Emocionante y peligroso encierro por el campo en Portillo

Decenas de caballistas dirigen a las reses ante la atenta mirada de vecinos apostados en los laterales de la zona./Gabriel Acebes
Decenas de caballistas dirigen a las reses ante la atenta mirada de vecinos apostados en los laterales de la zona. / Gabriel Acebes

La manada, de cuatro astados y ocho bueyes, se dividió provocando momentos de tensión entre los aficionados

SOFÍA FERNÁNDEZ

El segundo encierro por el campo celebrado hoy en la localidad de Portillo tuvo ciertos momentos de peligro y emoción durante la suelta, ya que al poco de salir de los corrales de El Comeso, la manada de Caminero, compuesta por cuatro astados y ocho bueyes, flanqueada por decenas de caballistas, se dividió provocando momentos de tensión entre los aficionados que se encontraban en el lugar.

De los cuatro astados que protagonizaron la jornada, dos subieron por la conocida como zona de la Empedrada, el tercero hizo amago de ascender por la ladera, pero finalmente se dirigió cuesta abajo, donde tuvo que ser recogido por los servicios del Ayuntamiento, al igual que ocurrió con el cuarto toro, que se encaminó hacia el pueblo por fuera del recorrido con el consiguiente peligro para los cientos de personas que se encontraban en la zona. Finalmente, tras abrir las talanqueras, el astado pudo ser reconducido sin incidentes hasta toriles.

La bravura

Durante aproximadamente dos horas, los de Caminero demostraron su bravura en uno de los mayores reclamos de la localidad en fiestas, sus encierros por el campo, con emoción y algún que otro momento de peligro.

A las doce menos cinco finalizó el segundo encierro sin mayores consecuencias dando paso al resto de la programación festiva, con la celebración de la Misa de Diputados, que contó con la presencia de miembros de la Comunidad de Villa y Tierra de Portillo, autoridades de pueblos vecinos y el subdelegado de Gobierno, Emilio Álvarez.

Tras el acto y el posterior aperitivo, la tarde se completó con conciertos, charangas, actividades para los más pequeños, el encierro urbano nocturno, con la suelta desde los cajones, y la verbena como fin de fiesta del lunes festivo.