El Caballero Don Alonso Manrique revive en Olmedo

Un momento de la representación. / Rodrigo Jiménez

La tragicomedia, típica del barroco y basada en una popular copla, ha sido teatralizada por 350 vecinos de la localidad

Cruz Catalina
CRUZ CATALINA

El buen tiempo se sumó a la jornada de este sábado para hacer más exitoso el revivir del Caballero de Olmedo, Don Alonso Manrique, con motivo de la teatralización popular por octavo año, segundo en la corrala del palacio de los Condes de Bornos, adosada a la muralla medieval.

Esta tragicomedia típica del barroco español está creada a partir de la popular copla 'Que de noche le mataron al Caballero, la gala de Medina, la flor de Olmedo'. Tres centenares y medio de vecinos ataviados de cortesanos, nobles y clérigos se han volcado para devolver a Olmedo a la época más áurea del imperio español. Estos vecinos realizaron una ofrenda floral previa a la representación a la patrona de Olmedo, la Virgen de la Soterraña, amenizada por el Coro Villa y Tierra, para después protagonizar un pasacalle que desembocó en los patios del antiguo convento de la Merced. Desde allí, tras tener lugar una exhibición de danzas acompañadas, comenzó un desfile hacia la corrala Palacio Caballero, donde tuvo lugar la representación de la historia 'Don Alonso, Caballero de Olmedo', al que se encargó de dar vida Fernando Arroyo. El protagonista, que acude a Medina a una feria, se enamora de Doña Inés (Celia Rodríguez), y con la ayuda de su criado Tello (David Nieto) y una celestina llamada Fabia (Raquel Sastre) le hacen llegar su amor. Por su parte, Don Rodrigo (Chema Domingo), Caballero de Medina, que es un pretendiente de esta y había pedido ya su mano a su padre, Don Pedro (Pedro Díaz), aceptada por este pero no así por su hija, finge querer ser monja y así evitar el compromiso mientras Tello y Fabia se introducen en su casa como intermediarios de Don Alonso para hablar con su amada.

El desenlace

Así, durante los festejos en honor al Rey Juan II (Florencio Ajo), el Caballero de Olmedo destaca comojinete, incluso salva la vida a Don Rodrigo de una cornada de un toro, quien más furioso planea su muerte a su regreso por la noche tras despedirse de Inés, ejecutando su venganza de un disparo. Es al criado, que lo encuentra agonizando, al que pide como último favor le lleve junto a sus padres, y este, tras solicitar ver al Rey, le relata todo lo sucedido acusando del crimen a Don Rodrigo y Don Fernando (Ricardo Hernando), ordenando sean decapitados.