Arturo Gilio sale por la puerta grande de Laguna en una tarde gris

Gilio, el triunfador de la tarde, en una de sus faenas./Santiago Bermejo
Gilio, el triunfador de la tarde, en una de sus faenas. / Santiago Bermejo

El mexicano arrancó una oreja con cada toro de su lote en el que destacó la estocada de su segundo

Jesús Nieto
JESÚS NIETO

Una tarde gris, tanto en lo meteorológico como en lo taurino, con unos novillos por encima del nivel de los novilleros. Unos novilleros que en algunos momentos le ponían intención, pero que les faltaba experiencia y entender a los morlacos de Prieto de la Cal, cinco de ellos jaboneros y uno negro. Salvo el primero, los otros cinco dieron cierto juego, aunque fueron desaprovechados por los diestros.

El albaceteño Alberto Pozo, triunfador de la feria de Pedrajas de San Esteban, el jienense Gómez Valenzuela y el mexicano Arturo Gilio, que sustituía a Carlos Aranda, completaban un cartel en la primera novillada con picadores de abono correspondiente a la feria de Laguna de Duero. Con reses de Prieto de la Cal, de San Juan del Puerto en Huelva y encaste de Veragua, dieron cierto juego, aunque fueron desaprovechados.

Comenzaba la tarde con el novillo más flojo de los seis, que le tocó en suerte al triunfador de la feria de Pedrajas de San Esteban. Muy decepcionante con su primero, no logró meter en la faena a un público, que por su comportamiento posterior tenía ganas, pero que lo que veía en el ruedo no le incitaba a ello.

Con una floja entrada, un cuarto de plaza, cielo gris, frío, tarde desapacible, un novillo en el ruedo sin mucha fuerza y un novillero que no lograba hacerse con él y que sin ningún entusiasmo en cuanto pudo cogió la espada para darle muerte, para lo que necesitó de una estocada y cuatro descabellos. Una parte del público, generoso, aplaudió la faena, mientras otra pitaba; división de opiniones.

Sin embargo, con su segundo, logró remontar su decepción con el primero. Tuvo un buen arranque con muletazos, una media verónica muy aplaudida, tres pares de banderillas muy bien puestas y un público entregado. Lástima que una fallida primera estocada y dos descabellos le alejaran de un triunfo.

Arturo Gilio, único triunfador que salió por la puerta grande, también tuvo una actuación discreta tanto en su primero como en su segundo. En su primero arrancó aplausos en la serie de naturales, alguna chicuelina… Tuvo tres enganchones de la muleta con los pintones del animal. Gilio mostraban intención, pero no lograba cuajar una buena faena, aunque una buena estocada en la suerte suprema hizo que el público finalmente pidiera la oreja a la presidencia, oreja que fue concedida. Con el segundo, una buena estocada cuando entró a matar fue lo que le llevó a lograr otra oreja y le convirtió en triunfador de la tarde. No se libró tampoco de un susto cuando el novillo le golpeó y tiró al suelo mientras desarrollaba una serie de muletazos.

Por su parte Gómez Valenzuela es quizá el que mostró mejores maneras sobre el ruedo. Sin lugar a dudas lo más destacable fue la estocada en su segundo que llevó la muerte al animal casi inmediatamente y sin necesidad de descabellos. De esta manera logró una oreja, a lo que seguramente también contribuyeron su series de muletazos. Con su primero, ya apuntó maneras llevándole muy bien con el capote, muletazos con la mano derecha e izquierda, bien plantado en la plaza, con temple y sabiendo dar aire al toro, y susto al entrar a matar, con un revolcón si mayores consecuencias.