Del activismo con Greenpeace a gestionar una tienda ecológica

Marina Arias con algunos de los muchos productos que vende en su tienda Ecológicas./Rodrigo Jiménez
Marina Arias con algunos de los muchos productos que vende en su tienda Ecológicas. / Rodrigo Jiménez
Marina Arias del Olmo. Ecológicas
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

Sus ganas de convertir el mundo en un lugar sostenible, incluyente, solidario e inspirador han llevado a Marina Arias a tomar el camino del emprendimiento. Esta estudiante de Pedagogía ha puesto en marcha Ecológicas, una tienda física y 'on-line' dedicada a la venta de productos eco, veganos y de comercio justo, desde la que fomenta un estilo de vida 'verde' y ético.

Quería estudiar Filosofía o Dramaturgia y al final optó por la Pedagogía, porque es una firme convencida de que la educación puede cambiar el mundo. Ha trabajado como profesora de inglés y como educadora en escuelas con pedagogías alternativas, experiencias laborales que siempre ha compaginado con el activismo ecológico. «He viajado mucho y he realizado cientos de acciones directas con grupos ecologistas, con Greenpeace principalmente. He sido detenida decenas de veces en diferentes países del mundo pero ahora, echando la vista atrás y teniendo en cuenta los recursos, el esfuerzo y el tiempo dedicado a esas campañas, veo que no se ha logrado cambiar casi nada. La clave está en el cambio de hábitos», explica convencida.

Marina viene de la acción directa, de escalar ministerios y centrales nucleares para defender el planeta. Comenzó en el activismo ecologista con 16 años y con 18 ocupó, junto a otros miembros de Greenpeace, la central nuclear francesa de Tricastin, para reclamar su cierre. Pidieron para ella 10 años de cárcel y pasó varios días encerrada, sin apenas dormir ni comer, pero aquello no le impidió continuar en la lucha medioambiental y seguir encadenándose a ministerios y sedes de multinacionales. Acaba de regresar de otra acción, esta vez contra una central térmica en Algeciras. En el 'Rainbow Warrior', el emblemático buque de Greenpeace, ha recorrido la costa para pedir el fin del uso de los combustibles fósiles.

Su visión de las cosas cambió a raíz de participar en la creación de una cooperativa de energía renovable sin ánimo de lucro, EnergÉtica. «Llevaba años protestando en acciones y me di cuenta de que no servía para casi nada. Con EnergÉtica aprendí que las alternativas económicas éticas sí que cambian las cosas de verdad, por eso decidí hacer algo parecido con la alimentación. Es el cambio de hábitos lo que tiene un impacto real y lo único que puede hacer una sociedad justa y sostenible», relata.

De cerca

Emprendedora:
Marina Arias del Olmo (25), estudiante de Pedagogía
Inicio de la actividad:
febrero de 2019
Contacto:
C/ Reja, 6 (Valadolid). Telf.: 664 196 781 www.ecologicas.es

Así nació la idea de Ecológicas, que para ella es otra forma activismo. Creó su tienda 'on-line' y después abrió la física. Para ello contó con la ayuda de los técnicos de la Ventanilla Única de la Cámara de Comercio. «Es abrumadora la cantidad de burocracia que se necesita para emprender. Me ayudaron mucho. La inversión ha sido mínima y he ido reinvirtiendo todos los beneficios. Mis recursos son limitados. Soy mujer, joven, sin capital, contactos ni experiencia. Todo lo he logrado a base de trabajar mucho y pensar que el proyecto podía hacer la ciudad un poco más sostenible», cuenta Marina.

Ecológicas es una tienda 'zero waste' (residuo cero), ecológica, vegana y sin plásticos. Tanto en su página en Internet, www.ecologicas.es, como en su tienda de la calle Reja de Valladolid esta emprendedora ofrece productos a granel, sin plásticos, sin pesticidas y sin aceite de palma, muchos de ellos de producción propia en una huerta de Herrera de Duero certificada como ecológica y a punto de ser biodinámica.

También los trae de otras cooperativas y lo que no puede ser de cercanía, como el café o el cacao, lo consigue a través de comercio justo. Vende semillas, legumbres, cereales, harinas, especias, aceites y frutos secos. «Doy mucha importancia al difícil oficio de los agricultores. Quiero que reciban un salario justo por su trabajo, algo especialmente difícil en el sector ecológico. En Valladolid tenemos lenteja castellana ecológica exquisita y la mayoría de los supermercados la traen de Canadá, que tiene una huella ecológica salvaje, solo porque es más barata. Más barata para las grandes superficies, que son las únicas que ganan con todo esto. Mientras, los agricultores de la provincia no llegan a fin de mes y el cambio climático va en aumento. No tiene sentido», dice.

Cosmética y detergentes

En su sección de cosmética ofrece cepillos de dientes y de pelo de bambú, champús y desodorantes sólidos, aceites corporales y esenciales, jabones y cremas hidratantes. También vende pijamas de algodón orgánico, bolsas para la compra de yute y calcetines de bambú, siempre de comercio justo, para mejorar la calidad de vida de países en vías de desarrollo. Para el hogar vende botellas reutilizables de bambú, detergentes y lavavajillas a granel, filtros de agua de carbón activo, vasos y pajitas de bambú y muchas otras alternativas al plástico.

Para Marina su código ético es lo más importante. Por ello, la mayor parte del mobiliario del local es de palés reciclados, la energía es 100% renovable y evita el desperdicio de productos. «Los clientes avisan de la fruta y verdura que van a necesitar, así que sabemos el volumen de lo que venderemos. Traemos lo justo y nunca tiramos comida», manifiesta.

El boca a boca funciona a las mil maravillas, ya que según Marina la sociedad está cada vez más concienciada sobre el cambio climático y la necesidad de un modelo de consumo sostenible. Cada vez son más clientes y grupos de consumo los que solicitan la entrega de sus ecocestas a domicilio, algo que es gratuito para aquellos pedidos superiores a 20 euros. «Tenemos el mismo precio que en las grandes superficies y hacemos el 10% de descuento a los clientes que traen sus envases de casa. Queremos dibujar un modelo de consumo sostenible basado en la cercanía y el retorno de envases. Nuestro valor diferencial son nuestros principios y nuestro respeto a las personas y al planeta. Somos la única tienda en España ecológica, vegana y sin plásticos, 'zero waste', de producción propia y comercio justo. Para sacar adelante un proyecto hay que creer en que es más importante que tú mismo y que mejorará la sociedad. Si el único objetivo es económico, no superará los momentos difíciles», puntualiza.