La abuela de la localidad vallisoletana de Moral de la Reina regresa a casa a los cien años

Agustina Pérez recibe, junto a su hija, la placa del alcalde. /M. G. M.
Agustina Pérez recibe, junto a su hija, la placa del alcalde. / M. G. M.

Agustina Pérez, que partió a Vigo medio siglo atrás, recibe el homenaje de sus vecinos con motivo de su cumpleaños

Miguel García Marbán
MIGUEL GARCÍA MARBÁN

Agustina Pérez Delgado ha regresado a su localidad natal, Moral de la Reina, para recibir un sentido homenaje de sus paisanos por el siglo de vida que cumplió el pasado martes (día 10). Este domingo, en el último día de fiestas patronales en honor al Cristo de los Afligidos, el Ayuntamiento quiso recibir a su vecina más longeva en un emotivo acto en el que el alcalde, Jesús Brezmes, la entregó una placa ante numerosos residentes. Agustina estuvo acompañada de su única hija, también Agustina; de su yerno, Joaquín Burgos; de sus dos nietos, Luis y Andrés Burgos, y de sus dos bisnietas, Lola y Sara, entre otros familiares.

Hace 47 años que Agustina partió a Vigo junto a su esposo, Canuto Delgado, acompañando a su hija y a su yerno por motivos profesionales. De ahí que sus nietos y bisnietas sean gallegos. Desde entonces son muy pocas las veces que ha regresado, aunque «siempre hemos tenido el corazón en Moral de la Reina», en palabras de la centenaria mujer, quien agradeció «infinitamente» el homenaje. Ya en las fiestas de 2018, el alcalde le comunicó el festejo de este año, algó que llenó de alegría, emoción y ganas de vivir a Agustina, quien repitió durante una y otra vez durante este tiempo que tenía «que cumplir los 100 años, aunque después me muera», según recordó su hija, quien destacó de su madre su enorme energía y vitalidad, tanto que «si la ves, nadie diría que tiene esos 100 años».

Con una envidiable salud física y mental, Agustina conserva dos hermanos, Cruz y Modesta, de 97 y 91 años, que, por su longeva edad, no pudieron acompañar a su hermana, sin que faltasen numerosas llamadas de felicitaciones por teléfono. En la memoria quedan los lejanos años en los que ella y su marido vendían fruta por las casas del pueblo, tras haberla comprado en Medina de Rioseco, todo ello antes de que su esposo fuera nombrado alguacil del Ayuntamiento, lo que Agustina recordó con orgullo.

Su hija no dudó en asegurar que «el ver cumplir 100 años a tu madre es un gran regalo de la vida». En este sentido, indicó que «es un ejemplo a seguir, por su sentido positivo hacia todo, por sus ganas de vivir y de hacer cosas, como el que cada día camine dos kiómetros o que juegue a las cartas con sus amigas».

Además del homenaje a Agustina, la última jornada festiva también sirvió para recordar a los que se fueron en la misa de difuntos. Al mediodía se degustó una paella popular, que dio paso por la tarde a la carrera de cintas en bici, juegos tradicionales y la subida de la pendoleta. La discomovida y la chocolatada con churros cerraron las fiestas. El alcalde valoró muy positivamente las fiestas, a pesar de que el último día se hubiera deslucido por la lluvia, pero «estando de fiesta, todo sale bien», concluyó.