La producción de bienes y servicios alcanza el récord histórico de 12.740 millones al año en Valladolid

La producción de bienes y servicios alcanza el récord histórico de 12.740 millones al año en Valladolid

La provincia vallisoletana lleva tres años con una riqueza económica superior a la que acumulaba antes de la crisis

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONA

El producto interior bruto (PIB) es el resultado final de la actividad productiva de un territorio y constituye, comúnmente, el término que se utiliza para medir la riqueza económica de un país, comunidad autónoma o, en este caso, provincia. Es una variable macroeconómica que a veces tiene poco que ver con el bienestar de la población, aunque también es cierto que para que exista este último, el PIB tiene necesariamente que tender al alza. En Valladolid, por ejemplo, creció de forma ininterrumpida entre los años 2000 y 2008; dibujó a continuación un perfil como una sierra entre ese último año y 2015 –periodo en el que llegó a caer un máximo del 7,2%, es decir 906 millones de euros en 2013– y, por fin, en 2016 alcanzó un valor de 12.740,4 millones de euros, la mayor cifra de la historia, según los datos difundidos el lunes por el INE.

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De manera que, pese a que aún no se le pueden poner cifras concretar a la situación actual, el caso es que la provincia lleva ya tres años completos con una producción total de bienes y servicios mayor que la que alcanzó en 2008, el año que la economía hizo crac. Es algo que puede parecer evidente o no tanto; de hecho, en 2017 aún había cuatro comunidades autónomas –Asturias, La Rioja, Cantabria y la Comunidad Valenciana– que no habían recuperado el nivel de PIB de dicho ejercicio.

De acuerdo con los datos del INE, en 2016 la riqueza económica vallisoletana fue el 3,70% mayor que un año antes y se situó el 1,17% por encima del techo que había marcado ocho largos año antes.

Sectores de actividad

En el último año con datos disponibles, la economía vallisoletana estaba distribuida de la siguiente manera: la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca tenían un peso del 4,35% en el total; la industria manufacturera poseía una cuota del 17,87%, que se eleva hasta el 20,60% si se le añade el suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado, las actividades de saneamiento, el agua y la gestión de residuos y descontaminación. La construcción, por su parte, aportaba al PIB el 4,43%;mientras que el comercio al por mayor y al por menor la reparación de vehículos, transporte y almacenamiento, hostelería, información y comunicaciones superaba ligeramente a las manufacturas, con el 20,87%.

Un 16,77% pesaban las actividades financieras y de seguros, las inmobiliarias, actividades profesionales, científicas y técnicas, administrativas y los servicios auxiliares. Por último, el sector con mayor importancia en la economía local (lo es en todas las de España) era el que agrupa a la Administración Pública y defensa, seguridad social, educación, actividades sanitarias y de servicios sociales, actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento, reparación de artículos domésticos y otros servicios, con el 23,69% de participación.

Cómo hemos cambiado

Pero, ¿en qué ha consistido el cambio de modelo con el que Valladolid ha salido de la crisis? Si comparamos estas cuotas de representación con respecto al peso que cada uno de los sectores tenía en 2008, los cambios más significativos son la pérdida de valor de la construcción, la ganancia de la industria y el avance, en menor medida, del cajón de sastre en el que caben desde la administración, educación y sanidad, hasta algunos servicios de ocio y domésticos.

Así, la actividad constructora ha registrado una fuerte corrección de 4,48 puntos, mientras que la industria ha ganado 1,71, sobre todo gracias a que la manufactureras ha subido 1,45 puntos. En el caso de la administración y otros, el peso es 1,34 puntos mayor. Las actividades financieras, profesionales y técnicas, por su parte, pierden 0,58 puntos de peso.

De hecho, mientras la industria vallisoletana ya producía en 2016 el 10% más que en 2008 y el comercio y la hostelería casi el 5% más, la construcción generaba casi el 50% menos y las citadas actividades financieras, profesionales y técnicas, algo más del 2% menos.

Que Valladolid hubiera rebasado ya en 2016 el PIB que tenía en el momento cumbre del anterior ciclo económico adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que era la única provincia de Castilla y León que lo había logrado. El peor registro lo presentaban, muy juntas, Segovia con un retroceso en su producción de riqueza del 7,88% con respecto a 2008; Ávila (7,79%) y León (7,72%). Burgos se situaba el 3,66% por debajo;Zamora, el 3,12%; Salamanca, el 1,70%; Palencia, el 1,61%, y Soria, el 0,95% menos.

Valladolid, cuya economía tenía en 2008 un peso del 22% en el conjunto de la comunidad autónoma, ocho años después suponía el 23%.

El Instituto Nacional de Estadística, único organismo que ofrece datos oficiales provincializados, acaba de publicar los de 2016. Para hacerse una idea de lo sucedido desde entonces, los estudios de Unicaja Banco que elaboran Analistas Económicos de Andalucía ofrecen para Valladolid unas estimaciones de crecimiento del 2,5% en 2017 y del 3,3% en 2018, con lo que el PIB provincial superaría en la actualidad los 13.450 millones de euros.