Los investigadores de la tragedia de la fábrica de piensos de Valladolid: «Era un ambiente irrespirable»

Los Bomberos rescatan los cuerpos de los dos fallecidos. /B. V.
Los Bomberos rescatan los cuerpos de los dos fallecidos. / B. V.

La planta de piensos del Camino de Simancas retoma la actividad 72 horas después de la muerte de dos obreros al caer a un pozo negro

J. S.
J. S.Valladolid

Los investigadores reconocen que no saben exactamente qué hacía el obrero de la planta de piensos del Camino Viejo de Simancas que murió el viernes por la tarde en el recinto, acotado por una valla, del pozo negro situado al borde del patio de la vivienda en la que residía con su mujer en la entrada de la empresa. «Lo más probable es que cayera de forma accidental al interior de la fosa séptica -que recoge las aguas sucias de la vivienda al carecer de desagüe conectado a la red general el recinto- cuando realizaba algún tipo de labor fuera o simplemente al asomarse a ver el nivel del pozo», apuntan las fuentes consultadas antes de destacar que «el ambiente en el interior de la fosa era absolutamente irrespirable con gases muy tóxicos, como en cualquier fosa de este tipo, que impedían acceder al interior sin máscaras y equipos de respiración».

El caso es que la trampilla de acceso al pozo negro, un cuadrado de hormigón de apenas cincuenta centímetros, estaba levantada y el operario, Roberto Parra, de 48 años y que llevaba veinte en la empresa, cayó el interior de un foso de aguas sucias de entre tres y cuatro metros de profundidad, donde quedó sumergido y perdió la vida. Su teléfono móvil estaba fuera. Y quizás por eso (al verlo) o porque la víctima tuvo tiempo de pedir ayuda, dada la cercanía del muelle de descarga de los camiones, acudió en su auxilio un transportista, Arturo Porras, de 58, que acababa de descargar su remolque y que acabó cayendo también al interior de la fosa séptica, según todos los indicios, cuando intentó sacar a Roberto de la trampa mortal.

«Gases mortales»

No fue hasta pasadas las ocho de la tarde cuando otro operario de la planta se encontró con los móviles de las dos víctimas cerca de la trampilla del pozo y, al asomarse, descubrió el cuerpo sin vida del camionero flotando en su interior. Avisó al 112 y los Bomberos, bien pertrechados con equipos de respiración -como muestra la imagen del rescate difundida ayer por el Servicio de Extinción-, descendieron al pozo para rescatar de la lámina de agua al camionero y del interior de la fosa al obrero. Los propios bomberos trasladaron ayer el pésame a las familias y recordaron que los pozos negros son «lugares muy peligrosos en los que es frecuente encontrar gases mortales».

La planta de piensos Progatecsa, fundada en 1973, retomó ayer la actividad. En la fosa en la que murieron los dos trabajadores, ahora sellada, aún quedaban los restos del rescate de sus cuerpos. La investigación policial y judicial, entre tanto, continúa abierta. No ha habido, por ahora, imputaciones por el siniestro.