Premian al doctor Ángel Santaolaya por su labor «pionera en la salud sexual» en Valladolid

Ángel Santaolaya recibe el primer premio a la promoción de los derechos sexuales y reproductivos que han instituido la asociación Dialogasex y el Foro Feminista. /Henar Sastre
Ángel Santaolaya recibe el primer premio a la promoción de los derechos sexuales y reproductivos que han instituido la asociación Dialogasex y el Foro Feminista. / Henar Sastre

Dialogasex y el Foro Feminista ensalzan su «legado» en campañas educativas y en las técnicas de reproducción asistida

Víctor Vela
VÍCTOR VELAValladolid

«Una vez, de pequeña, me dijeron que mi padre era una institución en Valladolid. Entonces no era muy consciente de ello;pero ahora, desde mi profesión, me doy cuenta de lo mucho que hizo por la sociedad vallisoletana y de Castilla y León», explica María, la hija del doctor Ángel Santaolaya, quien este martes por la tarde recibió en el Teatro Zorrilla el primer premio a la promoción de los derechos sexuales y reproductivos que han instituido la asociación Dialogasex y el Foro Feminista.

De hecho, este galardón tendrá, en próximas ediciones, el nombre del ginecólogo, «pionero en las políticas de educación y de salud sexual, y en las técnicas de reproducción asistida».

«Su legado en Valladolid es importatísimo», asegura Yeni Martín, presidenta de Dialogasex, quien hizo un repaso de la trayectoria del galardonado. Ángel Santaolaya (Valladolid, 1951), vecino de La Rondilla, «su sumó al cambio de paradigma de la ginecología, que abandonó el enfoque paternalista para ahondar en las libertades sexuales, en el acceso a los anticonceptivos, en el derecho de la mujer a elegir cuándo y cómo quiere ser madre».

El alcalde, Óscar Puente, recordó el paso de Santaolaya por el Ayuntamiento, donde –con 31 años, un doctorado en Medicina y ya entonces profesor de Obstetricia en la Universidad– fue concejal de Salud durante el segundo mandato de Tomás Rodríguez Bolaños. Bajo su gestión se impulsó el Centro Municipal de la Promoción de la Salud, inaugurado el 26 de octubre de 1984 en la Casa del Barco.

Allí se ofrecían sesiones de orientación y seguimiento de métodos anticonceptivos, diagnóstico precoz de enfermedades de transmisión sexual o clases de preparación al parto cuando ninguna otra estructura sanitaria ofrecía estos servicios. Su apertura no estuvo exenta de polémica política, trasladada al pleno de septiembre de ese año.

El concejal del grupo popular Mariano García Abril preguntaba con sorna: «¿Es que en el centro se va a enseñar ahora a hacer el amor?». Santaolaya respondió: «Con información, los vallisoletanos hacen cada vez mejor el amor. Sobre todo, porque la sexualidad es cosa de dos y requiere un acuerdo». Unos meses después, este centro dejaba de prestar la mayor parte de los servicios, después de que las competencias fueran asumidas por el Insalud.

En abril de 1986, promovió un curso intensivo dirigido a sanitarios «para formar al personal de atención primaria» sobre enfermedades de transmisión sexual, en un momento en el que el sida comenzaba a mostrar su peor cada. «Ningún país conoce la situación real de estas enfermedades porque por miedo o tabú no se registran todos los datos relacionados con ellas», explicaba entonces Santaolaya. Impulsó además la educación sexual en los colegios y la formación del profesorado en la materia.

En enero de 1987, consiguió que Valladolid se sumara a Barcelona, Sevilla y Avilés al programa 'Juventud y anticonceptivos' que, gestionado por el Gobierno, repartía de forma gratuita preservativos entre los jóvenes como vía para prevenir los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual. «La entrega de anticonceptivos es solo la punta del iceberg de este programa: lo importante es la información que reciben sobre sexualidad», defendió entonces Santaolaya, después de que esta iniciativa sufriera las críticas del Arzobispado, asociaciones sociales y la oposición en el Ayuntamiento.

Los promotores del premio entregado ayer defendieron esta campaña pionera que hace más de treinta años «defendía los derechos sociales y reproductivos, con políticas igualitarias e inclusivas». Santaolaya dejó la política en 1987 y se embarcó en la sanidad privada de la mano de Ginemédica (en la calle San José), el único centro acreditado entonces en Valladolid para realizar la interrupción voluntaria del embarazo. Durante sus dos primeros años de actividad practicó tres mil abortos (más de la mitad, de mujeres de fuera de Valladolid) y Santaolaya –que tuvo que hacer frente a una denuncia de Fiscalía– siempre defendió «una ampliación del marco legislativo para que sea la propia mujer quien decida lo que quiere hacer».

El 11 de enero de 1991 abrió la clínica ginecológica Recoletas, la primera en ofrecer la fecundación in vitro en Castilla y León, «con ayuda para que las mujeres que lo necesitaban pudieran ser madres».

En el acto intervinieron, entre otros, la exconcejala Dolores Valle, el escritor Gustavo Martín Garzo y Rocío López, en representación del movimiento feminista. Entregó el premio Javier García Medina, director del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad.