Piñel de Abajo y Viloria, a la vanguardia en Castilla y León en el cultivo de la trufa

Parcela donde se cultivará la trufa./A. O.
Parcela donde se cultivará la trufa. / A. O.

En colaboración con la Diputación se pretende relanzar su producción y potenciar las parcelas del hongo negro

AGAPITO OJOSNEGROSPiñel de Abajo

«La trufa de verano merece un interés y puesta en valor», destacan los implicados en esta iniciativa, por eso la Diputación de Valladolid va a colaborar económicamente en este proyecto junto al Ayuntamiento de Viloria y a la Asociación Cultural El Prao de Luyas, de Piñel de Abajo. El objetivo es relanzar este producto, que, además de singular, tiene un reconocido interés gastronómico que puede ofrecer grandes alternativas económicas en terrenos marginales de pueblos con escasa población y recursos. La trufa de verano es un producto muy utilizado en alta gastronomía.

El proyecto se desarrolla con actuaciones en los dos municipios. En Piñel de Abajo sobre dos parcelas contiguas en ladera, desarboladas y abandonadas, con una superficie total de 2,3 hectáreas donde se ha hecho una plantación experimental de trufa de verano este mismo invierno, con 250 plantas micorrizadas de esta trufa entre encinas y quejigos. La Asociación El Prao de Luyas en 2018 ya plantó 100 plantas micorrizadas en una ladera de monte de utilidad pública de la localidad. Y en Viloria se va a actuar sobre dos parcelas municipales de 2,5 hectáreas para trufa de verano y 4,5 hectáreas para la negra. En estas dos parcelas se van a desarrollar las últimas tendencias e innovaciones en truficultura, que consiste en la realización de nidos truferos.

«En nuestra provincia este hongo abunda de forma natural en las laderas calizas y yesosas, yermas y baldías, tanto en exposiciones de solana como de umbría. Son terrenos abandonados y marginales para la agricultura por su elevada pendiente, alta pedregosidad, poca profundidad del suelo, fuertemente erosionados, y de escaso valor», explican desde El Prao de Luyas, desde donde también señalan que «es en estos terrenos donde vive de forma natural sobre encinas y quejigos muy aclarados o dispersos, y donde se manifiestan fuertemente los quemados o calveros que indican la presencia de este hongo tan desconocido como infravalorado en nuestra provincia».

El desconocimiento de este tipo de trufa es prácticamente general en todo el país, reflejan desde Prao de Luyas, «a excepción de la provincia de Teruel donde al hilo de las más de 6.000 hectáreas de trufa negra también están potenciando la de verano por diversos motivos: como tenerla también de forma natural, aprovechar el tirón económico de la negra y por aparecer en otro momento distinto del año. Sirva como dato orientativo que solo hay dos viveros en España que producen planta de trufa de verano, los dos en la provincia aragonesa».

Asimismo destacan que en la provincia de Valladolid son estos dos municipios los que llevan la iniciativa; Viloria con la plantación de trufa de verano más antigua de la Comunidad, con más de 11 años, y Piñel de Abajo por poner en valor las trufas de verano silvestres con demostraciones sobre quemados naturales como las que hacen con perros truferos durante la celebración de su Feria de la Cereza, propuesta que este año quieren denominar Feria de la cereza y de la trufa de verano de Piñel de Abajo.

En la feria del año pasado participaron más de trescientas personas y se expusieron varios kilos de trufas de verano recolectadas por aficionados a los hongos hipogeos, trufas que fueron recogidas en municipios vallisoletanos como el propio Piñel de Abajo y otros cercanos como son: Canalejas de Peñafiel, Pesquera de Duero, y, también, Santibáñez de Valcorba, La Parrilla y Tudela de Duero. Esta unión de productos en la feria piñelana se debe al coincidir la época de recolección de la cereza con la de la trufa de verano –final de junio principios de julio-, también conocida como trufa de San Juan.

El cultivo de la trufa de verano, explican desde la asociación, «requiere de mucha luminosidad necesitando marcos amplios de plantación de 8 por 8 metros, o, superiores, de 9 por 9 metros en terrenos pobres y muy empinados, de 100 a 120 plantas por hectárea. Se puede manejar en secano con unos riegos los primeros años, con una inversión de 1.000 euros hectárea y comenzado a producir a los 8 o 10 años».

En Prao de Luyas estiman que el fomento del cultivo de la trufa de verano en la provincia de Valladolid serviría para revalorizar y forestar ecológicamente numerosas laderas desarboladas, marginales con fuerte pendiente, escaso suelo y difícil acceso y mecanización. Asimismo, anotan que en las todavía pocas experiencias de trufa de verano que se han puesto en marcha se observan rendimientos que van desde los 5 a 100 kilogramos por hectáreas, y con precios que oscilan entre 60 y los 120 euros el kilogramo.