El Penicilino de Valladolid volverá a abrir cuando finalice la rehabilitación del edificio

Edificio que se rehabilitará para construir 18 viviendas y que alberga el Penicilino, además de otros negocios. /Henar Sastre
Edificio que se rehabilitará para construir 18 viviendas y que alberga el Penicilino, además de otros negocios. / Henar Sastre

Miguel Guerra, promotor de la obra de 18 viviendas, asegura que su intención es que continúe su actividad cuando termine la obra

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

El Penicilino resucitó una vez al mes de su cierre y volverá a resucitar de nuevo cuando concluya la obra que obligará a echar la verja el 28 de febrero. Así lo ha garantizado, en conversación con El Norte, el promotor de la obra e hijo del dueño del edificio, Miguel Guerra. «Hay un acuerdo con Grupo Jamsa, que ha comprado la parte de la Plaza de Portugalete, para hacer una remodelación entera, incluida la fachada de la Bajada de la Libertad. Todo el entramado está entrelazado. Y el edificio está en mal estado», explicaba.

La obra permitirá construir 18 viviendas de lujo, «con suelo radiante, avances y calidades acordes al lugar en el que se encuentra», y mantendrá la fachada y los balcones de madera, como manda la normativa del casco histórico. En estos momentos solo quedan habitados los bajos comerciales del edificio, incluido el Penicilino, que será el último en abandonar su actividad, el 28 de febrero. A partir de ese momento, si la licencia de obras ya está concedida, comenzará la rehabilitación integral de este edificio, incluida la estructura, las tuberías y demás, que se puede demorar en torno a un año y medio, según los primeros cálculos de los propietarios. «Hay que cerrarlo, porque no se podía hacer la obra teniéndolo abierto. Hay que sustituir el entramado de vigas y la estructura general», señala Guerra.

«No es cierto que nuestra intención sea, una vez rehabilitado el edificio, hacer desaparecer el bar. Es más, nuestra idea es reconstruir el local, así como el resto del edificio, tal y como está en la actualidad, para que siga teniendo ese aspecto tan característico y representativo dentro de la ciudad de Valladolid», aclara Guerra en un escrito. «De hecho, la denominación de tan singular establecimiento va a seguir siendo la de El Penicilino».

Según Guerra, la renovación del edificio es «urgente» y motivada por el «inexorable paso del tiempo».

En 2006 el bar cerró sus puertas para, a continuación, reabrir un mes más tardecon un grupo de socios que se hizo cargo del establecimiento. Esta vez la reapertura tardará más en llegar, pero según el dueño del inmueble será realidad tarde o temprano. Si sus plazos se cumplen escrupulosamente, a finales de 2021 volverían a servirse en la vieja barra de madera los vinos y las zapatillas más famosos de Valladolid.