Pedaladas contra «el temor de circular sola» por Valladolid

La Asociación de Ciclistas Urbanas y Rurales (Curva) organiza una ruta por los denominados 'espacios del miedo', una iniciativa de El Norte que el Ayuntamiento incorporará al plan urbanístico

Participantes de la ruta urbana en bicicleta por los 'espacios del miedo' de Valladolid en la mañana de este sábado. /E. E.
Participantes de la ruta urbana en bicicleta por los 'espacios del miedo' de Valladolid en la mañana de este sábado. / E. E.
Eva Esteban
EVA ESTEBANValladolid

El miedo no se elige. Es un sentimiento subjetivo e individual. Aparece «cuando menos te lo esperas» y se agudiza «cuando cae la noche». Pasadizos, pasos subterráneos, calles solitarias o mal iluminadas son solo algunos de los ejemplos de los denominados 'espacios del miedo', aquellos lugares donde una mujer pasa temor por el mero hecho de serlo, donde prefiere cambiar de acera, no cruzar o evitar pasar por ese túnel.

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Las aportaciones de las lectoras de El Norte de Castilla en mayo de 2018 fueron determinantes para detectar estas zonas de temor y de angustia, hasta quince en Valladolid. Entre ellas, el túnel de Labradores, de la Circular o de Arco de Ladrillo o calles en las que, cuando cae la noche, la iluminación es prácticamente inexistente y su tráfico, menor aún, como ocurre en la Rúa Oscura o la céntrica Mantería. Tan solo seis meses más tarde, en diciembre, el Ayuntamiento decidió incorporarlo a su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) con un único objetivo: «reducir esa sensación de miedo», como aseguró el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia.

Pero esa sensación de inseguridad «puede cambiar» sobre dos ruedas. Así lo creen los miembros de la Asociación de Ciclistas Urbanas y Rurales de Valladolid (Curva) y, por ello, en la mañana de este sábado organizaron una ruta urbana «por cuatro o cinco 'espacios del miedo' para ver si cambia en algo esa percepción yendo con una bibicleta». «Queríamos hacer algo relacionado con el 8-M, con la mujer, y pensamos que comprobar en primera persona si esi esos espacios en bicicleta pueden son menos inseguros era la mejor manera», afirmó la presidenta de la entidad, Carmen Duce.

«Paralelismo» de discursos

Sienten que su discurso, el que carga contra su modo de utilizar la bicicleta, tiene un cierto «paralelismo» con el que se «inculca» entre las mujeres. Están «hartas» de lecciones como «ten cuidado, no vayas sola o a ver por dónde circulas». «Claro que tenemos que tener cuidado y precaución, pero eso al final coarta la libertad de moverte por el espacio público con tranquilidad y sin limitaciones», argumentó Duce.

«Nadie nunca», dijo, cuando ocurre un accidente en el que un ciclista se ve implicado, se cuestiona «nada» sobre el otro conductor. La culpa «siempre recae» sobre el colectivo que, a su parecer, es más vulnerable. «Vamos a ver. ¿Por qué siempre salen preguntas del tipo ¿llevaba casco? ¿estaba bien situado? Nunca se pone el foco en el conductor. Pues con las mujeres pasa lo mismo. Siempre que pasa algo, la gente se pregunta: ¿pero iba sola? ¿qué hacía ahí de noche? ¿cómo iba vestida? Esto no puede ser», lamentó.

Intercambio de opiniones, comprobar la presión de las ruedas y a pedalear durante poco más de dos horas. Eso sí, treinta minutos más tarde de lo fijado, sobre las once y media, por un imprevisto de última hora. Al compás, quince bicicletas de todo tipo y características, nuevas, viejas, propias y prestadas, partían de la Plaza Mayor en busca de una «ruta tranquila» por algunos de los 'espacios del miedo' de la capital vallisoletana. El túnel de Labradores, corto pero poco iluminado, con una entrada o salida a mitad de camino por donde escapar, pero también por donde te pueden abordar, fue el primer alto en el camino.

«No podíamos obviar el peligro de los parques». Así, el parque de La Paz, en el barrio de Delicias, fue la segunda zona «peligrosa» escogida. «Los parques son espacios normalmente poco iluminados y transitados. En definitiva, muy inseguros», subrayó la presidenta de La Curva. Esta ruta era mero simbolismo. No querían que se «hiciese muy largo» y, por ello, únicamente escogieron tres espacios más: el túnel de Arco de Ladrillo, el Paseo Zorrilla, «una avenida muy amplia que tiene cierta agresividad para ir en bicicleta» y zonas «mal iluminadas» de Huerta del Rey.

«Cuando era joven», reconoció Duce, tenía miedo de «circular por determinados sitios, calles largas sin comercios o espacios abiertos». En definitiva, espacios donde no existe la posibilidad de pedir ayuda. Entonces descubrió la bicicleta. Alcanzó por primera vez una «plena sensación de libertad y autonomía, de poder llegar hasta la puerta de tu casa» sin temor alguno. «En bici vas como tres veces más rápido que andando. Te da una velocidad que te permite esquivar algún riesgo que puedas percibir yendo sola y andando», apuntó.

«La bici te da una velocidad que te permite esquivar algún riesgo que puedas percibir yendo sola y andando» Carmen Duce, presidenta de La Curva

Tan solo quince personas acudieron al llamamiento, pero «más que suficientes». Quizás esperaban «algo más» de afluencia, pero los organizadores se mostraron satisfechos porque así estarán en «petit comité». «Tampoco podríamos ser muchos más porque sería mas complicado, no nos escucharíamos».

Son unos «enamorados» de las dos ruedas. La Curva nació como asociación hace tan solo dos años, en 2017, con la «idea» de hacer de la bicicleta un medio de transporte alternativo para conocer tanto la ciudad como la provincia desde un punto de vista cultural. Organizan actividades cada quince días y están abiertas a todo el público. «Es un medio estupendo para hacer rutas tranquilas por la ciudad y conocerla de otra manera», concluyó su presidenta.