Los padres de 128 menores en Valladolid han recibido cartas este año por su presencia en botellones

Botellón de un grupo de jóvenes. /Rodrigo Jiménez
Botellón de un grupo de jóvenes. / Rodrigo Jiménez

El primer aviso es verbal y si el joven vuelve a ser sorprendido, la sanción oscila entre 30 y 600 euros a cargo de los progenitores

J. Sanz
J. SANZValladolid

Las redadas que lleven a cabo los fines de semana los agentes de la Policía Municipal de Valladolid en los lugares habituales en los que se reúnen los jóvenes para hacer botellón (riberas del Pisuerga, laderas de Parquesol...) han permitido sorprender en lo va de año a más de trescientas personas consumiendo alcohol en la vía pública, una infracción leve a la ordenanza municipal que regula el consumo de alcohol castigada habitualmente con multas de treinta euros. Casi la mitad de los identificados eran menores de edad (128) y, en su caso, la multa se sustituyen por una carta de aviso a los padres informándoles de la situación e invitándoles a concienciar a sus hijos sobre los riesgos del abuso del alcohol o a llevarles a programas para combatir su consumo.

«La primera vez que sorprendemos a los menores, además de intervenir las bebidas alcohólicas, simplemente les identificamos y luego el Ayuntamiento envía la correspondiente carta a sus progenitores», explican fuentes policiales antes de aclarar que, en caso de reincidencia, «ya se multa al menor exactamente igual que a un adulto a través de una denuncia remitida a sus padres para que paguen el importe correspondiente». Las sanciones en estos casos, cuando se repite la situación, oscilan entre los 30 y los 600 euros tanto para menores (a cargo de sus progenitores) como para mayores.

Vigilancia

Los agentes no solo vigilan cada fin de semana el consumo de alcohol en la vía pública sino que controlan también su posible presencia en los bares, cada vez menos habitual en lo que a consumo de bebidas alcohólicas se refiere, o las salidas de los supermercados para evitar que utilicen a mayores de 18 años para adquirir las botellas. Solo cinco menores han sido identificados este año por beber alcohol dentro de un bar y otros diez por valerse de intermediarios adultos para adquirir la mercancía para el botellón en algún comercio o supermercado. Los padres de los quince menores también recibieron las pertinentes cartas de aviso sobre lo ocurrido rubricadas por la concejala de Medio Ambiente y Sostenibilidad, María Sánchez, como responsable del Servicio de Salud y Consumo.

Las sanciones en este caso son mucho más abultadas para los hosteleros y comerciantes que dispensen alcohol a menores al tratarse de una infracción grave a la citada ordenanza de prevención del alcoholismo, que está castigada con multas que oscilan entre los 600 y los 10.000 euros, la misma cantidad que debe abonar un adulto que compre alcohol a menores en una tienda.

De manera que en lo que va de año son 143 las cartas enviadas a otros tantos padres de menores informándoles de que sus hijos han sido sorprendidos de botellón (128), bebiendo alcohol en un bar (5) o encargando su compra a un adulto (10), según los datos a 31 de octubre facilitados por el servicio municipal.

El volumen de menores identificados durante botellones en la capital se mantiene más o menos estable en los últimos años e, incluso, se ha producido un ligero descenso en relación a los ejercicios anteriores, cuando fueron identificados 292 menores (sobre un total de 805 personas) en 2016 y 231 (703) en 2017, según datos del Ayuntamiento de Valladolid.

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