La oficina de objetos perdidos de Valladolid recibe 8.900 euros, 3.400 carteras y 940 llaves en un año

Una agente enseña a una pareja las carteras del Depósito de Objetos Hallados de la Policía Municipal de Valladolid. / Henar Sastre

El depósito, ubicado en la Jefatura de la Policía Municipal de la Avenida de Burgos, atiende 80 llamadas y a una media de treinta personas cada día

Berta Muñoz Castro
BERTA MUÑOZ CASTROValladolid

Todo ciudadano está obligado a devolver cualquier objeto o dinero extraviado. Así lo establece el artículo 615 del Código Civil y los vallisoletanos, a tenor de las cifras, se han tomado al pie de la letra este punto de imperecedera norma de 1889.

Solo durante el pasado año se entregaron en el Depósito de Objetos Hallados que la Policía Municipal tiene en número 11 de la Avenida de Burgos, 8.926 euros en efectivo, 3.409 carteras y documentos, 942 llaves, 234 teléfonos móviles y 167 pares de gafas. Miles de artículos que suponen solo una ínfima parte de todo lo que atesora esta oficina, que ha habilitado dos líneas de teléfono (983 42 60 88) para atender el goteo de llamadas –unas ochenta cada día, como mínimo– que reciben durante las cinco horas que permanece abierta al público (de lunes a viernes, de 8:30 a 14.30 horas).

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Y detrás de los auriculares, las voces de dos agentes municipales, que se turnar para responder las consultas telefónicas y atender 'in situ' a la treintena de personas que acuden para probar suerte o porque han recibido una carta en la que les avisan de que sus documentos o sus pertenencias están en las instalaciones.

«Hemos tenido de todo, desde carritos de bebés a una silla de hospital Clínico que nos costó dios y ayuda que vinieran a recoger», explica Concha, una veterana del cuerpo municipal que ha trabajado durante tres años en este departamento. «No necesariamente vienen a la oficina –aclara–, en muchas ocasiones entregan los objetos a los policías locales o nacionales en la calle o, en el caso de las maletas, llaman para que los recojamos por miedo a que sea un artefacto explosivo».

En el amplio listado de objetos hallados figuran paraguas, cajas de herramientas y joyas de todo tipo, pero, sin lugar a dudas, lo que más se recibe y también lo que más se devuelve en Valladolid son carteras, dinero y llaves.

El 99% de los monederos y documentos recibidos el pasado año (3.383) están de nuevo en un bolsillo conocido. «Hay gente honrada que trae los billeteros con los carnés y el dinero», asegura Concha, algo que facilita sobremanera la devolución. «Si no traen ni el DNI ni tarjetas identificativas tratamos de localizar a los dueños con cualquier pista, desde la tarjeta de un hotel a un apunte en un papel». Una labor de investigación en toda regla con resultados muy positivos: en 2008 solo se quedaron en la oficina 26 carteras y documentos.

«A mi hija Eva le robaron la cartera el 3 de marzo. Nos han mandado parte de la documentación, pero el billetero no aparece»

«A mi hija Eva le robaron la cartera el 3 de marzo. Nos han mandado parte de la documentación, pero el billetero no aparece» teresa montero

Ninguna de ellas es la de Eva del Olmo. Se la robaron en la madrugada del 3 de marzo en una discoteca de la calle de la Pasión y ahora ha recibido una carta de la Policía Municipal con parte de la documentación (DNI, carné de conducir y tarjetas sanitarias) y la 'invitación' de acudir al depósito. «Como Eva está de viaje –explica su madre, Teresa Montero, en el mostrador de la oficina– nos hemos acercado nosotros (con una autorización, claro)». Pero no han tenido suerte; no hay rastro ni de las tres tarjetas de pago, ni de cartera de Bimba y Lola que la joven de Laguna de Duero estrenó en diciembre y a la que «tenía un cariño especial».

«Perdí las llaves de mi C-15 hace un mes. Aunque mis hijos me han hecho una copia, quería comprobar por última vez que no están aquí»

«Perdí las llaves de mi C-15 hace un mes. Aunque mis hijos me han hecho una copia, quería comprobar por última vez que no están aquí» delfín puga

De vacío también se marchó el pasado martes Delfín Puga. Era la segunda vez que acudía al depósito de la Victoria para ver si en el tablón de llaves –solo se exponen las del mes en curso y las del anterior– estaban las de su furgoneta, una C15. «Las perdí hace un mes en el trayecto que une la calle Neptuno con el Puente Mayor. Vengo a ver si hay suerte, pero ya no voy a volver porque mis hijos me han hecho una copia que les ha costado alrededor del cien euros», explicaba este vecino del barrio.

Lo que se destruye

Las llaves, en tercer puesto del ranking de objetos hallados, siguen un proceso diferente al dinero y a las carteras. Llegan muchas, pero no se consigue las misma tasa de devolución. De las 942 recogidas en 2018 solo volvieron a encajar en su cerradura 186. El resto, explican los agentes, a los seis meses, «más o menos», son destruidas.

El mismo desenlace les esperan a los aparatos electrónicos –móviles, cámaras de fotos, portátiles y tabletas– que reciben cada año si no aparece su legítimo dueño. Juan Zurro, jefe de los Servicios Generales de la Policía Municipal, reconoce que «tratamos por todos los medios de localizar a los propietarios» pero, si no dan con ellos, acaban convertidos en un amasijo de metal, vidrio, plástico y silicio. «En algunas ocasiones –se lamenta– están nuevos, pero por la Ley de Protección de datos no podemos donarlos a una ONG».

Una organización sin ánimo de lucro suele ser el último destino de los denominados objetos genéricos, los que no tienen demasiado valor. Son decenas de mochilas, bolsos, gafas, deportivas, chaquetas, paraguas e, incluso, bastones que llegan al depósito a diario, se multiplican en días especiales como la Noche de San Juan y las Ferias, y solo esperan volver a ser utilizados.