Valladolid
Las obras llegan a la fuente de la plaza de Santa Ana para evitar filtraciones treinta años después de su estrenoLos operarios trabajan en su impermeabilización, con la sustitución de las piedras en la base de la estructura
Unas aparatosas vallas de obra rodean desde hace días la fuente que decora el centro de la plaza de Santa Ana. Dentro de ese pequeño ... recinto, operarios del servicio de Parques y Jardines trabajan para solventar los problemas de filtraciones que amenazan a un caño que acaba de cumplir treinta años y que necesita una intervención decisiva para evitar los daños provocados por el agua. Por eso, los trabajadores han acometido durante los últimos días varias tareas de conservación para asegurar el vaso central de la fuente. Al mismo tiempo, han procedido a la sustitución y consolidación de las piedras que rodean la estructura, en una suerte de escalón que bordea la fuente a una altura ligeramente superior a la del suelo. Los trabajos se prolongarán durante los próximos días para sellar las futuras vías de agua y garantizar que no se produzcan filtraciones que pudieran afectar a la plaza.
Esta operación de mantenimiento, común en otras fuentes ornamentales de la capital, llega ahora a la de la plaza de Santa Ana, cuando se cumplen treinta años de la instalación de este surtidor decorativo. Se trata de una estructura circular de piedra de cuyo centro emerge un soporte cilíndrico, coronado por una pila circular y un caño central del que mana el agua. El líquido, una vez que rebosa esa pila, cae en la parte inferior de la fuente. Esta intervención permitirá solventar y prevenir problemas que afecten a la piedra de una fuente que presentaba problemas de humedades, especialmente en la base, acumulados durante los últimos años.
Esta fuente se instaló en la plaza de Santa Ana como elemento decorativo incluido en una de las campañas de peatonalización más ambiciosas emprendidas en la historia de Valladolid. El proyecto se presentó a finales de 1994, con el corte al tráfico de un puñado de calles en el casco histórico que tenía las plaza de Martí y Monsó (Coca) y Santa Ana como principales escenarios. En total, se eliminaron 200 aparcamientos (el Ayuntamiento dijo que se compensarían con la ampliación del subterráneo de la Plaza Mayor) y se sacó los vehículos de calles como Héroes de Alcántara, Zúñiga, Calixto Fernández de la Torre o Correos, en un proyecto que venía a ampliar una zona peatonal que tenía la calle Santiago como gran baluarte del centro. En aquel año (1995) ya estaban peatonalizadas, también, Teresa Gil, Mantería o Cadenas de San Gregorio.
Esta fue, sin embargo, la primera gran campaña de este tipo, con varias vías implicadas al mismo tiempo. El presupuesto fue de 68 millones de pesetas (408.688 euros, al cambio de la época) e incluía, además de la eliminación de las calzadas y las plazas de aparcamiento (17 en Santa Ana), la plantación de árboles, la instalación de farolas y de la fuente ornamental. De este modo, la plaza de Santa Ana se convertía en un espacio estancial, con varios bancos y, atención, todavía cabina de teléfonos. La fuente actual ocupa el espacio que durante años tuvo una pequeña rotonda habilitada para distribuir el tráfico.
Sin embargo, el estreno de la fuente no fue especialmente plácido. Casi un año después de su inauguración, en el verano de 1996, el caño no funcionaba. El problema, según explicó entonces la Concejalía de Urbanismo, fue «una deficiencia en el circuito de recirculación del agua». Sin embargo, el Ayuntamiento no tuvo que hacerse cargo de la factura, ya que no se había cumplido aún el plazo de garantía y fue la empresa que ejecutó el proyecto quien corrió con los gastos de la reparación.
La última gran intervención en la plaza tuvo lugar en el verano de 2021, con la reurbanización de la calle Pasión y la peatonalización de María de Molina, con el suelo pintado en rojo carmesí, lo que obligó a emplear nuevos adoquines en la unión de la calle San Lorenzo con la plaza de Santa Ana.
Esta plaza es uno de los rincones históricos y emblemáticos de Valladolid. El primer testimonio que se tiene de esta zona (en escritura del Hospital de Esgueva) es del 30 de abril 1523, aunque entonces era conocida como plazuela de la Trinidad, por estar muy cerca del convento de Trinitarios Descalzos, en la calle María de Molina. Con este nombre aparecía también en el plano de Bentura Seco, de 1738. En el de Diego Pérez Martínez, de medio siglo después (1788), ya aparece como la plazuela del Real Monasterio de Santa Ana.
Justo un año antes, en 1787, había terminado la construcción de la iglesia de San Joaquín y Santa Ana. El 31 de marzo de 1843 ya se convirtió, de forma oficial, en la plaza de Santa Ana. Contaba Juan Agapito y Revilla, en su libro 'Las calles de Valladolid', que esta plazuela ha sido tradicionalmente un punto «muy transitado» por ser el paso más corto desde la Plaza Mayor hasta la iglesia de San Lorenzo, donde visitar la talla de la patrona de la ciudad, y para quienes acudían «a presenciar las comedias, pues al principio el teatro tuvo su entrada por la calle de San Lorenzo».
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