Obituario: La esencia del San Agustín

Ángel Jubera./J. F.
Ángel Jubera. / J. F.

Ángel Jubera, Agustino Recoleto

Jota De la Fuente
JOTA DE LA FUENTEValladolid

Las lágrimas que vertieron los cientos de exalumnos del San Agustín que pasaron por la capilla de su colegio son el mejor legado que el Padre Jubera deja entre quienes le conocieron. Con la de textos que siempre me pedía para sus publicaciones, éste es la más difícil de escribir.

El fraile agustino recoleto Ángel Jubera falleció el pasado martes a los 72 años de edad. Y tuvo que ser un 16 de abril, coincidiendo con el tercer aniversario del fallecimiento del último director del colegio, su gran amigo Tomás Sanz. Quienes visiten la foto del perfil de WhatsApp del Padre Jubera podrá ver a ambos dedicando su eterna sonrisa a quien les observe.

Jubera representaba la esencia del San Agustín. Él promulgaba ese espíritu agustiniano del que hacen gala quienes por allí pasaron. Han sido decenas de promociones, miles de alumnos y familias. Jubera ha casado a cientos de exalumnos del colegio, ha bautizado a sus hijos, y siempre estaba presente en los momentos más duros de todos ellos. Su primera tarea diaria era leer El Norte de Castilla, y a través de sus esquelas poder acompañar y dar consuelo a quienes supiera que ese día necesitaban de su abrazo y palabra.

Este navarro, vallisoletano de adopción, llegó al colegio en el año 1981, y en él estuvo hasta su fin. Han sido 38 años de clases de filosofía, tutorías, sonrisas, aprendizaje y enseñanzas. Él fue quien puso en marcha los viajes de estudios a Italia en Semana Santa. Justo en la noche de su fallecimiento llegaban de regreso los alumnos del viaje de este año. Fueron 33 años consecutivos acompañando y vigilando a más de cien adolescentes cada Semana Santa en esos interminables viajes en bus.

Amigo, profesor, maestro, confidente, dialogante. Muchas más cualidades podrán destacarse de él. Impulsor de la asociación de exalumnos y su publicación trimestral, Alarva, de las excursiones al campo con sus compañeros de orden religiosa. Cuánto van a echar de menos esas salidas Chumarri, Ramón, Juan Luis, Francisco, Palomas, Enrique, Carmelo o del Busto, a por boletus o níscalos, a por endrinas –arañones decía él– o a San Pelayo. Siempre estuvo pendiente de la APA del colegio y del club deportivo. ¡Mucho Sanagus!, solía gritar. Ya no volverá a los sanfermines, ni a la parroquia de Chiclana a hacer la sustitución del mes de agosto. El próximo pacharán será por su memoria. Y pendiente queda el repaso a la metafísica, al principio de la parsimonia, la lógica y 'la navaja' de Guillermo de Ockham. Ese interrogante seguirá sin solventarse. Y la graduación de bachillerato de dentro de un mes tendrá un vacío imposible de llenar.

La misa de funeral será el viernes 26 a las 19:00 horas en el colegio de San Agustín.