El encendido de las luces marca el comienzo de la Navidad en Valladolid

Una niña mira desde su balcón el espectáculo que se encuentra frente a ella. / A. Mingueza

La proyección de un «videomapping» acompañado de pirotecnia y música en directo inaugura el periodo festivo en la ciudad

PATRICIA ORTEGAValladolid

Ya estaba todo preparado; la coral esperaba en el Ayuntamiento, los niños reían sobre los hombros de sus padres y los técnicos se mordían las uñas. Mientras tanto, las manecillas del reloj se movían lentamente hasta provocar el movimiento de las campanas al acercarse las siete de la tarde. Unos instantes después, ante el asombro de cientos de personas, Valladolid quedaba iluminada.

Si algo está claro es que los protagonistas han sido los más pequeños, pero también los mayores que deseaban volver a su niñez. No hacía falta más que pararse un momento en mitad de la Plaza Mayor y observar los rostros que se encontraban alrededor. Unos padres con ojos brillantes y su pequeño sobre los hombros, unas madres que miraban con amor a su familia, unos abuelos que sonreían con añoranza mientras sujetaban con su mano al amor de su vida, personas solitarias que se movían al ritmo de la música y curioseaban en el mercado cual niños en busca de su juguete... y, sobre todo, la larga cola del 'Tiovivo 1900'. Los pocos pequeñajos que no rogaban a sus padres que los dejasen montar en la atracción al quedarse impresionados ante tal atractivo, hacían cola porque sus progenitores recordaban los buenos momentos que vivieron gracias al tiovivo y deseaban que sus hijos también los vivieran. Además, a través de la ilusión de sus descendientes, estos revivían su niñez. Un claro ejemplo de lo que la Navidad es capaz de hacer.

Otro momento de magia ha sido el encendido de luces. Cuando el reloj marcó las 19:00 horas, el Ayuntamiento comenzó a transformarse gracias al «videomapping» 'Los sueños de Adara' diseñado por Rodrigo Tamariz y Producciones Artisticas Kull D'sac. Un remolino de luces que mostraba los dibujos de varios niños de colegios vallisoletanos daba comienzo a un gran espectáculo donde se mezclaba la música en directo (por parte de la Coral Harmonía), la pirotecnia, una voz narrativa y decenas de imágenes proyectadas sobre la fachada del edificio. La representación cautivó a los asistentes, les enmudeció y les puso los pelos de punta.

El apagado de las luces de la plaza favoreció la visión del espectáculo; aparte de la proyección, tan solo se veía algún que otro móvil que trataba de capturar el momento, y cientos de personas provistas de gorros, bufandas y orejeras que se aglomeraban en el lugar para disfrutar de la cita. Esto cambió tras la frase final del «videomappin»: «pide un deseo», había dicho la voz narrativa. Y así, sin más, la Plaza Mayor se llenó de luz; el tiovivo capturó una vez más la mirada de mayores y pequeños, al igual que el 'Árbol de los Deseos' (de 28,80 metros de altura más dos metros de estrella).

Menos gracia les hizo a los asistentes cuando el espectáculo terminó y quisieron dirijirse al final de la calle Santiago, donde una enorme esfera dorada de doce metros de diámetro con un total de 47.980 puntos de luz esperaba para ser encendida. La calle se había convertido en el mismísimo infierno, carritos de niños que trataban de llegar a su destino chocaban con el resto de los cientos de personas que, entre empujones y tropezones, llegaron al punto de encuentro sin apenas necesidad de mover las piernas. Algunos, por suerte, consiguieron «llegar por otros caminos paralelos porque por la calle principal era imposible», comenta José David Villén, natural de Andalucía que ha asistido a la cita ante la esperanza de «tomar unas fotos creativas».

Apenas unos minutos antes del encendido de la bola, los asistentes terminaron de llegar, justo a tiempo para ver cómo el alcalde, acompañado de miembros de Fecosva, Avadeco y de la cámara de comercio, presionaba el interruptor que ponía en marcha la iluminación. A continuación un largo «Ohhh» por parte del público confirmó el éxito de tal acontecimiento.

Desde este sábado las grandes superficies abrirán todos los domingos y el pequeño comercio lo hará el domingo 23 y tendrá opción de hacerlo el 30. Comienza así, de forma definitiva, el periodo más consumista de todo el año.