«Cada vez más mujeres deciden ser madres solas, y más jóvenes»

Katia Maraver y Susana Hernández, de la Asociación Madres Solteras por Elección, con sus hijas. /Henar Sastre
Katia Maraver y Susana Hernández, de la Asociación Madres Solteras por Elección, con sus hijas. / Henar Sastre

La Asociación de Madres Solteras por Elección detecta que ya hay mujeres de 30 años que demandan tratamientos para ser mamás

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Lo que era un estigma en los años oscuros del siglo XX en España se ha convertido, ahora, en una salida cada vez más demandada por las mujeres: ser madres solteras. Una asociación nacional, Madres Solteras por Elección, cuenta desde hace tres años con delegación propia en Castilla y León. Katia Maraver, su delegada, asegura que cada vez son más y más jóvenes. «Somos un colectivo que en general hemos tenido hijos en una edad avanzada», admite. «Son circunstancias de la vida. Estudias una carrera y con 20 años, ¿quién se casa o puede acceder a una vivienda? Y vas postergando. Ahora estoy de prácticas, ahora ver cuándo me hacen un contrato decente... Y van pasando años. Cuando quieres estar estabilizado te has metido en la treintena. Nuestra edad social es diferente a nuestra edad biológica. Cualquier médico te recomienda intentarlo antes de los 35, porque luego es más difícil y llega un momento en que tienes que decidir sí o no», señala.

Y a pesar de eso, que indicaría un rango de edad de entre 35-45 años, cada vez se encuentran con más casos de mujeres jóvenes. Susana Hernández, otra de las asociadas, señala que tienen ya casos «de personas con 30 años que quieren ser madres jóvenes y no quieren esperar».

«Hay mujeres que han pedido créditos para poder someterse al tratamiento de fertilidad»

Se rebelan, también, con otros clichés que consideran injustos, como el de que se trata de mujeres con dinero que se someten a carísimos tratamientos de fertilidad. Sin embargo, no es exactamente así. Cuentan con indignación que algún médico de atención primaria se ha negado a derivar a una mujer sola para un procedimiento de fecundación in vitro porque «ya encontraría a alguien, podía esperar». «Somos un colectivo heterogéneo y hay de todo. Hay mujeres que han pedido créditos para poder someterse al tratamiento de fertilidad. Que han tenido un hijo y han tenido que irse a casa de sus padres porque económicamente no podían, pero es que a lo mejor no puedes esperar cinco años a ver si tu situación mejora», explica Katia Maraver.

No pueden evitar sorprenderse de algunas reacciones. «En Castilla y León estamos fijando población y según el Instituto Nacional de Estadística la media de España es de 1,3 hijos por pareja. 0,65 por adulto. Y nosotras estaríamos por encima de esa media. A gente que quiere tener hijos en una región como Castilla y León habría que respaldarla. Pero no es así», lamentan.

Las comunidades autónomas han comenzado a reaccionar. Primero fue Valencia. Luego Cataluña. Y ahora se han ido incorporando Cantabria, Aragón, La Rioja. En Castilla y León se promulgó una ley en 2007, pero no se desarrolló posteriormente y quedó casi en papel mojado. De hecho se producen situaciones extrañas. «A las viudas con dos hijos se las considera familias numerosas pero a nosotras, con dos hijos, no. Con lo que el menor está discriminado. Hay una parte que no puedo entender, es un tema en el que creo que nadie quiere entrar, y no sé por qué. Llegamos a oír a un político decir que esto era abrir la caja de Pandora. Pues abridla ya, porque la realidad es esta», denuncia Maraver.

El Ayuntamiento de Valladolid también aprobó en 2015 una moción, a instancias de Sí se Puede, para crear, entre otras cosas, «un registro de familias monoparentales, de inscripción voluntaria, en el que se constatarán las existentes en nuestro municipio para poder llevar a cabo las políticas municipales que permitan la mejora de calidad de vida». Los grupos aprobaron por unanimidad la petición de una ley estatal al Gobierno y la inclusión de la monoparentalidad como criterio de valoración de las ofertas en la contratación pública. En cambio, los 12 concejales del PP votaron contra la creación de ese registro y la equiparación de las monoparentales con las familias numerosas. De momento, todo eso espera un desarrollo mayor. No existe el registro, aunque se incluye la monoparentalidad a la hora de optar a algunas ayudas.

«Nosotras no existimos», lamenta mientras tanto Katia. «Porque no hay una definición de familia monoparental o de hogar monoparental. Cuando vas a entregar tu instancia o tu solicitud, ¿cómo lo demuestras? Estamos en un vacío legal y todas las asociaciones de familias monoparentales reclamamos una ley de familias monoparentales que nos defina, que nos identifique, con un carné, por ejemplo. Hay comunidades que ya lo tienen».

Y no se trata solo de dinero, sino de cosas que, en principio, serían más asumibles. «Deberíamos tener prioridad a la hora de elegir colegio, porque nuestra conciliación es más difícil. Puede ser fundamental que necesites el centro escolar al lado de tu casa o de tu centro de trabajo. No hay baremación especial por ser familia monoparental».

Así es la ley en Valencia

La Comunidad Valenciana ha sido la región que antes ha regulado la situación de estas familias. Ha incluido la creación de un carné similar al de las familias numerosas.

¿Qué es familia monoparental?: La ley valenciana considera así las formadas «por una persona y su descendencia, que esté inscrita en el Registro Civil solo con ella como progenitora»; formada por una persona viuda «y la descendencia que hubiera tenido con la pareja desaparecida»; la formada por una persona y las personas menores de edad que tenga en acogida por tiempo igual o superior a un año, y las mayores de edad que hayan estado en acogida permanente; o aquella formada por una persona que tenga la consideración de familia acogedora de urgencia-diagnóstico; y la formada por una persona y su descendencia sobre la que tenga en exclusiva la patria potestad.

Familias en situación de monoparentalidad: Incluye las derivadas de violencia de género, o en la que un progenitor esté hospitalizado o en prisión por más de un año.

Categoría especial: discapacidades o renta familiar por debajo del 100% del IPREM.