La mujer que murió en una sauna sufrió un golpe de calor tras pasar entre 45 y 60 minutos en el interior

Interior de la sauna del centro deportivo Río Esgueva./EL NORTE
Interior de la sauna del centro deportivo Río Esgueva. / EL NORTE

La investigación apunta a que la usuaria de las pistas del Río Esgueva pudo dormirse y perdió la vida por un colapso circulatorio

J. SANZVALLADOLID

La fatalidad se cruzó el pasado jueves en el camino de una usuaria habitual de las pistas del Río Esgueva, Raquel E. G., de 70 años, que accedió a las 13:45 horas a las instalaciones deportivas de la avenida del Valle de Esgueva y que fue encontrada sin vida por un operario a las 15:30 en el interior de la sauna finlandesa. La posterior investigación, una vez realizada la autopsia en la mañana de ayer, confirmó que la víctima pudo dormirse en la cabina y que pasó entre 45 y 60 minutos, más del triple del tiempo recomendado, a una temperatura que habitualmente oscila entre los 70 y los 90 grados. La exposición prolongada a dichas temperaturas le provocó «un golpe de calor, una bajada brusca de tensión y un posterior colapso circulatorio» que le causó la muerte, según confirmaron ayer fuentes policiales y de la investigación antes de apuntar que se trataría del primer fallecimiento documentado en la capital en el interior de este tipo de instalaciones.

Lo ocurrido, en principio, carecería de consecuencias penales para los responsables de las instalaciones deportivas, cuya titularidad ostenta la Junta, pero que gestiona en calidad de concesionaria la empresa de servicios Eulen. «La investigación está cerrada policialmente al no haberse encontrado indicios de criminalidad o negligencia», apuntaron ayer fuentes de la Policía Nacional. Tanto es así que fuentes de la Consejería de Cultura y Turismo, titular del centro deportivo Río Esgueva, confirmaron que «los agentes permitieron la reapertura de la sauna el mismo martes por la tarde». La empresa concesionaria, por su parte, declinó ayer valorar lo sucedido. La investigación, en cualquier caso, está en manos del juzgado de guardia.

Los hechos tuvieron lugar entre las 13:45 y las 15:30 horas del jueves en la sauna finlandesa de calor seco del centro deportivo Río Esgueva, con capacidad para ocho personas y cuyo horario de apertura a diario es de 8:30 a 15:15 y de 20:00 a 22:15 horas. «Desconocemos en qué momento exacto pudo entrar la víctima a la sauna, aunque sí que pasó entre 45 y 60 minutos en su interior expuesta a altas temperaturas», explicaron ayer fuentes de la investigación antes de aclarar que la usuaria no padecía enfermedades o dolencias previas que le impidieran utilizarla.

Primer aviso a las 15:29 horas

De manera que todo apunta a que la mujer pudo dormirse en la sauna con la mala suerte de que ningún otro usuario habría entrado a la cabina, durante ese intervalo de entre 45 y 60 minutos que se estima que estuvo dentro, hasta que un operario del centro deportivo acudió a inspeccionarla pasada la hora de cierre. El 112 recibió el primer aviso a las 15:29 horas y un minuto después fue enviada la primera patrulla de la Policía Nacional y la ambulancia. Los sanitarios solo pudieron confirmar la muerte de la víctima y su cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde se le practicó la autopsia ayer por la mañana.

Los resultados preliminares del examen forense confirmaron que se trató de una muerte accidental fruto de la prolongada exposición de la víctimas a las altas temperaturas propias de una sauna, en la que se recomienda habitualmente no superar los quince minutos de estancia continuada. Así que la víctima sufrió «un golpe de calor y una bajada de tensión que le acabaron causando un colapso circulatorio».

Las normas habituales de este tipo de instalaciones de calor seco, que emana de un brasero eléctrico cubierto habitualmente por piedras, aconsejan no superar esos quince minutos en cada sesión, así como evitar, en la medida de lo posible, hacer uso de la sauna en solitario y abandonarla de inmediato ante cualquier síntoma de mareo o malestar.