El misterio del Seat 124 del Pisuerga

Buzos y operarios municipales sacan un coche con el maletero lleno de piedras que llevaba más de veinte años sumergido junto a la desembocadura del Esgueva

Los operarios sacan de las aguas del Pisuerga el Seat 124. Al fondo, el puente de Santa Teresa. / J. Sanz
J. Sanz
J. SANZValladolid

«Era un coche elegante», han recordado dos de los operarios municipales que a primera hora de la mañana de este martes han sacado, con la ayuda de los buzos de la Guardia Civil, un viejo coche que llevaba más de veinte años sumergido en las aguas del Pisuerga, a veinte metros escasos aguas arriba de la desembocadura del Esgueva. Allí, cubierto de lodo, estaba un vehículo que los propios trabajadores han identificado de inmediato en cuanto han asomado sus aún intactos tapacubos metálicos. «Es un Seat 124 D, sin duda», ha explicado uno de los testigos de tan singular rescate antes de explicar que él mismo, al igual que su compañero, tuvieron uno idéntico «hace un montón de años».

Pero, ¿qué hacía ahí este pedacito de historia automovilistica de la marca española? Pues todo apunta a que el coche en cuestión, un Seat 124 D, en efecto, pudo ser robado en su día y arrojado al río para no dejar rastro. Eso, al menos, es lo que parecen indicar el montón, y es literal, de piedras y ladrillos que los buzos han encontrado en el maletero en cuando el chasis, aún reconocible, del viejo 124 han salido del agua anclado a una grúa del Servicio Municipal de Limpieza. «No tiene placas y será difícil identificar el vehículo, pero parece claro que pudo ser robado», han apuntado los agentes.

«Será difícil identificar el vehículo, pero parece claro que pudo ser robado»

La operación de rescate, y de limpieza del cauce, ha tenido lugar esta mañana impulsada por Los Amigos del Pisuerga, uno de cuyos voluntarios vio asomar «lo que parecía un coche hace unos meses», cuando el caudal estaba más bajo de lo habitual, ha recordado el presidente de la asociación de voluntarios, Luis Ángel Largo, antes de añadir que a partir de ahí se pusieron en contacto con el Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (Geas) y con el Servicio de Limpieza para montar un dispositivo que ha comenzado a las ocho de la mañana y que se ha prolongado durante más de tres horas.

Rescate del coche sumergido en el Pisuerga y detalles del coche de Policía de juguete que estaba en su interior y del salpicadero con el radiocasete. / J. Sanz

Los buzos, que ya habían confirmado semanas atrás la presencia del vehículo -por entonces creyeron que se trataba de un Simca 1000-, han colocado las cintas y con el brazo mecánico de un camión de Limpieza han conseguido sacarlo lentamente del río y descubrir, solo en parte, los misterios de un Seat 124.

Fabricado entre 1968 y 1980

El vehículo en cuestión, cuya fabricación se prolongó entre los años 1968 y 1980 (se fabricaron más de seiscientas mil unidades), presentaba un estado razonablemente bueno de conservación que ha permitido, al menos, identificar de inmediato el modelo. Y nada más salir del agua ha sido cuando ha llegado la sorpresa de descubrir un montón de piedras y ladrillo en el maletero. Su chasis aún dejaba entrever los característicos faros redondos de las primeras unidades del 124 y los dos tapacubos de las ruedas aún lucían el Seat de la marca.

El coche aún tenía dos tapacubos metálicos de Seat y un radiocasete en el salpicadero

Pudo ser robado, eso es casi seguro, si bien es cierto es que su radiocasete (algo más moderno) aún continuaba en el salpicadero. Dentro había alguna caja vacía de cintas de música, con las carátulas irreconocibles, y un viejo coche de juguete... de Policía. Quizás perteneció al hijo del propietario. Quizás fue un mensaje de recochineo de los ladrones. Quizás... Lo único cierto es que el Seat 124 ha salido ahora de las aguas del Pisuerga donde fue arrojado hace muchos años y se encuentra en el depósito municipal de vehículos. Quizás, solo quizás, su propietario o sus descendientes reconozcan el vehículo y puedan desentrañar los misterios que aún rodean al Seat 124 D.

El coche, por si ayuda en su identificación, era de color blanco o crema y montaba unas ruedas Pirelli (muy bien conservadas) de trece milímetros. «Llevaba ahí sumergido desde hace más de veinte años», ha confirmado en el lugar del rescate un vecino, quien ha recordado que «se veía parte del chasis cada vez que el río venía con poca agua».