Misioneros eucarísticos habitarán el convento de Santa Clara de Rioseco

Sor Concepción, la última abadesa, junto al alcalde y tres de los seis misioneros que ocuparán las instalaciones del convento./M. G. M.
Sor Concepción, la última abadesa, junto al alcalde y tres de los seis misioneros que ocuparán las instalaciones del convento. / M. G. M.

El cenobio, que se cerró en diciembre de 2017 tras la salida de las tres últimas monjas, ha sido cedido durante tres años

Miguel García Marbán
MIGUEL GARCÍA MARBÁNRioseco

La vida monástica regresa a Medina de Rioseco. Cinco religiosos de la comunidad de la Misión Eucarística Voz de los Pobres volverán a habitar desde el próximo 1 de agosto el centenario convento de Santa Clara de la localidad, que, en diciembre de 2017, quedó vació al partir las tres veteranas clarisas (sor Concepción, son Aurora y sor Estrella) al convento de Santa Isabel de Valladolid por tener que tomar la difícil decisión de abandonar el cenobio al no haber vocaciones que aseguraran el futuro de la comunidad.

Todo ha sucedido de forma rápida, ya que fue el pasado mes de mayo cuando los religiosos de la comunidad se pusieron en contacto con las clarisas del convento de Santa Isabel de Valladolid para, junto al delegado diocesano de Vida Contemplativa del Arzobispado de Valladolid, Julio de Pablos, llegar a un rápido acuerdo de cesión del convento por tres años prorrogables sin ningún tipo de alquiler, según explicó el joven alicantino de 31 años José Requena Roda, delegado de vocaciones en España de la comunidad y superior del convento riosecano, que ha elegido como nombre religioso el de Israel de María.

El religioso no dudó en afirmar que «es un regalo que nos ha hecho Dios», destacando la generosidad de las clarisas, pues «nos han cedido todo sin conocernos». La intención de la comunidad es vivir como vivieron las clarisas, «ya que ellas también eran de vida contemplativa», señaló Israel de María, quien ya hace tiempo estuvo en el albergue de peregrinos cuando hizo el Camino de Santiago. Entonces quedó impresionado por la cercanía de sor Piedad. Un albergue de peregrinos, junto a otro turístico, de los que los religiosos se harán cargo.

La abadesa del convento de Santa Isabel, sor Isabel Ferreras, expresó que «es algo grande para la diócesis, para nosotras y para todos los que tenemos fe, ya que una casa que fue fundada para la vida consagrada vuelve a tener ese testimonio religioso». La abadesa explicó que «tanto ellos como nosotros lo hemos visto claro, con mucha alegría y paz», a la vez que indicó que «no hemos querido nada, ha sido todo generosidad fraterna». Sor Isabel Ferreras agradeció la importante mediación del Arzobispado para llegar a la cesión del convento.

Para el alcalde riosecano, David Esteban, «es la mejor de las noticias posibles». «El convento volverá a tener la esencia para lo que fue levantado», dijo el regidor, que quiso agradecer públicamente «la generosidad de las propietarias, de las hermanas clarisas, para facilitar esta nueva implantación y la llegada de este nuevo grupo que, sin duda, trae ilusiones renovadas».

De Brasil a Valencia

La Misión Eucarística Voz de los Pobres llegó a la Diócesis de Valencia el pasado año a instancias del cardenal Cañizares y de la asociación del Apostolado de la Divina Misericordia para abrir su primera casa fuera de Brasil, donde fue fundada en 1994 por el laico Claudio Luis Vaz y su hermano Antonio. En Valencia, la rama activa de hermanos se haría cargo de un albergue, y un mes después, la femenina, de un orfanato. En Rioseco la comunidad va a abrir su primera casa de la rama contemplativa.

Además de sus salidas para ayudar a los más necesitados, los religiosos también lo harán para asistir a misa, para la compra y para visitar al médico cuando fuera necesario. El convento nunca podrá quedar vacío ya que entre sus actividades se encuentra la exposición del Santísimo durante las 24 horas, sin olvidar los rezos de todas las horas canónicas, a los que podrán asistir quienes lo deseen. Uno de los hermanos estudiará en el seminario de Valladolid con el fin de que el día de mañana pueda oficiar misa. Tras la llegada de los 5 primeros misioneros, en octubre lo harán otros seis, todos ellos con menos de 36 años.

Estos misioneros restablecerán en Rioseco la vida monástica recogiendo el relevo de las comunidades masculinas que la ciudad tuvo hasta el siglo XIX con franciscanos, dominicos, jesuitas y hospitalarios de San Juan de Dios, sin olvidar a carmelitas y clarisas, activas hasta 2005 y 2017, respectivamente.

 

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