¿Qué mejor regalo de Reyes que un dulce y redondo roscón?

Susana Castillo remata varios roscones para introducirlos en las cajas. /RAMÓN GÓMEZ
Susana Castillo remata varios roscones para introducirlos en las cajas. / RAMÓN GÓMEZ

El secreto de este producto artesanal está en los ingredientes de calidad y el tiempo

Nieves Caballero
NIEVES CABALLEROValladolid

La actividad en los obradores artesanales es imparable estos días para hacer felices a los vallisoletanos con el último dulce navideño que en realidad es el primero del año. Redondo y dulce. El tradicional roscón de Reyes provoca estos días colas en las confiterías de Valladolid, mientras las manos expertas moldean una masa que saldrá de los obradores con toques particulares. Es la primera campaña que afrontan los pasteleros con el recién estrenado año. Después llegarán los dulces de carnaval, los de Semana Santa, la corona de San Pedro Regalado en mayo, el pastel de las Ferias de la Virgen de San Lorenzo, el de Seminci, y de nuevo, los de Navidad.

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La Asociación Provincial de Empresarios de Confitería de Valladolid, perteneciente a Fecosva, calcula que en estas fechas se venderán unos 100.000 roscones de Reyes artesanos. El presidente de la Asociación de Confitería, Rafael Mesonero, recuerda que estos roscones no tienen nada que ver con los industriales. Los confiteros recurren a ingredientes de primera calidad, además de invertir mucho tiempo en la elaboración de este dulce que sobrevive a modas y crisis, y que acompaña la llegada de los reyes desde Oriente.

Harina, mantequilla, leche, huevo, azúcar, levadura y agua de azahar. Este último es el ingrediente principal de este bollo tan tradicional. Después, la clave, como en el caso del buen pan, está en el tiempo. «Se hace la masa, se fermenta una primera vez, de bolea, se lamina y se rellena de mazapán y uvas pasas, después se hace el rosco, se deja fermentar una segunda vez, se pintan de huevo y se cuecen al horno», explica Inma Vara, de Belaria. Después, llega el momento de adornarlos, por ejemplo, con frutas escarchadas, almendra molida y azúcar glas. Y los que van rellenos de nata se abren por la mitad. Ya solo falta trocearlo y saborearlo, eso sí, con cuidado de no morder la sorpresa.

¿Qué mejor regalo de reyes que un dulce y redondo roscón?