Médicos de Familia del área oeste de Valladolid incorporan las ecografías al día a día de sus consultas
El Centro de Salud de Parquesol acoge desde hace un año una escuela de formación por la que han pasado 50 profesionales y que permite agilizar diagnósticos desde Atención Primaria
Son alrededor de 50 los médicos de Familia del área Valladolid Oeste, la que tiene como hospital de referencia el Río Hortega, que han ... pasado el último año por una escuela de formación en ecografías que persigue incorporar esta prueba diagnóstica al día a día de las consultas de los profesionales de Atención Primaria en los centros de salud.
«La escuela de ecografía busca formar a los médicos (de Medicina Familiar y Comunitaria) del área Valladolid Oeste a la hora de utilizar el ecógrafo y usarlo de forma normalizada en la consulta, como si fuera un fonendoscopio o un estetoscopio, sabiendo que es una prueba inocua, completamente inofensiva para el paciente y que nos ayuda en un abordaje más claro y nos permite, además, que la patología del paciente no se demore en el tiempo», describe María Hernández Carrasco, doctora especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud de Parquesol, que acoge las jornadas de formación.
«Tener el ecógrafo en la consulta, en vivo y en directo, te da agilidad porque sirve como una herramienta más para tomar decisiones»
María Hernández Carrasco
Médico de Familia en el Centro de Salud de Parquesol
Al frente de esta iniciativa de formación está, junto a María Hernández, el doctor Diorlyns Marmolejos Richiez, médico de Familia en el Centro de Salud de Huerta del Rey. Son cursos para grupos reducidos (de seis a diez alumnos) y muy prácticos. Empiezan con una pequeña introducción teórica sobre el órgano en el que se va a centrar la formación y el manejo de los dispositivos, a la que siguen varias horas de trabajo con los ecógrafos que permiten mejorar destrezas.
A esa jornada se suma otra, ya en cada centro de salud, con pacientes reales citados por los médicos que han seguido el programa y en ella pueden solventar dudas durante la realización de las 'eco' con quienes imparten la formación. «Es una herramienta muy útil», destaca Diorlyns Marmolejos, que describe esa eficacia con un ejemplo práctico de su aplicación en una consulta. «Si tienes a un paciente con una sospecha de un aneurisma de aorta. O sea, tocas el abdomen, sientes ahí una masa pulsante e inmediatamente tienes que pensar en un aneurisma de aorta. Es tan sencillo como hacer una ecografía en el momento que te ayude a confirmarlo y tomar decisiones o a descartarlo», precisa. Eso ofrece tranquilidad al médico y al paciente.
Los centros de Atención Primaria disponen de equipos ecógrafos renovados y la formación buscar sacarles el máximo rendimiento, agilizar tiempo en el diagnóstico y descartar sospechas. «Nos permite un abordaje más profundo. Si tengo que solicitar la ecografía, pedirla al hospital, esperar que citen al paciente y a que me llegue el informe, eso es tiempo. El hecho de tener el ecógrafo en la consulta, en vivo y en directo, te da agilidad porque me sirve como una herramienta más para tomar decisiones», remarca la doctora Hernández. «Ayuda mucho a aproximar mucho el diagnóstico», corrobora su compañero.
Las ecografías son pruebas diagnósticas que pueden demorarse en el tiempo por la lista de espera, sobre todo en el caso de las que no son preferentes ni urgentes, pero que sí son necesarias para que el médico de Familia diagnostique al paciente o valore enviarlo al especialista. Poder hacerlas de manera normalizada en Atención Primaria permite eludir posibles tapones en los centros de especialidades o el hospital y, si se descartan sospechas de patología que requerirían tratamiento especializado, se evitar engrosar la lista para una primera consulta con el urólogo o el endocrino, por ejemplo, tras la que se llegaría a ese mismo descarte. Hay pacientes a los que sorprende que su médico de cabecera pueda hacerles una ecografía. «Les llama la atención no tener que bajar a pedir cita a citaciones. Dicen, 'no sabía yo que hacíais ecografías'», precisa María Hernández.
Es necesaria una correcta planificación de la agenda para introducir el uso del ecógrafo en la práctica diaria de los médicos de Familia, porque estos profesionales siguen atendiendo a su cupo habitual de pacientes cada jornada y la ecografía implica una mayor demora de tiempo de atención. Los cursos que se han llevado a cabo hasta el momento se han centrado en la glándula tiroides y en el sistema urinario, en el riñón, la vejiga, las vías urinarias y, en el caso de los varones, la próstata. Las formaciones previstas de ahora en adelante abordarán el hígado, las vías biliares y la vesícula, el bazo y el páncreas y también los grandes vasos que llevan sangre hacia y desde el corazón y el aparato reproductor femenino. A ellas se sumarán también exploraciones de hombro y rodilla, «ampliando el abanico de uso de los ecógrafos para los médicos de Familia», destacan Hernández y Marmolejos.
Los radiólogos, en su papel
«No somos radiólogos. Pero, por ejemplo, si yo encuentro alguna cosa patológica sobre la que tengo sospecha puedo derivar directamente a unidades específicas. Va todo más dirigido, puedo pedir una ecografía preferente con un informe previo hecho, incluso apuntar la imagen nuestra, y al compañero (al radiólogo) también le orienta y le sirve», Diorlyns Marmolejos.
La experiencia práctica con el ecógrafo de los participantes en esta escuela de formación ha hecho aflorar sospechas de tumores que, a raíz de esta exploración inicial y tras un estudio más profundo, se han confirmado luego. El uso de los ecógrafos en los centros de salud por parte de los especialistas de la Atención Primaria permite agilizar diagnósticos en el primer escalón de la asistencia sanitaria. Eso implica esquivar demoras en pruebas y consultas de los especialistas y evitar las visitas a urgencias de enfermos que están esperando estas últimas y que no se encuentran bien o buscan una vía de diagnóstico alternativa y más rápida.
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