Un masajista reconvertido en vendedor de detergente al peso

Eduardo Rodrigo, en su establecimiento de la calle Las Moradas./L. N.
Eduardo Rodrigo, en su establecimiento de la calle Las Moradas. / L. N.
Eduardo Rodrígo López, 4Eco Valladolid
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

Con una edad muy vulnerable, que rondaba los 60 años, Eduardo Rodrigo tomó la valiente decisión de emprender. Lo hizo muy consciente y seguro de su proyecto y de los valores de sostenibilidad, salud y bienestar que quería transmitir. Él ha puesto en marcha 4Eco Valladolid, un establecimiento que cumple el doble cometido de no generar envases y, a la vez, vender a granel productos de limpieza e higiene ecosostenibles. Se le daba bien el dibujo técnico y su primer trabajo fue como delineante en su ciudad natal, Barcelona. Empezó con tan sólo 17 años, en una empresa dedicada a la iluminación técnica.

Tras aquella primera experiencia laboral llegaron otras muchas, como temporero, cartero, encuestador e, incluso, como maquetista de submarinos. Una rotura de los ligamentos le hizo buscar terapias alternativas que le pudieran ayudar a recuperarse de la lesión. Así empezó a estudiar quiromasaje. «Siempre he sido hábil con las manos y tenía intuición para dar masajes. Pronto me surgió la oportunidad trabajar en un centro pionero en el uso de terapias naturales, homeopatía y acupuntura y poco después me hicieron socio de la empresa. Allí estuve 18 años trabajando como autónomo, durante los cuales me seguí formando en linfoterapia en Austria, reflexoterapia podal, técnicas de masaje deportivo y shiatsu», cuenta.

4Eco Valladolid

Emprendedor.
Eduardo Rodrigo López (61). Terapeuta manuel, reflexólogo.
Fecha de inicio de la actividad.
25 de enero de 2018.
Contacto.
C/ Las Moradas, 17 47019 Valladolid Telf: 680 380 072.

El amor le trajo a Valladolid, donde lleva 13 años viviendo. Su primera experiencia laboral en la ciudad le surgió gracias a una entrevista publicada en El Norte de Castilla como experto en shiatsu. También colaboró con varios herbolarios y probó suerte en el emprendimiento abriendo un gabinete de shiatsu, aunque no funcionó. «Siempre quise tener mi propio negocio. Tenía mucha experiencia, pero la edad jugaba en mi contra a la hora de encontrar trabajo», añade.

Un conocido suyo tenía una tienda de productos de limpieza del hogar e higiene personal a granel en Aranda de Duero. La idea le gustó y empezó a interesarse por ello. «Probé los productos y me encantaron. Y la filosofía basada en las tres 'R', reciclar, reducir y reutilizar, me convenció por completo, así que decidí montar mi propio negocio en Valladolid», dice. Lo primero que hizo fue contactar con 4Eco, que es una agrupación de empresarios libres, no franquiciados, que comparten la misma filosofía ecológica. La libertad de su sistema le terminó de convencer. «No me impusieron ningún requisito en cuanto a la decoración del local. Tampoco me obligaban a emprender campañas de marketing. Cada tienda se auto regula y no hay obligación de pedidos mínimos. En cambio, si que hay mucho apoyo e información sobre el producto, que se fabrica en España. Me convenció el producto y la filosofía de reutilización de los envases»», afirma este emprendedor, que pronto se puso manos a la obra con la búsqueda de local.

Lo encontró en la calle Las Moradas, en el barrio de La Rondilla, un lugar de mucho paso y con unas características acordes a lo que él necesitaba. Lo siguiente fue acudir al servicio de Ventanilla Única de la Cámara de Comercio donde le ayudaron con todos los trámites y le derivaron a SECOT, donde los empresarios seniors le orientaron con su plan de empresa. «El Ayuntamiento me concedió una subvención de 4.000 euros, pero no pude beneficiarme de la cuota reducida de la Seguridad social», informa.

4Eco es una tienda especializada en productos de limpieza del hogar ecostenibles y a granel. Eduardo vende detergentes de varios tipos, suavizantes, friegasuelos, friegaplatos, limpia cristales, y productos para el mármol y el parquet. «Los clientes me empezaron a demandar productos de cosmética e higiene personal, y así amplié mi oferta, siempre en la línea de evitar envases y minimizar el impacto de los plásticos», cuenta Eduardo, que ahora también vende desodorantes, jabones, champús, geles de ducha y baño, eso si, sin parabenos, siliconas, flúor o aluminios. «El desodorante, por ejemplo, va en envase de cartón y no tiene aluminios, sólo contiene bicarbonato, manteca de karité y extractos de plantas ecológicas. Los productos de higiene personal no se venden al peso, porque la normativa no lo permite» añade. Eduardo tiene una filosofía muy clara: «reciclar es bueno, pero reutilizar es mejor», y es lo que intenta inculcar a sus clientes. «Hay que tratar de reducir los envases que consumimos y a la vez, esforzarnos en reutilizar lo máximo posible.

El reciclaje es el último momento del proceso, sólo para aquellos casos en los que ya no se puede reutilizar», dice. Por ello, en su tienda siempre hay envases que sus clientes traen para que puedan ser reaprovechados por otros clientes. «Por norma general la gente ya viene con sus envases de casa para que se los rellenemos. Cobramos el producto al peso y los precios son muy contenidos. La calidad es extraordinaria y echando cuentas, son más baratos, porque cunden mucho y que hay que echar menos cantidad», detalla.

Su clientela es muy variada, desde estudiantes hasta personas octogenarias, pero todos comparten una marcada conciencia ecológica. «Los productos más vendidos son el detergente de lavadora neutro y el lavavajillas a máquina. Todos vienen sin perfume, pero si el cliente lo desea, puede adquirir fragancias florales, infantiles o de Marsella, que se pueden añadir al producto», informa. Gran parte de su clientela son personas con alergias y problemas con la piel. En ese sentido, la experiencia de Eduardo en el mundo de las terapias naturales le está sirviendo de ayuda a la hora aconsejar a la clientela. «De nada sirven las cremas para el cuerpo, si luego usamos detergentes para la ropa que contienen componentes de elevada toxicidad. Hay que concienciarse de que para cuidar la piel también hay que usar detergentes ecológicos»-