El 85% de los locales de la zona centro de Valladolid tienen actividad

Local vacío en la calle Mantería./
Local vacío en la calle Mantería.

Los comerciantes piden un análisis completo de los problemas que se dan en el casco de la capital

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINAS

A veces un vistazo casual descubre un comercio donde antes no se recordaba nada. O desaparecen unos andamios y de pronto surge un escaparate iluminado. Otras veces la casualidad lleva a encadenar tres locales vacíos, o a que un edificio en ruinas se enfrente, en apenas unos metros, a otro recién rehabilitado que aún luce los carteles de 'Se alquila'. Y las conclusiones que se pueden sacar, en un caso o en otro, son diametralmente opuestas. Javier Labarga, de Fecosva, pedía al Ayuntamiento un estudio a fondo de los problemas que acusa el centro de la ciudad porque, a su entender, hay calles que padecen una endémica ausencia de actividad comercial. Avadeco lanzó el año pasado un estudio que analizaba el crecimiento del 'stock' de locales vacíos en la zona centro de la ciudad, desde los 251 del año 2006 hasta los 543 que contabilizó en 2017.

Las peatonalizaciones funcionan

El Norte ha comprobado los establecimientos comerciales a pie de calle –no oficinas ni entreplantas– en 61 calles del polígono que forman la Plaza Mayor, Plaza Zorrilla, Plaza España y Plaza de la Universidad. De los 1.070 locales que se han podido contabilizar, 911 tienen inquilinos, lo que representa un 85% de ocupación media. Calles como Mantería, Santiago y Teresa Gil demuestran que las peatonalizaciones funcionan, sobre todo si se tiene en cuenta que son algunas de las vías con más locales de la zona centro.

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Labarga se acuerda, sin embargo, de calles clásicas en sus reivindicaciones, como «Claudio Moyano, con cuatro o cinco locales importantes cerrados, Montero Calvo, Santa María, Zúñiga... Hay una cantidad de calles, muchas peatonales, que están cerrando locales», asegura. La tipología de los espacios también influye, sin embargo. En Claudio Moyano se ha marchado Santa Lucía, que se ha trasladado a Miguel Íscar, y ha dejado tras de sí un local de 900 metros cuadrados con un alquiler de 3.200 euros al mes. Al tiempo, los locales más próximos a la calle Santiago se han ocupado al 100%.

Un caso para aprender es el de la calle Regalado. Los comerciantes, asegura Labarga, asumen que ha sido un error cerrar al tráfico sin acabar de peatonalizar la calle, lo que hace que los peatones sigan sin utilizar la calle –todo el mundo va por la acera, sin caminar por la calzada– como se espera de una vía sin tráfico. «Cuando se peatonaliza hay que hacerlo del todo, no se puede hacer a medias. Pero veo el vaso medio lleno, porque es verdad que Regalado no ha ido a más, pero tampoco a menos. Tal y como están las cosas, que no se incrementan las ventas, por lo menos no han cerrado locales», señala Labarga.

Antonio Gato, concejal de Hacienda y Promoción Económica, reconoce que hay varios problemas que abordar. Para empezar, «un relevo generacional que no se produce», con casos bastante relevantes en los que establecimientos con solera han dejado paso a franquicias, por ejemplo. Además, los alquileres no se han rebajado «tanto» como los de la vivienda durante la crisis. Otros factores, como los domingos de apertura o la competencia de las grandes superficies, son más complejos de abordar porque pertenecen a otras administraciones, pero Gato sí admite que habría que encontrar el modo de «adaptarse a la venta por Internet» de un modo eficaz. Quizá, insinúa, imitando el modelo que se puso en marcha en Bilbao, con una plataforma común para comercios de una misma zona. Formas de encontrar soluciones a problemas que, en el fondo, son comunes al comercio de proximidad de muchas ciudades españolas.