Lecciones de poesía para poetas incipientes

David Galán 'Redry' e Irene Dewitt muestran a los estudiantes del IES Galileo, de Valladolid, el complejo camino que hay que recorrer para escribir y publicar versos

David Galán e Irene Dewitt, en el centro, junto a los estudiantes del IES Galileo. /Rodrigo Jiménez
David Galán e Irene Dewitt, en el centro, junto a los estudiantes del IES Galileo. / Rodrigo Jiménez

La poesía se esconde a veces en lugares insospechados. Irene Dewitt (1993) se topó con ella en la frase de un chico con parálisis cerebral que bordaba su nombre en una tela. «Mira», le dijo, «soy un pintor con aguja». David Galán 'Redry' (1985) se la encontró en el rap, en un disco que le regalaron en 2001, 'En la brevedad de los días', de Nach Scractch. Hoy ambos se la mostraron a los alumnos del IES Galileo, de Valladolid, de cuyos trabajos literarios han sido jurado.

Para ser poeta hay que leer, escribir y vivir. Es, coincidieron, un «modo de vida». Una manera de caminar con la sensibilidad siempre alerta. «La sensibilidad es un superpoder que te lo da todo», alienta Redry. Y ojo, advierte Dewitt, «no se debe confundir sensibilidad con debilidad». En un diálogo de casi dos horas con los alumnos demostraron que ese arte que parece marginal en tiempos de multipantallas está, en realidad, por todos lados. Desgranaron lugares de encuentro y micros abiertos en Valladolid (El Desierto Rojo, Kafka, La Piel del Oso...), grupos poéticos (Perversos, Habla...), nombres de poetas locales.

«La poesía es una manera de ver el mundo que nos rodea», dice Redry, reciente premio Espasa de poesía, envuelto ahora en la vorágine que se deriva de un reconocimiento de ese calado. «Vivo de emociones, de sentimientos. Los detalles que nos enriquecen a lo largo del día, eso es con lo que me quedo«. A su lado, Irene Dewitt, recuerda que la poesía »es una manera de conocer el mundo, de interpretarlo. Decía Wittgenstein que los limites de mi lenguaje son los limites de mi mundo«.

Sus estilos son distintos, pero sin recelos. Defienden que dejes de leer algo si no te gusta y busques lo que te reconforte, lo que te diga, te comunique, te haga sentir. «Odio la métrica. No me llevo bien con ella. Leo poesía bien estructurada y se me hace bola. Me gusta, hay que leerla, estudiarla y la disfruto, pero no me entra. Si la estudias sabes lo que tienes que hacer depsués. Y en ese caso yo no lo hago. Yo esribo parrafadas enteras que luego puedo estructurar de un modo u otro, pero sin métrica, sin rima«, advierte Redry. Y defienden sus lecturas. Cada cual, las suyas. »Borges. Poesía venezolana. Ahora mismo os recomiendo a un autor venezolano, Carlos Katán, que ahora vive en Valladolid«, señala Irene Dewitt. »Poesía actual: Esteban Belmonte, Irene X, Ana Barrero. Nombres actuales. También Bécquer. Me decía una profesora de la facultad que había nacido en el siglo equivocado. Y también Irene Dewitt o María Sotelo en Valladolid. Leo mucha novela, García Márquez me apasiona. 'Cien años de soledad' es poesía«, defiende Redry.

«El rap es una forma de expresión poética»

«El rap es una forma de expresión poética» david galán 'redry'

Los estudiantes escuchan, intervienen, preguntan. Se sorprenden con las referencias al rap, que muchos tienen en sus listas de Sportify, «El rap es una forma de expresión poética», insiste Redry. Sus versos ya han formado parte de canciones. Cómo no.

¿Y cómo sabes si eres poeta? ¿Si vales para ello? ¿Si esos versos escritos que te martillean la cabeza son poesía o no?

Pues malas noticias si eres tímido. No queda otra que exponerse. «En casa encerrado en mi habitación no me va a leer nadie, ni si está guardado en un cajón«, dice Redry. Sus versos, que destilaba en un blog, fueron a parar a una editora en busca de nuevos talentos. Editoriales del prestigio de Lumen rastrean la red para hallar esos poetas que a veces ni siquiera saben que lo son. »Las redes sociales son una buena herramienta«. Aunque con ellas lleguen los 'odiadores'profesionales, que también los hay.

Luego está el querer ser. Siempre está. En un mundo antagónico, en un campo de fútbol, un entrenador del Real Valladolid, Miroslav Djukic, dijo que «Peñita», un chavalín de Ávila recién debutado con el primer equipo en Segunda, sería futbolista. «Este Peñita va a serlo. Porque quiere serlo». Ahora Peñita juega en Primera División. Es fútbol, pero a veces también esconde poesía. Y ser poeta también empieza por querer serlo. «Es una lucha constante, día a día, e intentar disfrutar de tu trabajo, porqe disfrutas con ello y sigues y te machacas», dice Redry. «Estoy en el momento de una lucha conmigo misma, parece que si no escribes, algo falla. Y a veces hay que darse un tiempo, volvera a los orígenes y pensar por qué estoy esccribiendo. Me ayuda a veces desentenderme un rato«, recomienda Irene Dewitt en caso de atasco.

«No existen los malos poetas como tal»

«No existen los malos poetas como tal» irene dewitt

Y escribir. Y tirar y romper y reescribir. «Habré tirado veinte o treinta libretas de 80 páginas en algún momento. Ahora voy a hacer 33 años y en la época de los 20 a los 23 tiré mil folios. A reciclar. No me gustaba lo que había escrito, veía ese almacén que no iba a ningún sitio y dije 'fuera'», se ríe Redry. «Soy excesivamente perfeccionista y eso es un vicio horroroso. No debéis pretender ser milimétricos porque eso mata el talento. Pretendo dar lo mejor de mí y eso supone un bloqueo«, dice Dewitt.

Y ante la pregunta de cómo saber si eres buen o mal poeta, Irene se planta. «Me ha causado sorpresa lo de ¿valdré para esto? Por supuesto. No existen los malos poetas como tal. Nos podemos poner exquisitos, pero he aprendido a tener conciencia de la poesía en general«, afirma. Al fin y al cabo, a veces la poesía asoma donde menos te lo esperas.

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