Lavado y planchado textil con recogida y entrega a domicilio

Daniel González junto a dos de las máquinas con las que desarrolla su trabajo en su local de Arroyo. /L. N.
Daniel González junto a dos de las máquinas con las que desarrolla su trabajo en su local de Arroyo. / L. N.
Daniel González Sánchez. Lavaplancha
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

Lavaplancha es una nueva empresa ubicada en la localidad de Arroyo de la Encomienda que surgió a partir de una necesidad insatisfecha que en un determinado momento detectó su promotor, Daniel González. Viendo la oportunidad de negocio, este diplomado en Empresariales aprovechó su experiencia profesional para poner en marcha a la limpieza, planchado y tratamiento de todo tipo de prendas textiles.

Tras dos años trabajando en el sector de la pintura industrial como administrativo, Daniel dio el salto a una multinacional, donde ocupó puestos de gran responsabilidad en el área de Administración. «En 2014 me destinaron a Qatar como jefe de Administración, pero al año de estar allí decidí regresar por motivos familiares. Después de 11 años de servicio a la empresa, me acogí a un ERE de forma voluntaria. Llegué a España sin trabajo y valoré la posibilidad de montar un negocio, pero encontré trabajo y decidí que no era el momento adecuado», cuenta.

En diciembre de 2017 se quedó sin empleo y poco después cayó de baja médica. Fue un largo periodo que le sirvió para reflexionar sobre cómo encauzar su futuro laboral. «Durante los meses que estuve hospitalizado me dio tiempo a pensar mucho, y fue cuando decidí montar mi propia empresa», recuerda.

«Este proyecto es el resultado de un compendio de factores. Por mi ritmo de vida, necesitaba un servicio de planchado que me recogiera la ropa a domicilio. Estaba acostumbrado a ello, ya que en Qatar lo tenía contratado. Estaba convencido de que podía tener mucho tirón, ya que la gente suele odiar planchar y no tiene tiempo para ello. Pensé que lo ideal era completar la actividad con otras líneas de negocio, como una lavandería autoservicio y tintorería. Hice números y aposté todo por ello», añade. A esa necesidad se sumaron sus fuertes inquietudes ecológicas, que le llevaron a buscar una filosofía de negocio distinta y respetuosa con el medio ambiente.

Al salir del hospital, las muletas no le frenaron y empezó a buscar local. «Tenía claro que quería instalarme en Arroyo de la Encomienda, sobre todo por el tipo de público. Había bastante oferta, pero en cuando vi el que elegí en la calle Hernando de Soto, 5, supe que era el adecuado. Tenía dos entradas, está en una zona de mucho tránsito y la población aquí está muy concentrada. No me lo pensé dos veces», señala.

En Ventanilla Única de la Cámara de Comercio le informaron de los trámites necesarios para arrancar el proyecto, las ayudas que podía solicitar y la forma jurídica más adecuada a sus necesidades y a las características del negocio. El 1 de octubre de 2018 firmó las escrituras de Wet Clean Arroyo, SL. «Tenía muchas dudas sobre la mejor fórmula jurídica. Finalmente opté por una sociedad limitada, ya que me daba mayores garantías y cobertura», dice.

Capitalizó el paro, pidió la subvención del ICE a la creación de empresas y un préstamo para la obra. «Acudí al BBVA con mi plan de empresa como garantía de viabilidad. Confiaron en mí y mi idea y me lo concedieron. Emprender supone un enorme desembolso. Tenía calculados los costes, pero cifré muy por debajo los burocráticos, como tasas, licencias o fianzas, que al final han supuesto un porcentaje importante del presupuesto», reconoce Daniel.

De cerca

Emprendedor:
Daniel González Sánchez (40). Diplomado en Empresariales y máster en Asesoría Fiscal y Tributación
Inicio de la actividad:
2 de mayo de 2019
Contacto::
C/ Hernando de Soto, 5 (local 2). Arroyo de la Encomienda. Telf: 680 124 105. www.lavaplancha.es

El negocio abrió en mayo, bajo el nombre comercial de Lavaplancha. Ofrece tres servicios complementarios para fidelizar a sus clientes. Por un lado, lavandería autoservicio asistida con varias lavadoras de gran capacidad y velocidad, en la que los clientes pueden lavar grandes prendas, como mantas y edredones.

En segundo lugar está la tintorería ecológica ('wet cleaning'), para prendas que requieren limpieza profesional. «Empleo un sistema de limpieza en húmedo a base de agua, oxígeno activo y jabones 100% biodegradables e hipoalergénicos. El impacto medioambiental es cero y son productos que proporcionan un lavado saludable, atenuando la aparición de alergias y enfermedades dermatológicas. Los tejidos no sufren y se evita el olor a químico habitual en las tintorerías. La fragancia es muy agradable y el cliente lo agradece», informa este emprendedor.

La tercera línea de negocio es la de planchado, con recogida y entrega a domicilio, que cada vez es más demandada. «Recogemos la ropa en el domicilio o lugar de trabajo del cliente y la devolvemos impecablemente planchada en un plazo máximo de 48 horas laborables. En definitiva, lo que yo hago es ahorrar tiempo a mis clientes», destaca.

Para particulares y empresas

No sólo trabaja para particulares, sino para empresas como restaurantes, clínicas y peluquerías. «nos han confiado su ropa de trabajo y varios clubes sus equipaciones deportivas. También limpiamos alfombras y carritos y sillas de bebé. Tengo bonos de limpieza y de planchado para grandes lotes de prendas», puntualiza.

Daniel suple su falta de experiencia en el sector con la ilusión y las ganas que pone en cada encargo. Cuenta, además, con la ayuda de dos empleados altamente cualificados. Él se encarga de la parte administrativa y comercial, aunque también le gusta atender personalmente a la clientela. «Puse este negocio en marcha porque era una necesidad que tenía y entendí que podía ser algo generalizado. Es un servicio asequible para todos los bolsillos», indica.

Daniel considera que arrancar una empresa desde cero es «duro y complicado», aunque asegura que ahora es mucho más feliz con lo que hace. «Me paso el día trabajando y la preocupación es constante. Hay que estar siempre atento a la competencia y las necesidades de trabajadores y clientes. Pero emprender tiene grandes ventajas, como la satisfacción de trabajar para uno mismo bajo mis propias directrices. Ver que la idea que un día tuve tiene éxito, me hace sentirme realizado», concluye.