El lateral de la iglesia de La Magdalena de Valladolid luce su esplendor renacentista

El lateral de la iglesia de la Magdalena, libre de andamios. /J. S.
El lateral de la iglesia de la Magdalena, libre de andamios. / J. S.

Los andamios cubren aún la torre después de seis meses de trabajos de rehabilitación en la cara norte del templo

J. Sanz
J. SANZ

El mal estado de la cara norte de la iglesia de La Magdalena (1538-1570), con vistas al parque situado enfrente de la Facultad de Medicina, llevó al Ayuntamiento a ordenar su rehabilitación para evitar caídas de cascotes como las ocurridas en 2016, cuando ya se intervino por este motivo en la fachada que luce el enorme escudo de piedra de Pedro de Lagasca. Los andamios cubrieron finalmente el lateral del templo y la torre en noviembre del año pasado con este fin, a costa del endeudamiento de la parroquia para afrontar los 200.000 euros de la intervención. Pues bien. La cara norte de la iglesia acaba de liberarse ahora de los andamios para lucir su esplendor renacentista en unos muros más que centenarios en los que no solo se han saneado y pintado los paños centrales y los pilares de ladrillo sino que se han limpiado los tres escudos de piedra, hermanos del principal de la fachada; así como renovado sus ventanas y limpiados los arcos de piedra de una antigua puerta tapiada y del ventanal superior. Nada que ver, desde luego, con el aspecto que ofrecía el lateral de la calle Ramón y Cajal.

El después y el antes de la restauración del lateral del templo del siglo XVI.
El después y el antes de la restauración del lateral del templo del siglo XVI. / J. S.

Los andamios, eso sí, aún cubren la torre, aunque los trabajos de limpieza y saneamiento allí «están muy avanzados» y podrían concluir en un mes, según explicaron fuentes de la empresa que está llevando a cabo esta intervención forzosa, pero cuyo resultado ha devuelto a este templo ­catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) el esplendor ­perdido.

La limpieza de la fachada, que sí contó con ayudas de la Junta, ya recuperó hace tres años el frontal que mira a la calle Colón y la propia parroquia restauró entonces la vidriera de la cara sur que había sido tapada décadas atrás. La parroquia tendrá que esperar aún para trasladar los andamios al deteriorado interior.