Juicio desde el viernes en Valladolid contra un hombre por matar a otro a ladrillazos y navajazos

Audiencia de Valladolid. /R. G.
Audiencia de Valladolid. / R. G.

La vista oral se ha programado para seis sesiones, mediante el procedimiento de jurado popular

El Norte
EL NORTEValladolid

Un hombre de 41 años Tomás A.S.S. será juzgado desde el próximo viernes en la Audiencia de Valladolid, acusado de matar a otro hombre al golpearle con un ladrillo, asestarle veintiún navajazos y arrojarle después al río Pisuerga, un crimen por el que el fiscal demanda catorce años de prisión.

La vista oral se ha programado para seis sesiones, mediante el procedimiento de jurado popular, por hechos ocurridos el 9 de abril de 2017, época en la que acusado y víctima, Sebastián V.R., quien este año hubiera cumplido 46 años, mantenían una relación de amistad y vecindad.

En aquella fecha la víctima coincidió con el acusado, con el que tomó café en el domicilio de este último, tras lo que volvió sobre las 16.15 horas a su casa, contó a su madre que sospechaba que el ahora procesado le había quitado su teléfono móvil y la dijo que iba a la vivienda de Tomás A.S.S., según las conclusiones provisionales del ministerio público a las que ha tenido acceso Efe.

Dijo a su progenitora que, «como no le diera el teléfono, le rompía la cabeza» y, una vez en el domicilio de Tomás A.S.S., ambos salieron hacia el paraje conocido como «Soto de la Medinilla» de Valladolid, donde no encontraron el móvil en una zona arbolada por la que habitualmente paseaban con sus mascotas, como habían hecho esa misma mañana.

Ante las recriminaciones sobre el teléfono de la víctima al acusado, Tomás S.S. comenzó a agredirle de manera reiterada con puñetazos y patadas, le tiró al suelo y, en ese momento, apareció paseando un conocido del procesado, quien le dijo que se fuera.

Sebastián V.R. trató de zafarse de la agresión por una vereda que desembocaba a la orilla del río, donde el acusado supuestamente le alcanzó y le golpeó con un ladrillo varias veces en la cabeza, hasta derribarle.

Cuando la víctima estaba en el suelo aturdida, el procesado sacó una navaja que llevaba consigo y, con ánimo de acabar con su vida le propinó primero dos navajazos en la región pectoral, ante lo que la víctima intentó defenderse, momento en que recibió cinco navajazos más en la zona lumbar y la axila, dos en el abdomen y otros doce en la espalda, hasta que resultó muerto.

Después el acusado arrojó el cadáver al Pisuerga, abandonó el lugar de los hechos, aunque el cuerpo quedó atrapado en un tronco y se mantuvo en parte a flote, agrega el fiscal.

Posteriormente, el conocido del acusado que había visto antes las patadas y los puñetazos, una persona con una capacidad intelectual en el límite con el retraso mental leve, intranquilo por lo que había presenciado regresó al lugar del suceso y vio cómo flotaba parte del cadáver.

Deambuló por la zona asustado y sin saber qué hacer, hasta que abordó un vehículo de la Policía Local y dijo a los agentes que había estado pescando y le había parecido ver un cuerpo flotando.

En el lugar de los hechos, además del cadáver, los policías encontraron una navaja manchada de sangre de nueve centímetros de largo por uno de ancho y un ladrillo, también con restos de sangre.

Provisionalmente el fiscal demanda para el acusado la imposición de catorce años de prisión por un delito de homicidio y el pago de 90.000 euros a los padres de la víctima en concepto de responsabilidad civil, como indemnización