El joven implicado en un accidente con tres muertos en Tordesillas se enfrenta a cuatro años de cárcel

Un perito de atestados de la Guardia Civil muestra al juez y a las partes el croquis del accidente. /M. J. P.
Un perito de atestados de la Guardia Civil muestra al juez y a las partes el croquis del accidente. / M. J. P.

En el siniestro, ocurrido el 8 de enero de 2016 en la A-6, perdieron la vida un matrimonio y su hijo de seis años y la superviviente, una hija de 15, sufrió lesiones muy graves

M. J. Pascual
M. J. PASCUAL

El juicio por uno de los accidentes más graves ocurridos en la provincia de Valladolid en la última década ha quedado visto para sentencia. El joven de 28 años Daniel V. R., el conductor del todoterreno siniestrado, un Range Rover blanco, se enfrenta a una pena que pide el fiscal de cuatro años de prisión y la retirada del permiso de conducir durante seis años, además de hacer frente a las indemnizaciones para la única superviviente de la familia que viajaba en el otro coche, un turismo Fiat Panda, también blanco. En la colisión por alcance, ocurrida pasadas las nueve de la noche del 8 de enero de 2016 en el kilómetro 179 de la A-6 dirección La Coruña, a su paso por el término de Tordesillas, murieron un matrimonio, Perfecto F. M. y María José M. C. y su hijo de seis años, José Antonio F. M. mientras que la hija mayor y única superviviente de la familia, Tamara F. M., que entonces contaba 15 años y ahora es mayor de edad sufrió graves lesiones, con unas secuelas físicas y psíquicas que se extienden hasta hoy, después de pasar por cuatro intervenciones quirúrgicas, según ha corroborado durante el juicio, por videoconferencia, el médico forense asturiano que la ha examinado.

El acusado, que ha negado la autoría de los tres delitos de homicidio imprudente y uno de lesiones por imprudencia grave que le imputan la Fiscalía y la acusación particular, ha manifestado durante su declaración que la noche de autos circulaba con su todoterreno por el carril derecho de la autovía A-6 y que dio el intermitente para disponerse a adelantar al Fiat Panda y que, en mitad de la maniobra, el turismo frenó, invadió el carril izquierdo, los dos vehículos colisionaron y el que iba delante salió despedido, yendo a chocar por el lado derecho contra el quitamiedos. También ha indicado que llovía, pero se veía bien, y que circulaba a una velocidad de unos 100 o 110 kilómetros por hora.

Sin embargo, los peritos de la Guardia Civil que realizaron el informe del atestado del puesto de Tordesillas y sus compañeros de Madrid que completaron los informes, han testificado que «era imposible» que el todoterreno circulara por el carril izquierdo en sentido de La Coruña cuando se produjo la colisión y mantuvieron que el choque ocurrió en el carril derecho. Sostienen que el joven conductor se distrajo y que circulaba a una velocidad superior a los 148 kilómetros por hora, a pesar de que llovía y la visibilidad no era buena. Según el fiscal, «no iba atento a las incidencias del tráfico y se percató cuando chocó. Si hubiera estado atento jamás se hubiera producido el accidente».

Para la defensa, que considera que no hay causa penal y que la responsabilidad no debería exceder del ámbito civil, los informes del equipo de atestados «tienen demasiadas lagunas y pocos indicios sobre los que sustentar una sentencia condenatoria». Por ello solicita la libre absolución.

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