El joven asesinado en Londres descansa dos meses después en Valladolid

Los agentes investigan el escenario del crimen de David Martínez, el 6 de marzo en Londres./The Sun
Los agentes investigan el escenario del crimen de David Martínez, el 6 de marzo en Londres. / The Sun

La familia, con la ayuda del jefe de la víctima, logró reunir el dinero sin ayudas oficiales para repatriar las cenizas de David Martínez

J. SANZValladolid

Sesenta y cuatro días, con sus sesenta y cuatro noches, han tenido que esperar los familiares de David Martínez, el joven cocinero de Huerta del Rey que murió acuchillado el 6 de marzo por su compañero de piso en Londres, para poder repatriar sus cenizas y darles sepultura en la capital vallisoletana sin más ayuda que la suya propia y la buena voluntad del jefe del restaurante en el que la víctima trabajaba en la capital inglesa.

Ni una sola de las administraciones públicas ha aportado un solo euro para que una familia humilde, como es la de David Martínez, que emigró hace unos lustros a Valladolid desde su Colombia natal, pudiera afrontar el pago de los cerca de tres mil euros que ha costado devolver sus restos a su ciudad. Los allegados del joven de 26 años lograron repatriar sus restos el jueves de la semana pasada y esa misma tarde tuvo lugar una misa en su recuerdo en la iglesia de San Lorenzo, en cuyo columbario descansan por fin en paz las cenizas del chico, cuyo velatorio se ha prolongado mucho más de lo deseable para su familia.

David Martínez.
David Martínez.

«Por lo menos le hemos podido traer y despedirle después de tanto tiempo como mi hermano se merecía», explica Andrés Martínez antes de lamentar que el calvario burocrático que vienen sufriendo en paralelo desde el mismo día del crimen aún continúa: «Todavía nos faltan por resolver muchos papeleos relacionados con seguros y créditos». Pero su hermano, al menos, pudo ser despedido como era el deseo de sus familiares en una ceremonia íntima celebrada en la ciudad de acogida de una familia inmigrante, vallisoletana de adopción, y española de pleno derecho.

Los familiares viven ahora desde la lejanía el proceso judicial abierto contra el presunto autor material de la muerte de David, un joven de tan solo 18 años, Carlos Rueda, hijo de la casera en la que el cocinero había alquilado una habitación en el barrio londinense de Leyton y de la que tenía previsto mudarse un par de días después del crimen después de mostrar a sus amigos que tenía miedo del joven que, según todos los indicios, acabó con su vida en la tarde de aquel 6 de marzo a golpes y cuchilladas en el domicilio que aún compartían.

El sospechoso fue detenido al día siguiente y enviado a prisión poco después con cargos por los delitos de asesinato y posesión de arma criminal. «Ahora tienen que concretar estos cargos y el juicio, en principio, está señalado ya para mediados de agosto», apunta Andrés antes de mostrar su confianza en la Justicia británica.

La familia de David Martínez, pese a todo, no ha estado sola en esta travesía en el desierto de dos meses para repatriar sus restos. «La verdad es que hemos recibido muchísima ayuda por parte del jefe de mi hermano, que pagó casi todos los costes de la funeraria en Londres y que inició una campaña de recogida de fondos entre sus compañeros y amigos, además de haber recibido el apoyo de nuestros allegados para poder reunir el dinero suficiente para traer sus cenizas a Valladolid», destaca su hermano. El personal del Consulado de España en Londrés sí ayudó a la familia en los trámites burocráticos. Y nada más.