Investigan en Valladolid otro caso de posibles abusos sexuales de un padre a su hija de 2 años

Investigan en Valladolid otro caso de posibles abusos sexuales de un padre a su hija de 2 años

Una lesión en la zona genital llevó a la madre a pedir que la examinara un forense y desencadenó que se abriera el caso

A. G. E.Valladolid

Aún con el caso de la niña Sara en el recuerdo, los protocolos por abusos sexuales a menores han saltado de inmediato por la posibilidad de que un padre haya cometido abusos sobre su hija, de 2 años de edad. La cuestión es delicada y está pendiente del informe del médico especialista al que el juez ha pedido un examen de la menor. En liza están unos progenitores separados y una sospecha de que se ha producido cuando, al regresar de un periodo de permiso con su padre, la menor presentaba una hinchazón en la zona genital.

La madre decidió acudir al hospital con la niña y pidió que la examinara un forense. Para ello, como indica el protocolo en estos casos, tuvo que cursar la denuncia en comisaría, que trasladó el caso al juzgado y fue el magistrado quien procedió a pedir el análisis de un especialista para dilucidar si ha podido existir abuso sexual o si, por el contrario, la causa de la inflamación responde a otra patología, como puede ser un golpe o una infección.

Los protocolos de protección de los menores se activan a diferentes niveles. Para comenzar, cuando los servicios médicos detectan un posible caso o una lesión sospechosa pueden alertar a las fuerzas y cuerpos de seguridad. Tanto la Fiscalía de Menores como la Policía Nacional tienen potestad, si existen indicios claros de abuso sexual, para actuar y proteger al menor antes siquiera de informar oficialmente a Servicios Sociales. El caso del asesinato de la niña Sara ha abierto la revisión de los protocolos de actuación en casos de malos tratos y abusos sexuales, especialmente a menores. Desde hace tiempo, el Ministerio de Sanidad y muchas comunidades autónomas han trabajado para intentar fijar los pasos que se deben seguir, cuando existen indicios fundados, para que la atención a las víctimas sea lo más rápida y contundente posible.

Retirar la custodia, realizar los pertinentes exámenes médicos y determinar si el menor está en situación de riesgo son claves para evitar que se vuelva a repetir una situación como la vivida el pasado verano, que acabó dramáticamente con el fallecimiento de Sara, de 4 años de edad, fruto de una paliza y de las violaciones sufridas.

Por eso, entre las últimas actuaciones que se han llevado a cabo está la proposición no de ley que se presentó en el Congreso en la que se instaba a no dar el alta médica a un menor, en caso de sospecha, hasta recibir la valoración de los servicios sociales, por ejemplo. La inmediatez en la toma de decisiones puede suponer la diferencia entre vivir un nuevo drama o conseguir sacar al menor de un entorno de riesgo.

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