El Seprona contradice a la Junta y sí ve indicios de delito en la emisión de amoniaco de Befesa

Gases emitidos por la empresa dedicada a la recuperación de aluminio./El Norte
Gases emitidos por la empresa dedicada a la recuperación de aluminio. / El Norte

Investigan al director de la planta de escorias por exponer a la población y a sus trabajadores a niveles superiores a los legales

J. Sanz
J. SANZValladolid

«Las mediciones del gas (amoniaco) realizadas hasta la fecha han dado concentraciones muy alejadas de los umbrales que recogen las normativas más estrictas», explicaron hace justo dos meses fuentes de la Consejería de Medio Ambiente en relación a las nubes de amoniaco, que vienen sufriendo los vecinos del entorno desde hace años, procedentes del secadero al aire libre de escorias de aluminio de la planta de Befesa, situada en la carretera de Santovenia y Cabezón (en el término de la capital). Pues bien. Los agentes del Seprona investigan ahora formalmente al director de las instalaciones por un delito contra el medio ambiente y otro contra los derechos de los trabajadores «por exponerles a límites de emisiones de gases tóxicos superiores a lo permitido». De manera que la Guardia Civil contradice lo dicho en su día por la Junta y pone ahora en manos de la Fiscalía y del juzgado de turno al máximo responsable de la empresa que genera las emisiones de este gas por la posible comisión de los citados delitos, cuyas penas pueden alcanzar los cinco años de prisión en caso de condena, según informaron ayer fuentes de la Benemérita.

La planta de Befesa Aluminio de Escorias Salinas, dedicada al tratamiento de escorias para su reconversión en sal (el fundente que se esparce en las carreteras), se encuentra situada al borde de la carretera de Cabezón, frente al cementerio de El Carmen. Y allí se dirigieron las miradas a raíz de las primeras denuncias vecinales por las nubes de amoniaco que desde hace años sufren los residentes tanto de Santovenia como de la capital –causan «irritación en los ojos y en las vías respiratorias»–, en función de la dirección del viento cuando en la planta se utiliza un secadero al aire libre para secar el polvo de aluminio (paval) por evaporación y obtener el citado fundente.

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Nave de donde procedían los gases.
Nave de donde procedían los gases. / El Norte

La Junta sí abrió un expediente (no sancionador) por este motivo a Befesa y les ordenó mejorar precisamente este secadero para minimizar las emisiones de gases tóxico antes del 30 de junio de 2020. Los agentes del Seprona, en paralelo, investigaban los hechos y finalmente consideran que sí existen indicios de delito (el director está siendo investigado por ello) en el proceso de secado al aire libre del paval, un material que «en presencia de humedad en el ambiente produce amoniaco, metano, hidrógeno y sulfuro de hidrógeno».

El delito contra el medio ambiente está castigado con hasta dos años de cárcel y el segundo delito, contra los derechos de los trabajadores, conlleva hasta tres de prisión.