Inquilinos de Arroyo se mudan a Parquesol tras ser desalojados por Sareb sin negociar

María prepara las cajas para la mudanza de su piso de Arroyo de la Encomienda. /RODRIGO JIMÉNEZ
María prepara las cajas para la mudanza de su piso de Arroyo de la Encomienda. / RODRIGO JIMÉNEZ

Juzgados de la capital ejecutan en un mes una docena de desahucios a instancias del 'banco malo'

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

Desde mediados de abril hasta hoy, una docena de inquilinos del edificio que la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) tiene en la calle Arnaldo de Vilanova, de Arroyo de la Encomienda, no han podido paralizar su desalojo o emprender una negociación para seguir residiendo en sus pisos, unas viviendas en las que llevaban en algunos casos siete años.

El 'goteo' de desahucios con sentencia judicial se produce por no haber pagado las rentas de 15 meses, después de que los moradores decidieran no abonarlas por falta de prestación de servicios de la comunidad que incluían sus contratos. Según dicen, en a mediados del 2015 se cortó el gas que suministraba el servicio de agua caliente y calefacción del bloque, como consecuencia del impago por parte de la constructora.

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«En diciembre de ese año volvimos a estar 10 días sin calefacción por otra avería en las calderas, que se pudieron arreglar gracias al adelanto de las cuotas de la comunidad por parte de los vecinos», afirman.

Inicialmente, los arrendatarios firmaron los mismos con Urbalid XXI, con rentas de entre 300 y 450 euros.

La Sociedad del denominado 'banco malo' fue creada en 2012 por el Gobierno para gestionar los activos inmobiliarios sin salida al mercado por la crisis. El 1 de septiembre de 2015, mediante decreto del Juzgado de Primera Instancia 4 de Valladolid, Sareb se quedó con este edificio de Arroyo y el pasivo por el crédito de Bankia. Una ejecución hipotecaria de 2014 que algunos de los inquilinos cuestionan porque, dicen, no se les dio traslado para poder pujar por las casas.

María, de 38 años, empleada en un supermercado de Valladolid desde hace más de diez, recibió una carta la semana pasada para el juicio por el que se la desaloja.

«Llevo aquí desde el 2014 y pagando de renta 276 euros al mes, más la comunidad. Me vine a Arroyo porque era barato el precio, y me gustó el piso nuevo. Fue un contrato de alquiler con opción a compra, cuyo precio se fijaba en unos 190.000 euros», explica.

Cuotas para Hacienda por el embargo

Según esta empleada de un súper, después de que quebró la constructora Urbalid XXI, con la que firmaron el contrato, estuvieron durante meses «ingresando el dinero de las rentas en una cuenta de la Agencia Tributaria, puesto que gestionaba el embargo de la constructora».

Pero con anterioridad, María estuvo entregando 276 euros al mes en otra cuenta del depósito del juzgado. Fue desde 2015 y hasta febrero de 2016. «Luego dejé de pagar tras comunicarme que el piso había pasado a la Sareb; les escribí para que me indicasen el número de su cuenta y no contestaron. En el juzgado me dijeron que eran ellos los que me tenían que concretar. Yo nunca me he negado a pagar», señala. Pese a ello, meses después recibieron la demanda judicial de desahucio por impago.

«Primero nos ordenan desalojar y luego nos remiten la carta donde tenemos que efectuar los ingresos del alquiler», ironiza esta joven.

En las sentencias, los jueces dan la razón a Sareb al considerar que el contrato de arrendamiento «quedó extinguido por el impago» temporal, y ordenan el desahucio solicitado por la Sociedad.

«En mi juicio, del 7 de mayo, hablaron los abogados y a mi nadie me preguntó sobre si podía o quería continuar en mi casa. Estuve como un mueble porque ninguno me preguntó», se queja María, que tendrá que abonar 4.900 euros de las rentas, más las costas. «Ahora estoy buscando piso desesperadamente para comprar, pero mientras tanto tendré que irme a vivir con mis padres a Parquesol», dice.

Furgonetas con muebles

Estos días, las furgonetas de mudanza han estado cargando cajas con vajillas, libros, lámparas, colchones, sillas y electrodomésticos camino de otro lugar. Hasta mil euros ha tenido que pagar Faela para desmontar y bajar el mobiliario que tenía en su ático con vistas a los campos de Arroyo y laderas de Parquesol, en uno de cuyos edificios ha encontrado otro piso particular por 430 euros.

«Hay cosas que compramos, como los espejos de los baños o lámparas empotradas, que se quedan aquí. Han actuado para desgastarnos, y cuando ves que se acerca el día del juicio y que no te llaman para negociar, dices: 'Se acabó porque así no se puede vivir'», se lamenta.

Varios de los desalojados afirman, con correos sobre la mesa, que llevan desde 2017 buscando un acuerdo con la Sareb. «Incluso para comprar el piso. A día de hoy, y a como están los intereses, sale más a cuenta comprar que pagar un alquiler. Pero solo hemos recibido como respuesta que lo 'estudiarán'. Mientras tanto, han continuado con los desalojos en el juzgado», dicen.

Este diario ha intentado que la dirección de la Sareb confirmara con cuántos arrendatarios de este bloque se ha negociado en este tiempo, o se ha llegado a un acuerdo, sin recibir respuesta por el momento.

 

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