El PP inicia el curso político decidido a reconquistar Valladolid, pero sin candidato

Alfonso Fernández Mañueco saluda al edil popular Carlos Fernández ante Jesús J. Carnero./HENAR SASTRE
Alfonso Fernández Mañueco saluda al edil popular Carlos Fernández ante Jesús J. Carnero. / HENAR SASTRE

Jesús Julio Carnero pronuncia un alegato en favor de Javier León de la Riva, «el mejor alcalde en la historia de esta ciudad»

ANTONIO G. ENCINASVALLADOLID

No ha empezado una campaña. Ni siquiera una precampaña. Ha empezado la reconquista. Porque la Alcaldía de Valladolid, para los cientos de militantes del PP que ayer se congregaron en el Palacio de Cristal para iniciar el curso político, «llegó por la puerta de atrás». Como Sánchez. Así lo expresó Alfonso Fernández Mañueco, presidente regional, ante un público entregado y expectante. «El PP de Valladolid siempre ha salido a ganar. Y hemos ganado también en las últimas elecciones -en votos- y volveremos a hacerlo», anunció. Y cuando parecía que la pausa llevaba inevitablemente al 'and the winner is', a la designación del candidato/a... Eso se sabrá en el próximo capítulo. Y lo del o/a no es un guiño a la izquierda inclusiva. Es porque la incógnita alcanza también ese extremo.

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Porque el evento, abarrotado en un septiembre en el que hay que empezar a hablar de listas municipales y autonómicas, sirvió para insuflar optimismo y fe ciega, redondear las convicciones en lo propio y atacar al rival, pero no para conocer quién se hará la foto que colgará de los carteles electorales en las farolas de la avenida de Salamanca. José Antonio Martínez Bermejo, portavoz municipal durante tres años ingratos, los primeros de los populares en la oposición tras 20 años, se situó cerca del escenario. Pilar del Olmo, hoy consejera de Hacienda, charló con Óscar Puente por la mañana en un acto de la Cámara de Comercio, junto a José Antonio Fernández de Santiago. Por la noche, llegada del Pleno de las Cortes, se ubicó en la parte de atrás.

«Hay que presentar un proyecto ganador, unos candidatos ganadores», arengó Mañueco. Aunque eso tampoco arroja muchas pistas, porque la incertidumbre general impide jugar a los vaticinios. Tal es así que si algo tiene claro el presidente popular es que «el partido empieza de cero, aquí no hay nada ganado». Y con eso se refiere a Valladolid e, incluso, a Castilla y León. «Hay que hacer un esfuerzo para que no haya un Gobierno de socialistas en Castilla y León», dijo. Y añadió, para dejarlo aún más claro: «de socialistas más comunistas más populistas».

Los frentes sobre los que el PP va a centrarse quedan, pues, definidos. Lo primero, el ataque a un PSOE «sin proyecto». «Es sinónimo de tres grandes ideas, paro, subida de impuestos y cesión ante los independentistas», enfocó. Poco antes quiso resaltar el fracaso socialista utilizando la noticia de última hora de la noche, la dimisión de Carmen Montón. «Cien días de Gobierno, dos a cero. Dos ministros que han dimitido. Acaba de dimitir la ministra de Sanidad». Un murmullo de asombro y aprobación recorrió el Palacio de Cristal. La espina de la causa de la dimisión, que remite a casos tan dolorosos para el PP como el de Cristina Cifuentes o el propio Pablo Casado, se diluyó en el aire.

El segundo gran frente es Ciudadanos. Un rival en mayo que puede derivar en aliado en junio. Quizá por eso ni se le nombra. Eso sí, para quien quiera entender, «la estabilidad que da el PP genera seguridad, y eso es fundamental».

Situación «injusta»

Ganar Valladolid aparece, con esta puesta en escena, como una necesidad. Porque la derrota, pese a la victoria en votos, aún escuece en un PP que tenía una plaza segura. Jesús Julio Carnero, presidente provincial de los populares, aprovechó su turno para admitir que «este partido en Valladolid lo ha pasado muy mal durante estos meses» y a continuación lanzó una loa a Javier León de la Riva. «El mejor alcalde que ha tenido Valladolid a lo largo de su historia, el gran alcalde transformador de esta ciudad, junto con dos insignes concejales, Manolo Sánchez y Alfredo Blanco, se vieron en una situación inesperada, inexplicable e injusta», señaló. «No cabe en la cabeza que alguien les quisiera demandar por las circunstancias que se les demandó», aseveró, «y es injusto porque lo acaban de demostrar los jueces» con su absolución. Una absolución no exenta de un pescozón con el adjetivo «negligencia» y que es recurrible.

Si se recurre o no es algo que comenzaron a estudiar los servicios jurídicos del Ayuntamiento, y que Óscar Puente y su equipo de Gobierno deberán decidir. Para el actual alcalde la defensa de la Alcaldía comienza este viernes, cuando el ministro de Exteriores, Josep Borrell, le arropará en su presentación como candidato. Solo le faltará saber si se bate contra Del Olmo o Bermejo en el PP; si Pilar Vicente es o no la candidata de Cs y si VTLP y Podemos acuden juntos o por separado.

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