La ilusión como motor de un negocio de moda infantil

Chus González en el interior de su tienda vallisoletana de ropa para futuras madres y niños./L. N.
Chus González en el interior de su tienda vallisoletana de ropa para futuras madres y niños. / L. N.
María Jesús González Mato. My Garbancito
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

La ilusión, la pasión y la constancia son el motor que mueve la vida de María Jesús González, una vallisoletana que ha sabido tomar las riendas de su destino profesional y reconvertir su experiencia para emprender. Su sueño de toda una vida se ha hecho realidad con My Garbancito, una tienda de moda prenatal e infantil, cuyo escaparate cautiva a quien lo admira.

Gran amante de los niños, Chus, como todos la conocen, estudió FP de Jardín de infancia con la intención de poder montar algún día su propia guardería. Con la mente puesta en ese objetivo, quiso ampliar su formación estudiando Secretariado de Dirección. «Hice las prácticas en una importante compañía de seguros y enseguida me contrataron. Cinco años después pasé a formar parte de la plantilla de otra gran empresa de seguros, donde ejercí labores comerciales, de atención al cliente, y donde tenía grandes responsabilidades», cuenta la protagonista de esta historia de emprendimiento.

Lo que empezó como unas prácticas de un curso, al final se convirtió en 25 años de dedicación a un sector, el de los seguros, en el que lo ha aprendido todo. «Ha sido una etapa maravillosa, en la que hice grandes compañeros y amigos. Tenía un buen puesto, un buen sueldo y un excelente horario, pero no era feliz con lo que hacía», explica.

Una larga enfermedad le hizo replantearse su futuro profesional y animarse a cumplir aquel sueño de juventud de tener un negocio propio relacionado con los niños. «Era consciente de que montar una guardería era complicado y, como lo que mejor se me da es vender, decidí que montaría una tienda de ropa para futuras mamás y niños. Fue esa ilusión la que me hizo salir de la enfermedad y ser realmente feliz», afirma.

Emprender requiere de grandes dosis de energía y motivación, que Chus tenía de sobra, pero también se necesita capacidad de planificación, conocimientos, preparación y suerte, algo que tampoco le falta a esta emprendedora. Una vez tomada la decisión, dedicó un año entero a viajar por toda la geografía española y por países como Francia e Italia para encontrar las firmas de ropa que quería para su tienda.

«El sector de la moda prenatal es complicado. Hay muy pocas propuestas. En España apenas hay marcas y las que hay son caras. Ha sido difícil encontrar ropa bonita y a buen precio, pero lo he conseguido. Tengo prendas que combinan la practicidad y la estética, muy femeninas y acordes a todos los estilos y ocasiones. Las futuras mamás necesitan verse guapas, y estoy tratando de potenciarlo. Las ventas de este tipo de prendas están yendo mejor de lo que me había imaginado y las clientas están encantadas. En cuanto a la ropa de niño, todas las firmas que llevo son españolas. Tengo colecciones maravillosas para bautizo y a muy buen precio, y también estoy vendiendo muchísima ropa para prematuros, algo que a veces es difícil encontrar en Valladolid», dice.

En el mes de febrero acudió a FIMI, la Feria Internacional de Moda Infantil y Juvenil en Madrid, para ampliar sus miras en el sector por medio de nuevos contactos. Allí se reencontró con Pepe, antiguo propietario de Don Bebé, tienda muy reconocida en el sector de la moda infantil vallisoletana. «Le estoy muy agradecida. Me ayudó muchísimo y me presentó al dueño de un local en la calle José María Lacort. Yo buscaba en esa zona, y cuando vi el espacio supe que tenía que ser para mi negocio. En un día tuve solucionada la búsqueda de local», recuerda.

My Garbancito

Emprendedora:
María Jesús González Mato (45). Técnico superior de Jardín de Infancia y secretaria de dirección.
Inicio de la actividad:
11 de marzo de 2019.
Contacto:
C/José María Lacort, 6. Telf: 983 176 343 www.mygarbancito.com

Para la reforma necesitó financiación. Acudió a la oficina del BBVA de la Plaza Circular, donde le dieron grandes facilidades e información sobre las líneas de crédito a las que podía acceder. «Me concedieron un préstamo y contraté el servicio de datáfono. El resto de gestiones diarias las realizo a través de la web, algo que resulta muy cómodo», indica esta emprendedora, que como nueva autónoma se está beneficiando de la cuota reducida de la Seguridad Social. «Estoy esperando la resolución de varias ayudas que he pedido a la Junta de Castilla y León y al Ayuntamiento», añade Chus, que abrió su tienda en marzo, tras una fiesta de inauguración en la que estuvo rodeada de familiares, amigos y antiguos compañeros de trabajo.

Dedicado a su hijo pequeño

My Garbancito, un nombre que dedica a su hijo pequeño, es una tienda dedicada a vestir a las futuras mamás y los más pequeños de la casa, que ofrece una experiencia de compra del todo satisfactoria. Su escaparate engancha y su cuidado interiorismo invita a perderse entre las prendas y complementos colocados con mimo en cada estante. Abre de de lunes a viernes de 10:30 a 13:30 y de 17:00 a 20:00, y los sábados por la mañana. Horario que, aunque partido, «es cómodo para conciliar».

My Garbancito es un espacio de moda diferente, en el que además de vender moda para mamás y niños se realizan otras actividades como 'baby shower', pintabarrigas, masajes para bebés y yoga para embarazadas y mamás con bebés. «Cedo la sala de forma gratuita para estas actividades, lo cual es perfecto para que la gente conozca mi tienda. He tratado de solventar las carencias que detecté años atrás, cuando compraba ropa para mis hijos. Por ejemplo, he instalado dos grandes probadores para que a las embarazadas les resulte cómodo probarse la ropa. También dispongo de sala de lactancia con cambiador y zona infantil para que los niños estén entretenidos mientras los mayores compran cómodamente», informa Chus.

Asimismo prepara preciosas canastillas. «Son un regalo perfecto para la primera puesta del bebé. Se adaptan a todos los bolsillos y las entrego a domicilio», añade esta emprendedora, quien reconoce que montar un negocio no es fácil, pero que a ella le ha hecho completamente feliz. «Necesitaba un proyecto propio. He cumplido mi sueño y ver la satisfacción de los clientes me ha devuelto la ilusión», concluye