Una idea forjada en Bélgica y puesta en práctica en Valladolid

Pieter Rossel y Niobe Alonso./L. N.
Pieter Rossel y Niobe Alonso. / L. N.
Niobe Alonso y Pieter Rossel, Level Up Studio
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

Lo más complicado de volver a emprender, tras una experiencia anterior negativa, no es el hecho de tener que empezar de cero, sino el saber analizar y hacer frente a todas las dudas que te asaltan durante el proceso. Es el caso de la vallisoletana Niobe Alonso y del belga Pieter Rossel, que han sido perseverantes y han perseguido su sueño poniendo en marcha Level Up Studio, una empresa especializada en el diseño de productos y en la creación de prototipos, con un laboratorio con 'coworking' equipado con maquinaria puntera para fabricar cualquier prototipo a precios muy económicos.

Niobe siempre ha sido muy creativa, por eso quiso estudiar ingeniería de diseño industrial, una carrera que además de proporcionarle conocimientos técnicos, le iba a permitir adquirir formación sobre ventas, marketing y diseño. Se fue de Erasmus a Amberes para realizar su Trabajo de Fin de Grado, donde conoció y formó equipo con Pieter. Tras regresar a España y buscar sin éxito un trabajo con el que sentirse realizada, decidió mudarse a Amberes para terminar de aprender el idioma.

Pieter siempre ha demostrado tener buenas dotes para la técnica. Su padre, ingeniero informático, montó en Amberes una empresa de desarrollo y comercialización de tablets y software para el sector musical, y empezó a trabajar en la empresa como creador de productos. «Fue una gran experiencia, ya que me permitió conocer la puesta en marcha de un negocio a la vez lanzar un producto mío al mercado. Ahí es donde me di cuenta de que era importante disponer de máquinas para poder producir por ti mismo y poder iterar y ajustar el producto hasta que salga exactamente como tu quieres y sin que el proceso se ralentice», indica. Pronto se dio cuenta de cómo sus compañeros de facultad se encontraban con serias dificultades a la hora de desarrollar sus prototipos para sus proyectos de final de carrera, debido a que ellos no disponían de la maquinaria adecuada. Por ello decidió poner en marcha su propia empresa y así ayudarles.

«Quería vivir en propias carnes la aventura del emprendimiento, y ayudar a mis amigos y a otros universitarios me iba a servir para ampliar mi red de contactos cuando más adelante ellos tuvieran sus propias empresas», explica. Niobe, ya instalada en Amberes, le ayudó con la puesta en marcha de la empresa y atrajo a importantes clientes de España. Todo les iba estupendamente y el negocio crecía a buen ritmo hasta que, de un día para otro, el dueño del local que tenían alquilado tuvo un problema financiero que les obligó a sacar todas las máquinas y dejar el local.

«Fue un momento duro. Queríamos atender todos los pedidos que teníamos, así que instalamos las máquinas en un garaje y en nuestra casa. Vivíamos rodeados de impresoras 3D y eso nos hizo replantearnos todo. Queríamos seguir adelante con la empresa, pero teniendo nosotros el control de todo para evitar que un problema de un tercero, como fue el de nuestro casero, no nos afectase», relata ella.

Barajaron todas las opciones posibles. ¿Emprender en Bélgica o en España? Cada país tenía sus pros y sus contras. «En Bélgica la burocracia hubiera sido más sencilla, sin embargo, desde el punto de vista económico, era mejor emprender en España. Además, es aquí donde teníamos los clientes más importantes», cuentan. Llegaron a Valladolid en mayo y enseguida comenzaron con la búsqueda de local. Fue más complicado de lo que esperaban, ya que necesitaban un espacio amplio con varias estancias para toda su maquinaria: impresoras 3D, su cortadora-grabadora láser, fresadoras, torno CNC y todo tipo de herramienta electrónica.

Ellos mismos reformaron el local, realizaron la instalación eléctrica e incluso fabricaron parte del mobiliario. La burocracia fue complicada. Acudieron al servicio de Ventanilla Única de la Cámara de Comercio para dar de alta su empresa 4 Lines E.S.P.J. «Nos recomendaron constituirnos como Entidad sin Personalidad Jurídica. Nuestra empresa se dedica a una actividad que se sale de lo habitual y sobre la que no hay mucha regulación y no sabían muy bien en qué epígrafe meternos. Además, el hecho de que Pieter fuera extranjero lo complicaba aún más. A pesar de las dificultades, todo el mundo se esforzó mucho por ayudarnos»», dice ella.

Level Up Studio

Emprendedores.
Niobe Alonso (25), y Pieter Rossel (25), ingenieros de diseño industrial y desarrollo del producto.
Fecha de inicio de la actividad.
septiembre de 2018
Contacto.
Paseo del Hospital Militar, 25– 47007 Valladolid www.levelupstudio.eu Telf: 655 647 328.

Acudieron a su oficina habitual del BBVA en la calle Puente Colgante, donde contrataron un seguro para la empresa, abrieron la cuenta Negocios y solicitaron el datáfono. De momento no han pedido subvenciones. «O no cumplíamos los requisitos, o estábamos fuera de plazo, o nos exigían estar un mínimo de años en activo y por nuestra experiencia anterior, no quisimos comprometernos», cuenta esta pareja de emprendedores.

Tienen dos líneas de negocio. La principal son los servicios de diseño industrial, asesoramiento y prototipado, servicios que comercializan bajo la marca Mr. Prototype. «Ayudamos a las empresas, profesionales, inventores y particulares que tengan una idea, a diseñarla, desarrollarla, realizar el test de usuario y a lanzar el producto al mercado. Acompañamos a nuestros clientes en todo el proceso, incluso en la creación de infografías, redacción de memorias técnicas y vídeos en 2 y 3 dimensiones», informan ambos. «Para nosotros la confidencialidad de nuestros clientes y de sus proyectos es primordial, ya que muchos de ellos, están en proceso de patente», añaden.

Level Up Studio es también un 'coworking' y 'fablab', donde cualquier profesional o particular puede acudir para utilizar las instalaciones y maquinaria. «Reservando sesión el cliente se asegura de tener los medios necesarios para trabajar con total privacidad y utilizar las máquinas», invita Niobe. Los viernes por la tarde ofrecen la posibilidad de acudir gratis solo abonando el material utilizado. «Muy pronto impartiremos talleres para animar a la gente a crear y a construir sus propios proyectos», concluyen.

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