Los hoteles del centro ya están llenos para el Jueves y Viernes Santo

Una mujer recibe infromación en la Oficina de Turismo. /HENAR SASTRE
Una mujer recibe infromación en la Oficina de Turismo. / HENAR SASTRE

La Pasión vallisoletana apunta a récord de turistas, con la vista puesta en la mejoría del tiempo prevista para finales de mes

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

«Nunca hay tantos turistas en Valladolid como el Jueves Santo por la tarde», dicen en la Asociación Provincial de Hostelería, colectivo que confía este año, por quinto consecutivo, en batir un nuevo récord de visitantes y pernoctaciones en Semana Santa, conscientes de que la marca definitiva dependerá de la meteorología (la amenaza de lluvias durará hasta el Domingo de Ramos, con mejoría desde el Lunes Santo).

«Las borrascas atlánticas estarán ahí hasta el comienzo de la Semana Santa», asegura Jesús Gordaliza, jefe de predicción de la Agencia Estatal de Meteorología en Castilla y León. Aún es pronto para ofrecer un parte pormenorizado, pero la tendencia que apuntan los modelos es que la inestabilidad que vivimos estos días (de viento y lluvias) se prolongará hasta el 25 de marzo, por lo que los primeros días festivos, hasta el Domingo de Ramos, se repetirán estos episodios de chubascos.

¿Y después qué? «Desde el Lunes Santo y durante toda esa semana parece que la situación puede cambiar», apunta Gordaliza, quien explica que los frentes atlánticos no entrarán en la Península («al menos en intensidad y persistencia»), lo que favorecerá un incremento de las temperaturas. El buen tiempo es un elemento fundamental para garantizar no solo la salida de las procesiones, sino también el éxito turístico de la Semana Santa. El año pasado, las temperaturas máximas superaron los 25 grados casi todos los días (la jornada más fresca fue el Sábado Santo, con 20,8 grados). Abril de 2017 marcó récord en la capital, con 40.372 viajeros y 71.587 pernoctaciones.

El reto está en superar las cifras del año pasado, cuando 42.401 personas pasaron por los puntos de información turística, cuando los hoteles rondaron las 14.000 hospedajes y cuando el impacto económico del turismo durante esos días de Pasión alcanzó los 2,8 millones de euros, de acuerdo con los cálculos del Ayuntamiento. El desafío es ese, incrementar los datos turísticos. Las percepciones, de momento, parecen buenas.

Basta con darse un garbeo por las principales webs de reservas. Las plazas libres para los hoteles del casco histórico pueden contarse con los dedos de una mano, la mayoría de los establecimientos del centro roza ya el lleno total y las pocas habitaciones que quedan libres se cotizan, de media, a 175 euros la noche, con tarifas de hasta 220 euros. Más fácil es hallar alojamiento lejos del cogollo de las procesiones. Los cálculos del sector cifran ya en el 80% la ocupación media en el conjunto de los hoteles de la ciudad, tanto para el Jueves como para el Viernes Santo. Este porcentaje de reservas augura un lleno absoluto para los días grandes de la Pasión.

La ocupación baja al 70% para el Sábado Santo (también cae el precio de las habitaciones, en torno a los 125 euros en el centro) y apenas alcanza el 50% en los primeros días de la semana, de acuerdo con el sondeo elaborado ayer por la Asociación de Hostelería. La incertidumbre, destacan diversas fuentes del sector, se ha instalado en los primeros días de la semana, entre el Lunes y el Miércoles Santo, ya que este año el calendario escolar fija estos días como lectivos. Si los chavales tienen que ir a clase (aunque depende de cada comunidad autónoma), hay menos posibilidades de movimiento familiar durante esas jornadas.

El desafío, y así lo reconocen desde la Concejalía de Cultura y Turismo, es incrementar la estancia media de los viajeros: conseguir que no solo estén aquí el Jueves y elViernes Santo, sino que su visita se prolongue hasta el domingo. El año pasado, ya se detectó un ligero incremento de ocupación el Miércoles y Sábado Santo.

Para conseguirlo, el Ayuntamiento ha reforzado la apuesta por las rutas guiadas (ayer se abrió el plazo de inscripción), con una veintena de propuestas, también en otros idiomas para atender al creciente turismo extranjero.

La Asociación Provincial de Hostelería, en colaboración con la Diputación, ha diseñado una campaña de promoción en la que participarán 25 restaurantes, que durante la Semana Santa ofrecerán menús especiales elaborados con productos adheridos a la marca Alimentos de Valladolid, con el objetivo de fomentar el consumo de víveres locales (y aquí se incluye no solo el vino, sino también el pan, el queso, embutidos, carnes o verduras).

«La Semana Santa se vende sola», asegura Luis Chico, presidente de la Asociación de Empresarios de Turismo Rural, que agrupa a cincuenta establecimientos de la provincia. «Las reservas están ya sobre el 80%. Muchas se hicieron con meses de antelación, sobre todo las casas de mayor capacidad, para albergar a grupos numerosos de amigos o de familias. Durante estos días, viviremos un continuo goteo de reservas y alcanzaremos seguramente el lleno total», asegura Chico, quien recuerda que hay comarcas especialmente atractivas, como la Ribera del Duero o el entorno de Tordesillas. Además, tiene tirón estos días la zona de Torozos, por su cercanía con Valladolid, pero también con Zamora. Los establecimientos de Tierra de Campos se aprovechan del empuje de la Pasión de Rioseco. «Son fechas destacadas y es habitual que se adelanten las reservas», comenta Chico, quien ya anticipa el alto nivel de ocupación que se vivirá en el puente de Mayo.

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