Historias de San Valentín: con plena capacidad para amarse

Roberto Gijón y Verónica Álvarez se besan en el polígono de Argales. /ALBERTO MINGUEZA
Roberto Gijón y Verónica Álvarez se besan en el polígono de Argales. / ALBERTO MINGUEZA

Dos parejas con discapacidad intelectual celebran San Valentín con un mensaje de autonomía y vida en común

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

El día en el que Roberto Gijón (Oviedo, 1969) entró por primera vez en la cadena de retractilado de la Fundación Lince –no lo recuerda, pero tal vez aquella mañana envasaban tomate frito, empaquetaban galletas, donetes quizás– su mirada se cruzó con los ojos de Verónica Álvarez (Valladolid, 1976), quien se fijó en Roberto nada más llegar, en cuanto se puso la bata para compartir línea de trabajo. Sí, reconoce Verónica, fue «un flechazo». «Le vi majete, amable, simpático... Y me lancé. Le pedí salir».

«En realidad, me puso a prueba», matiza él.

La historia de amor de Roberto y Verónica comenzó con una cita trampa en la Plaza Mayor. «Yo quería saber si él iba en serio. Si de verdad quería estar conmigo. Así que le dije que podíamos quedar un domingo por la tarde». Roberto se presentó todo ilusionado. Con su mejor sonrisa. Verónica dejó la suya en casa. No apareció.«No estaba segura de que él fuera a ir, así que yo no fui», reconoce Verónica. Vaya. «Al día siguiente, noté que Roberto me esquivaba, que no quería hablar conmigo. Así que le pregunté que si estaba enfadado. Él me dijo que no le había gustado nada lo que había hecho, que no era serio, que no le había respetado. Le pedí perdón y otra cita». Y a esa sí que fueron los dos.

Fue el inicio de una relación que hoy, 14 de febrero, se asoma a San Valentín como ejemplo de vida en común, de autonomía personal, de proyecto compartido.Como demostración de que, entre todas las capacidades posibles, también está la capacidad de amar. «Las personas con discapacidad nos enamoramos. Tenemos novios, queremos a nuestras parejas, algunos se casan y a otros nos gustaría formalizar nuestra relación».«Casarnos sería la gran ilusión de nuestra vida, pero hay trabas legales que nos lo impiden», cuenta Roberto, con una incapacitación judicial. De momento, viven juntos. Cuentan que empezaron los fines de semana. De un mes de abril. «Para probar. Porque no es lo mismo que quedar de vez en cuando». En julio ya tenían claro que el resto de su vida se iba a fraguar bajo un mismo techo. Roberto habló con su tutor legal.Verónica se lo contó a su familia.

«A mis padres les pareció bien. A mi madre le costó algo más. Había vivido siempre con ellos, les echaba una mano en casa. A lo mejor también estaban asustados. Pero en cuanto conocieron a Roberto y vieron lo feliz que yo era se dieron cuenta de que era lo mejor, explica Verónica. Dice que gracias a Roberto ha ganado más autonomía. Roberto cuenta que Verónica le ha enseñado «a confiar más en las personas».

Francisco Javier Sancho y Olga Vaquero, juntos de la mano en Delicias.
Francisco Javier Sancho y Olga Vaquero, juntos de la mano en Delicias. / ALBERTO MINGUEZA

No tienen pensado celebrar San Valentín porque «es una fiesta que es todo márketing. Los primeros años nos regalábamos perfumes, colonias. Pero luego vimos que los detalles hay que tenerlos todo el año. Lo importante es que nos queramos los dos, que seamos felices. Demostrar a la gente que nos queremos, que podemos vivir juntos perfectamente, que somos capaces de tomar nuestras propias decisiones, aunque tengamos personas que nos orientan y ayudan», dicen Roberto y Verónica, muy implicados con que el reconocimiento social llegue también al ámbito de las emociones.

Roberto ha comenzado a trabajar también los viernes en una empresa de cátering. Verónica está pendiente de los resultados de una oposición de auxiliar para la administración central. Tienen miedo de que la plaza conseguida lleve a Verónica lejos, con destino a otra provincia. «Nos veríamos solo los fines de semana, como antes. Aunque está el teléfono», aseguran.

Después de siete años de convivencia, Francisco Javier Sancho (Valladolid, 1972)y Olga Vaquero (Valladolid, 1974) decidieron darse el sí quiero. «Teníamos contratos fijos, habíamos ahorrado algo de dinero, pudimos contratar la hipoteca. ¿Por qué no casarnos?», se preguntan. También como Roberto y Verónica decidieron conocerse primero («podía salir mal, ¿no?»). Irse a vivir juntos fue un paso importante en la vida de sus familias. «Nos decían que cómo nos íbamos a ir de casa, a casar. A veces los padres de personas con discapacidad tiene un exceso de protección con sus hijos. Nos tienen que dejar decidir, nos tienen que dar la oportunidad para demostrar que podemos vivir de forma autónoma», propone Francisco Javier.

«La boda fue una forma de demostrar que nuestra relación iba en serio», añade. El enlace tuvo lugar en el juzgado el 2 de julio de 2010. Reunieron a las familias (parte llegada desde Mérida).Lo celebraron en Los Álamos. «Ellos se lo pasaron genial, casi mejor que nosotros», dice Olga. Cuentan que el apoyo de su pareja ha sido fundamental para «ganar seguridad». Ella le ha enseñado a él a cocinar. Él ha aprendido de ella «a ser más feliz». Juntos han formado una familia en la que también está Kinder. «No queríamos tener hijos», cuentan. El ritmo cotidiano del trabajo, los gastos que podría acarrear, la responsabilidad añadida les ha reafirmado en su idea.Pero sí que han adoptado a Kinder, un perro que estuvo durante los primeros nueve meses de su vida en un piso de acogida con estudiantes y que ahora es el ojito derecho de Olga y Francisco Javier.«El 4 de marzo cumple cuatro años.Es una pasada. Tan listo. Solo le falta hablar», dice Olga con orgullo.

«Todavía hay trabas al amor de las personas con discapacidad», evidencia Francisco Javier en la sede de FundaciónPersonas en Delicias.«La sociedad tiene que aprender mucho de que mejor que hablar de personas con discapacidad hay que hablar de personas con otras capacidades. Yo sé que no llegaré a ser médico. Pero la mayor parte de la gente tampoco. Cada uno tiene capacidades para un puesto y lo que tenemos que conseguir es que la sociedad apoye eso».

–¿Celebráis San Valentín?

–Es un poco negocio, un sacadinero. ¿Y el resto del año?¿El resto del año no somos pareja?El detalle es estar juntos y llevarnos bien. En el día a día y de vacaciones.

–¿Yen el futuro?¿Cómo os veis en el futuro?

–Como ahora. Ymejor.