La heroína vuelve a enganchar en Valladolid... fumada

Un agente de la Policía Nacional señala algunas de las operaciones realizadas este año por el Grupo VIII contra el Menudeo. /Henar Sastre
Un agente de la Policía Nacional señala algunas de las operaciones realizadas este año por el Grupo VIII contra el Menudeo. / Henar Sastre

Aún no aparece en las últimas estadísticas, pero la Policía Nacional constata ya un ligero repunte en el consumo de 'caballo', con un nuevo método y perfil: jóvenes de 25 años y de clase media

Lorena Sancho Yuste
LORENA SANCHO YUSTEVALLADOLID

No deja rastro en la piel ni se ceba con los toxicómanos de mayor edad. No retumba con el eco de pinchazos ni se refleja en gestos demacrados de adictos de los 80. Pero existe. Ha regresado en un nuevo formato y en un perfil distinto de consumidor. Hace ya más de un año que el Cuerpo Nacional de Policía constata en la ciudad un ligero repunte del consumo de heroína, la silenciosa 'dama blanca' más temida y peligrosa por el daño que causó en la sociedad de hace un par de décadas. Y aunque abogan por no hablar aún de cifras desmesuradas, sí advierten de que la situación es palpable en un consumidor completamente distinto al habitual en los tentáculos de esta droga.

Valladolid no escapa así al repunte del 'caballo' que se viene constatando en el último año en diferentes puntos del país como droga más asequible (las dosis son menores) y mezclada, en varias ocasiones, con la cocaína. Solo que ahora en lugar de inyectado se fuma, se inhala. En dosis más bajas y en lugares ajenos a los suburbios y cercanos a la clase media-alta. «Parece que está erradicada, que es una droga ya olvidada, pero llevamos ya un tiempo percibiendo su vuelta. Solo que ahora baja la dosis y la forma de consumo», advierten desde el Grupo de Menudeo.

La mujer se incorpora a las estadísticas que engrosan el perfil tipo de la nueva forma de consumo de la heroína. «Hay aumento de mujeres», precisan. Y, lo peor, la edad. «Entre los 20 y los 25 años».

Testimonio de un drogodependiente rehabilitado: «Llegué a gastar 8.000 euros al mes en droga. Te destruye»

Hace 29 años que Juan (nombre ficticio) se acuesta con el transistor y se duerme con el programa de radio de turno. La narración al otro lado del aparato le ayuda a conciliar el sueño sin el remordimiento diario que con 23 años le empezó a acechar. Esos 'tiros', ese tuteo con el hachís y la cocaína, mezclados siempre con alcohol, empezaban a hacer mella en su conciencia. «Sabía que no estaba bien lo que hacía, pero no podía dejarlo. Si lo dejaba no era yo, tenía la autoestima tan baja...». Y una personalidad introvertida, tímida, no podía hacer frente -dice- a su trabajo en el mundo de la noche. «No concebía mi vida sin el consumo de drogas y alcohol, era una situación de dependencia absoluta».

Pero su vida cambió. Dio un giro cuando un buen día se topó con la realidad de que su hijo se alejaba. No quería saber nada de él mientras no erradicara su adicción. Y su voluntad, y sobretodo su convencimiento, le empujó hasta el diván de las terapias de grupo de la Fundación Aldaba-Proyecto Hombre. «Aquí me han enseñado a trabajar mis emociones», narra con seguridad. Y son ya catorce meses los que contabiliza lejos de las drogas. «No las pruebo desde agosto del año pasado. El alcohol algo menos, desde hace un año, pero ahora no tomo nada».

Su historia es «dura». Coqueteó con las drogas con tan solo 13 años y estuvo enganchado durante 38 años más. «He estado más tiempo enganchado que lo que me resta de vida para no estarlo». Consumió cantidades variables en función de la época. Pero su poder adquisitivo, alto por momentos, le permitió adquirir lo suficiente como para «colocarse» día tras día durante largos periodos. «Llegué a gastar 8.000 euros en un mes». Y eso, dice, destruye a los que te rodean y a ti mismo. «Es un horror, ahora puedo decir que vivo libre, sin remordimientos y sin mentir, porque los drogadictos somos mentirosos compulsivos». Y todo, dice, gracias a la ayuda de Proyecto Hombre.

La percepción está. Es palpable pese a que la incorporación de consumidores a programas de desintoxicación o tratamiento aún no queda reflejado en las estadísticas oficiales que manejan las entidades de ayuda a la drogadicción o el Sistema Autonómico de Información sobre Toxicomanías (los últimos datos, de 2016, recogen que el 39,2% de los admitidos en tratamiento lo hacían por heroína, muchos reincidentes).

-«Lo notamos en los puntos negros de venta de droga».

-¿De qué forma?

Donde hay un punto de venta de heroína hay otros delitos asociados, normalmente contra el patrimonio. Los efectos del consumo de esta sustancia acarrea esos otros delitos, especialmente cuando no se puede adquirir y se está con el comúnmente denominado mono. El consumidor de heroína tiene que consumirla en ese momento, la quiere ya».

Hace un tiempo que el Grupo VIII de Menudeo de la Policía Nacional tiene entre sus objetivos la erradicación de este tipo de puntos negros de venta, «por todo lo que conlleva la heroína». Y puntualizan, eso sí, que no son muchos, porque Valladolid «no es una ciudad conflictiva» en cuanto a la venta de drogas, nada que ver con tiempos del ya extinguido Poblado de la Esperanza.

Antonio Marcos, médico del centro de drogodependencia de Cruz Roja: «El consumidor de droga tiene ahora un perfil más normalizado»

No existe en Cruz Roja de momento la percepción de que la heroína vuelva a estar de moda. No la hay en cuanto a las nuevas incorporaciones en la demanda de tratamiento. Es pronto, comentan los expertos, si se tiene en cuenta que se empieza ahora a palpar un incremento de consumo en la calle. El aumento en los últimos años, en cuanto al número de nuevos usuarios que llegan buscando ayuda, cobra protagonismo en la cocaína.

De las 47 demandas registradas en el año 2014 para recibir atención o ayuda por adicción a la cocaína se pasó a 64 en 2017, lo que representa el 20% más. «Y solo en lo que va de 2018 ya hay medio centenar, por lo que la previsión es que haya un volumen importante. Hablamos de una droga estimulante, relacionada con un entorno de diversión».

Ahora bien, señala Antonio Marcos que la moda en el mundo de las drogas es cambiante. Y que el perfil, por tanto, es difícil de realizar para un tipo de consumidor. La proporción en cocaína es de una mujer consumidora frente a cuatro hombres. Y un perfil social en Cruz Roja medio-bajo, pues «al final el medio-alto acude a consultas privadas para que no se le estigmatice o pongan etiqueta». No obstante, coincide el doctor en que el perfil de consumidor de droga ahora mismo es «normalizado», alejado del que existía «tan deteriorado». Para poder superar la adicción, Marcos recomienda un mínimo de un año de tratamiento, «aunque puede durar 15 ó 20 en función del caso».

Puntos habituales

Pajarillos y Huerta del Rey son dos de los puntos habituales de venta de droga en la ciudad -un par de casos solo en Las Viudas-. Después, existen otros esporádicos para abastecer el mercado del menudeo con la 'importación' de sustancias desde otras provincias. «Pero no significa que se venda en Valladolid, sino que lo traen de fuera». El control sobre cada zona es continuo. De tal forma que en el momento que se percibe un ligero repunte en alguna de ellas, actúan. «La colaboración ciudadana es fundamental», precisan. Tienen de hecho un correo electrónico para que cualquier ciudadano les haga llegar cualquier información de forma anónima (valladolid.udyco@policia.es).

En lo que va de año, los ocho agentes que forman el Grupo VIII de la Udyco de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valladolid cuentan en su haber con 18 operaciones que se han saldado con 42 detenidos, 14 de ellos ya en prisión, la intervención de 70.000 euros y la incautación de más de un kilo de cocaína, treinta gramos de heroína, diez kilos de speed, 25 kilos de hachís y 218 kilos de marihuana. «Sí, también hay un incremento en el consumo de marihuana y en esos casos sí hemos notado un aumento en las plantaciones, especialmente este año, que hemos cogido dos muy importantes», matizan desde el grupo.

Aumentan las nuevas demandas de tratamiento por cocaína

Puede ser una consecuencia de la mejoría en el nivel de poder adquisitivo tras la crisis económica o simplemente una moda. Pero lo cierto es que en colectivos sociales de ayuda al drogodependiente comprueban en los últimos meses cómo se incrementa el número de consumidores de cocaína que llaman a su puerta en busca de ayuda para dejar la adicción.

Tanto Cruz Roja como Proyecto Hombre como Aclad, tres de los organismos de referencia en la prestación de tratamiento, ofrecen gráficas ascendentes en el número de usuarios que solicitan un tratamiento para desvincular su drogadicción con la cocaína.

En Proyecto Hombre, por ejemplo, la cocaína adopta una tendencia ascendente en los últimos cinco años (bajó en 2016 y 2017), de tal forma que en lo que va de 2018 alcanza el 29,9% de las demandas de tratamiento, por detrás del alcohol, que sigue siendo la sustancia principal por la que reciben la petición de ayuda.

En el caso de Cruz Roja, el número de casos se ha disparado el 20% desde el año 2014, mientras que en Aclad (Asociación de Ayuda al Drogodependiente), las nuevas demandas por cocaína representan el 25,9% en 2018 frente al 24,2% del año 2017.

Ahora bien, pese al crecimiento en el número de nuevos demandantes vinculados con esta sustancia, lo cierto es que el número de nuevos casos desciende. Al menos entre 2014 y 2016, que son los últimos datos contabilizados oficialmente por la Junta de Castilla y León. Pasaron así de 303 en 2014 a 293 en 2016. La mayoría, eso sí, por demandas de consumo de heroína, muchas de ellas reincidentes.

Las estadísticas, en estos casos, no son significativas en las comparativas de diferentes anualidades. Hay casos que pueden llevar más tiempo que otros en resolverse. Y operaciones con un número de detenidos significativo, de tal forma que, tal y como ocurrió en 2017, una única operación pueda tener más detenidos que los de todo el año 2018. «Es básica la colaboración vecinal, pues las investigaciones suelen comenzar con ellos. Después nuestra labor es estudiar si la información es cierta y se corresponde con un delito de tráfico de drogas, con investigaciones muy laboriosas que pueden durar varios meses, incluso complejas, porque suelen utilizar muchas medidas de seguridad». Su objetivo es así el control y represión de todos los delitos relacionados con el tráfico de drogas. «Todos, tanto en vías públicas como en domicilios particulares», precisan.

 

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