Guipúzcoa se interesa por la red de buses eléctricos de Valladolid, pionera en España

Recarga para un vehículo eléctrico de la línea 7 de Auvasa. /C. ESPESO
Recarga para un vehículo eléctrico de la línea 7 de Auvasa. / C. ESPESO

Responsables de la Diputación Foral recorren la línea 7, la única en servicio en la capital

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

Una delegación de la Diputación Foral de Guipúzcoa visitó ayer las instalaciones de Autobuses Urbanos de Valladolid S. A. (Auvasa), para conocer mejor el funcionamiento de la única línea eléctrica de buses que tiene la capital vallisoletana, una ruta que se efectúa con la línea 7 (Arturo Eyries-Barrio de Belén), y que se puso en servicio el año pasado con cinco vehículos fabricados por la empresa vasca Vectia, filial del Grupo CAF.

Los representantes guipúzcoanos se suman así a las delegaciones de «los ayuntamientos de Irún y Tenerife que hace meses quisieron conocer de primera mano este proyecto pionero en España», según resaltó el concejal de Seguridad y presidente de Auvasa, Luis Vélez.

Tanto el edil, como directivos de la compañía municipal, explicaron durante una reunión en las oficinas de Auvasa en el polígono de Argales cómo funciona la electromovilidad, uno de los retos de futuro que muchos ayuntamientos tienen planteados para renovar sus viejas flotas de vehículos urbanos, que siguen utilizando combustibles fósiles.

A los primeros cinco autobuses eléctricos de la capital vallisoletana se sumarán otros seis más a lo largo de los próximos meses, aunque en este caso serán híbridos eléctricos, también de la empresa vasca.

Reducción del peso de las baterías

Técnicos de Vectia resaltaron las ventajas que supone que el vehículo recargue la energía en la cabecera o en el final de la línea, mediante las torres o pantógrafos. Los autobuses pueden cargar sus baterías a través de un sistema basado en el estándar 'Opp Charge', con un tiempo de entre tres y cuatro minutos, que es lo que suele esperar el conductor para iniciar otra vez la ruta.

«Con este sistema, evitamos meter tres o cuatro toneladas de peso en el autobús, que supone restar plazas al vehículo. Tampoco nos hemos inclinado por cargar por la noche en las cocheras. La opción elegida es reducir el peso y que los conductores hagan la operación en los puntos habilitados con torres. Son apenas cuatro minutos», explica José Barriga, director general de Vectia.

«No buscamos introducirlas en el vehículo para recorrer 300 kilómetros en una jornada, puesto que ello conlleva meter demasiado peso al autobús. Además, con más baterías se reduce el número de pasajeros y aumenta el consumo», explica el directivo de Vectia.

El prototipo de la filial de CAF, que ha adquirido Auvasa, reduce las 3 ó 4 toneladas que pesarían las baterías inicialmente por otras de unos 450 kilos. «Se sale a circular para cargar en el poste de cabecera, y es el propio conductor el que mediante 'bluetooth' realiza la operación», dicen.

Una misma torre de carga puede servir para varios autobuses, pero se han de colocar en cada línea que se utiliza. De este modo, la inversión global no se eleva por los costes, sino que se reduce al no tener que adquirir por cada autobús las tres o cuatro toneladas de baterías. Es por ello que se hace una inversión en infraestructura que reduce el coste de los vehículos. En el caso de Valladolid, los dos pantógrafos han costado casi como un autobús eléctrico (más de 300.000 euros ambos).

Parte de este importe se logrará por el programa europeo Remourban, que contribuye para los dos puntos de carga y dos de los 5 autobuses. La instalación del punto de recarga en Barrio Belén se tendrá que desplazar cuando se construya el nuevo túnel por debajo del ferrocarril, en la calle Andrómeda. Será para el año 2019 cuando se prolongue la línea 7 hasta Santos-Pilarica.

Red intermunicipal

Además de la implantación y funcionamiento de los buses eléctricos, la visita sirvió para conocer como se presta el servicio supramunicipal. De los 89 municipios guipuzcoanos, 49 tienen menos de 2.500 habitantes. El transporte entre ellos se presta mediante microbuses, cuya licitación sale a concurso.

Con experiencia diferente a la vallisoletana (en la que se ha puesto en marcha una red de transporte interurbano entre la capital y una veintena de pueblos del alfoz con acuerdos con las compañías privadas), la previsión de futuro en la Diputación Foral es que la compañía pública de transportes de esta institución (Lurraldebus) vaya ampliando la red provincial, teniendo en cuenta las distancias y las posibilidades de recarga de este tipo de vehículos eléctricos. Auvasa presta servicio actualmente con su líneas a Simancas y La Cistérniga, que abonan el gasto correspondiente.

El área de San Sebastián dispone de una tarjeta multiservicios de transporte, a la que recientemente se ha adherido Renfe-Cercanías. Un acuerdo institucional, al que se sumó el Gobierno Vasco y los municipios, que facilita la movilidad de pasajeros con tarifas comunes.

El hecho de que la competencia de carreteras sea de la Diputación Foral permite además que esta institución vascas realice descuentos para la utilización del transporte público y autopistas.