Suspendido el juicio contra los acusados de abastecer de droga al clan de los dominicanos

Cocaína líquida (en las botellas) y el material para procesarla intervenido en el laboratorio desmantelado en el garaje de una vivienda en Guadalajara, en noviembre de 2015 /El Norte
Cocaína líquida (en las botellas) y el material para procesarla intervenido en el laboratorio desmantelado en el garaje de una vivienda en Guadalajara, en noviembre de 2015 / El Norte

Uno de los abogados acababa de conocer a su cliente

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

La Audiencia de Valladolid ha suspendido el juicio contra cinco acusados de suministrar cocaína líquida al clan de los dominicanos. Aunque el desmantelamiento del grupo criminal fue en 2015, no ha sido hasta unas pocas horas antes del juicio cuando uno de los letrados ha sido citado para representar a uno de los acusados, que había tenido ya varios abogados de oficio. Para evitar indefensión, el tribunal ha acordado volver a señalar la vista para los días 24 y 25 de abril.

Los Amigos del Teatro de Valladolid, que habían acudido a ver el funcionamiento de la Administración de Justicia, en una de las visitas que organiza el presidente de la Audiencia, Feliciano Trebolle, se quedaron con ganas de presenciar el juicio, una experiencia que casi todos ellos iba a tener por primera vez en su vida.

La Audiencia de Valladolid tenía previsto celebrar esta mañana el juicio contra cinco miembros de un grupo criminal que fue desmantelado en noviembre de 2015 cuando traía la cocaína de Sudamérica para el clan de los dominicanos. Los agentes localizaron en Guadalajara un laboratorio para procesar la droga e intervienieron 3,5 kilos, por un valor de 960.000 euros.

Una mujer de 42 años, M. S. A. P., y cuatro hombres, que responden a las iniciales G. F. R. V., D. G. M., N. A. G. D. y A. M. se enfrentan a penas, que pide el fiscal, de uno a seis años de prisión, como presuntos autores de delitos de tráfico de dorgas y falsedad documental. Las sustancias ilegales se remitían desde Ecuador y llegaban a España como si fuesen un medicamento.

Las vigilancias y seguimientos realizados durante semanas por los agentes sobre los integrantes del clan dominicano que dominaba el mercado de las drogas al menudeo de la capital, que fue desmantelado en una serie de redadas llevadas a cabo entre los días 5 y 7 de noviembre de 2015, llevó a los investigadores a «seguir tirando del hilo» hasta localizar en las jornadas siguientes a los «traficantes a gran escala que importaban la droga desde Sudamérica y que suministraban a este grupo». Y así se llevó a cabo una segunda fase de la denominada operación Roava, en la que los efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional detuvieron a otros cinco sospechosos (fueron trece en la primera tanda), desmantelaron un laboratorio para procesar la cocaína en Guadalajara e intervinieron 9,5 kilos de esta sustancia (3,5) y de hachís (6), cuyo valor de venta en el mercado negro hubiera superado de largo el millón de euros.

El paquete

Las pesquisas iniciales sobre el grupo que operaba en Valladolid, al que ya intervinieron 900 gramos de una extraña mezcla de «speed» y heroína, así como viagras ilegales (Sildenafil) y 200 gramos de cocaína y marihuana, llevaron a los agentes a detectar un envío de una «importante dosis» de cocaína procedente de la frontera de Ecuador y Colombia con destino a un ciudadano ecuatoriano, N. A. G. D., de 35 años, que debía recogerlo en el aeropuerto de Barajas. Así que los investigadores dejaron al sospechoso recoger el envío (luego descubrirían que contenía 3,5 litros de cocaína líquida) y luego le cazaron tanto a él como a los dos destinatarios últimos del paquete, un colombiano de 43 años, G. F. R. W., y un español de 35, D. G. M., cuando realizaban la entrega.

El operativo se desplazó después al domicilio del sospechoso de origen colombiano, un chalé de Guadalajara, y allí descubrieron un laboratorio en el garaje con todo el material disponible para «devolver la cocaína a su estado original y después cortarla para incrementar las dosis». Así hubieran podido multiplicar por cuatro los 3,5 litros de droga líquida intervenida y haber obtenido 960.000 euros en su posterior venta al menudeo, entre otros puntos, en la capital vallisoletana.

La sospechosa fue sorprendida cuando intentaba tirar restos de droga por el desagüe

Los agentes, además, arrestaron en el citado domicilio a la novia del presunto cabecilla, M. S. A. P., también colombiana, que fue sorprendida cuando intentaba tirar restos de droga por el desagüe.

La documentación intervenida en la casa de la ciudad manchega llevó después a los agentes a identificar a un quinto sospechoso, A. M., en este caso de nacionalidad marroquí pero afincado en Vallecas (Madrid), que era el presunto proveedor de las sustancias de corte para el «cocinero» de la cocaína. Los investigadores registraron su domicilio y una peluquería a su nombre en el barrio madrileño e intervinieron, además de las sustancias de corte, seis kilos de hachís.