La Fundación Schola premia el compromiso social y colectivo de los jóvenes universitarios

De izquierda a derecha: José María Eiros, Eva Morón, Andrea Fernández, Beatriz Fernández, María Ángeles Sobaler, Fernando Gutiérrez, Mónica Simón, Susana Bartolomé, José Ramón Echevarría, Ramón Mateo y Luis Ortiz. /Rodrigo Jiménez
De izquierda a derecha: José María Eiros, Eva Morón, Andrea Fernández, Beatriz Fernández, María Ángeles Sobaler, Fernando Gutiérrez, Mónica Simón, Susana Bartolomé, José Ramón Echevarría, Ramón Mateo y Luis Ortiz. / Rodrigo Jiménez

La vicerrectora de estudiantes, María Ángeles Sobaler, sostiene que los alumnos son el relevo para una educación y formación íntegra y transversal

MIRIAM CONDEValladolid

Aún no ha terminado el doble grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas y Andrea Fernández Sanz ya emprende el Congreso Formativo en Desarrollo Sostenible más grande de España. La premiada en Ciencias Sociales y Jurídicas, Artes y Humanidades –una categoría con diez veces más de candidatos que las dos restantes– asegura que lo más importante es «recapacitar, pensar en todo lo que consigues y darle el valor que se merece» para así «ser capaces de crecer y seguir con las iniciativas». «Aparentemente, las ciencias sociales están más ligadas al movimiento con los diferentes colectivos, pero todas las carreras tienen la posibilidad de implicación en actos divulgativos, docentes o de voluntariado», añade Andrea.

Ella y dos estudiantes más de la Universidad de Valladolid recibieron ayer los Premios al Compromiso que otorga la Fundación Schola en colaboración con el Consejo Social de la UVA y el patrocinio de Laboral Kutxa en las tres categorías denominadas Ciencias Sociales y Jurídicas, Artes y Humanidades; Ciencias, Ciencias de la Salud y Ciencias Experimentales e Ingeniería; y Arquitectura y Enseñanzas Técnicas.

En la categoría de Arquitectura y Enseñanzas Técnicas, la ganadora fue Beatriz Fernández Duque, quien está inmersa en la realización del Doctorado en Física. Esta estudiante afirma que las acciones sociales son «una sobrecarga que no suele estar reconocida» y que «son un paso más para que los estudiantes de la Universidad de Valladolid se sientan realizados».

La vicerrectora de estudiantes, María Ángeles Sobaler, reconoció que la actitud de estos jóvenes cada vez está más extendida y que ellos son «el relevo en la toma de decisiones para construir una sociedad mejor basada en el compromiso social y colectivo a través una educación íntegra y transversal». Uno de los objetivos de este programa es «premiar el esfuerzo y el mérito», pero también «animar a otros muchos estudiantes a que se presenten a este tipo de actos», expone el presidente de la Comisión de Relaciones con la Sociedad del Consejo Social, José Ramón Echevarría Ruiz.

El tercer premiado –que obtiene un incentivo de 1.000 euros al igual que sus dos compañeras– es José María Eiros, recientemente licenciado en Medicina y ahora trabajando en un hospital. «Estuve en programas de cooperación internacional, voluntariado y apoyo escolar», asegura el único chico premiado de los finalistas. Además, este joven reconoce el interés por parte de los jóvenes al presentarse a este tipo de concursos. «Me gusta que haya un premio ya que anima a cientos de alumnos a preocuparse por las causas sociales», concluye.

Las finalistas de Ciencias Sociales y Jurídicas, Artes y Humanidades fueron Ana Isabel San José Espinosa y Susana Bartolomé Santos, y en la categoría de Ciencias, Ciencias de la Salud y Ciencias Experimentales, Mónica Simón de la Fuente.

El director de la Fundación Schola, Luis Ortiz de Lanzagorta, hizo un alegato a todos los profesores, padres y amigos de los premiados y agradeció la profunda labor de apoyo en cada momento de su trayectoria. Y, finalmente, la vicerrectora de estudiantes terminó la intervención de los ponentes recordando una frase de la premiada Ana Isabel San José: «Los estudiantes cambian el mundo, cada proyecto es una revolución».