La Fundación Museo de las Ferias expondrá la obra de Lucio Sobrino en el Simón Ruiz

Un visitante observa una de las obras expuestas de Lucio Sobrino./P. G.
Un visitante observa una de las obras expuestas de Lucio Sobrino. / P. G.

Una muestra sobre la obra del artista acercará la técnica de la acuarela a los medinenses

Patricia González
PATRICIA GONZÁLEZMedina del Campo

La Fundación Museo de las Ferias de Medina del Campo inauguró ayer la nueva muestra de carácter temporal que la sala Simón Ruiz y la galería del centro museístico albergará hasta el próximo mes de septiembre. La exposición, que tiene como protagonista la obra del pintor y restaurador Lucio Sobrino (1925-2017), recoge algunas de las estampas que durante toda su vida realizó este madrileño.

El legado de Lucio Sobrino, depositado desde hace meses en la Fundación, gracias a la cesión de los hijos del artista, está formado por un importante conjunto artístico, en buena parte inédito, de cinco óleos, 74 acuarelas, 78 dibujos y apuntes, varios centenares de fotografías y una biblioteca especializada en pintura, actualmente en proceso de catalogación.

Además de la muestra, en la que los visitantes podrán ver una pequeña parte de sus trabajos más relevantes, el Museo también ha editado un catálogo que recoge, junto con la obra expuesta, varios textos introductorios de Álvaro Martínez-Novillo, Antonio Sánchez Barriga y Santiago y Miguel Sobrino González, hijos del artista.

Obra destacada

Además de presentar de manera oficial la exposición, también se dio a conocer la obra destacada de los dos próximos meses. En esta ocasión la pieza elegida será un óleo de Lucio Sobrino, realizado hacia 1970, que es una copia del 'Bufón Calabacillas', original de Diego Velázquez y conservado en el Museo del Prado .

El original, realizado entre los años 1635 y 1639, fue conocido erróneamente durante mucho tiempo con el título de 'El Bobo de Coria', siendo descrito en los primeros inventarios en los que aparece como «un bufón con un cuellecito a la flamenca». Coincide la crítica especializada en destacar la mirada bobalicona y el rostro alelado del retratado como las máximas cualidades de la obra, en las que se refleja eficazmente la tara que padeció.

La aparición de una calabaza a los pies del personaje (la cantimplora dorada que aparece a la izquierda ha sido a veces interpretada como una segunda calabaza), alude claramente a su apellido, coincidiendo además con otra acepción de la misma palabra 'calabaza' que, por entonces, se refería también genéricamente a la falta de juicio.

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