Fuensaldaña guiará por una provincia con más de 40 fortalezas

Recreación del proyecto de Fuensaldaña que el próximo jueves abrirá sus puertas. /El Norte
Recreación del proyecto de Fuensaldaña que el próximo jueves abrirá sus puertas. / El Norte

El jueves se inaugura el centro de interpretación de los castillos, con un guiño a la promoción de estas fortificaciones

Lorena Sancho
LORENA SANCHOValladolid

Entre sus muros vivieron reyes, desde sus torres se defendieron territorios y sus sótanos encadenaron a algunos de los presos más temidos de la época. La historia se archiva entre las 44 fortalezas que Valladolid contabiliza en su medio rural, aunque apenas una veintena ha conseguido plantar cara al paso del tiempo y atesorar el patrimonio en buen estado.

Con la apertura el próximo jueves, 14 de febrero, del castillo de Fuensaldaña como centro de interpretación de las fortalezas se abrirá una nueva etapa para estas vetustas construcciones con el ánimo de inyectar turismo en cada uno de los municipios donde se levantan. Habrá así en Fuensaldaña un recorrido por castillos de distintos puntos y épocas del país, incluso de otros lugares que se sitúan más allá de las fronteras nacionales, pero sin olvidar aquellos que hoy en día continúan en la provincia y que se erigen en una improvisada ruta donde poder descubrir los más variados usos que actualmente acogen.

La mayoría de los que aún dan fe del pasado en el medio rural vallisoletano fueron levantados entre los siglos XI y XV. Muchos se utilizaron el siglo pasado como silos, otros fueron víctimas de ataques de los comuneros o de las tropas francesas en 1812. Pero prácticamente todos los que aún se mantienen en pie han sufrido un proceso de restauración, más o menos reciente, que les ha permitido albergar proyectos turísticos con los que conseguir un mayor rendimiento.

Se puede así descubrir el Museo del Vino en el interior del castillo de Peñafiel, o el centro de interpretación de los comuneros en el de Torrelobatón. En Valladolid es así posible también buscar documentos en Simancas entre los muros de una fortaleza del siglo XV que anteriormente fue depósito de armas y monedas. O incluso alojarse en Curiel en la fortificación que fue propiedad de numerosos reyes y que hoy ofrece lujosas habitaciones.

Hay tamb ién espacio para que los muros de un castillo acoja un cementerio, como es el caso de Urueña. O para que se elabore una cerveza artesanal en su interior, como se instauró en Íscar. Sin olvidar la inspiración que el de Montealegre, ahora museo, impregnó a Jorge Guillén, cuyos versos dan fe a su entrada. O el ambicioso proyecto que la empresa Prometeo desarrollará ahora en el de Trigueros del Valle para transformarle en un Castillo Encantado.

Hay otros que, en cambio, corrieron peor suerte y se encuentran prácticamente en ruinas. En Mota del Marqués solo se mantiene en pie la torre del homenaje, mientras que en Tordehumos se consolidaron recientemente los únicos muros que quedan en pie, acondicionado con un entorno que facilita su ascenso para poder disfrutar de privilegiadas vistas.