Forenses y psicólogos examinan a la niña de 10 años de Peñafiel para dictaminar si sufrió abusos

Vehículo de la Guardia Civil./
Vehículo de la Guardia Civil.

Los agentes, que no han realizado detenciones, investigan la denuncia de una trabajadora social sobre posibles agresiones continuadas en su entorno

El Norte
EL NORTEValladolid

La niña de diez años que el pasado jueves fue sacada de su domicilio familiar de Peñafiel y que permanece internada desde entonces en un centro de menores está siendo examinada tanto por forenses como por psicólogos para intentar dictaminar si pudo sufrir abusos sexuales continuados o ser obligada a ello como apuntaba la denuncia que interpuso la semana pasada una trabajadora social de la localidad y que llevó a los agentes de la Guardia Civil a apartar a la posible víctima de su entorno el jueves de la semana pasada, día 1, al centrarse las sospechas precisamente sobre sus allegados, si bien es cierto que todos ellos han negado los hechos en sus declaraciones y no se han producido detenciones hasta la fecha, según confirmaron ayer fuentes de la Subdelegación del Gobierno, cuya titular, Helena Caballero, recordó que las pesquisas están bajo secreto de sumario y pidió «prudencia para poder llevar a cabo todas las pruebas e investigaciones» con el fin de esclarecer lo ocurrido.

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La denuncia, interpuesta inicialmente en el cuartel de Peñafiel, llevó a la titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la capital a ordenar que la niña fuera puesta bajo la tutela de los servicios sociales de la Junta en tanto se confirma si sufrió o no abusos sexuales continuados o si fue obligada a sufrirlos. La trabajadora social informó en su momento a los agentes de que en el entorno escolar de la propia menor se apuntaba a esta última posibilidad.

Desde el pasado jueves

«El jueves se produjo una denuncia de los servicios sociales en la que se indicaba que una menor podía estar siendo víctimas de abusos sexuales continuados y fue la autoridad judicial la que ordenó el internamiento de la niña en un centro de menores para alejarla del entorno en tanto se llevaban a cabo las investigaciones», concretó Caballero. Desde la Consejería de Familia se limitaron a confirmar ayer que la pequeña está tutelada en uno de sus centros.

Fuentes municipales apuntaron que la menor residía en la actualidad junto a su madre, un hermano y otros allegados desde hacía un par de años sin que ellos o la comunidad gitana, a la que pertenece su familia, hayan tenido conocimiento hasta ahora de que hubiera podido sufrir abusos. El vicepresidente y consejero de la Presidencia de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, incidió este martes en que «estamos ante un asunto muy delicado que debe investigarse a fondo» y destacó la importancia de que la niña recibe la mayor protección posible.

Sorpresa y desconocimiento

De manera que las pesquisas para esclarecer lo ocurrido continúan su curso bajo el mayor de los hermetismos por parte de todos los implicados (Juzgados, Guardia Civil, Servicios Sociales...) en tanto las informaciones sobre la intervención con la menor salpicaron ayer a un localidad de apenas cinco mil habitantes en la que la inmensa mayoría de ellos mostraron su sorpresa y desconocimiento sobre esta investigación.

«Ahora mismo se está a la espera de realizar pruebas de todo tipo, forenses, psicológicas...; a la vez que continúan el resto de las investigaciones», reiteró la subdelegada del Gobierno, quien incidió en pedir cautela antes de que la causa determine si existieron o no abusos.

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