El flamenco y la percusión animan la fiesta en Laguna

La batucada La Torzida sumó sus sonidos a los de los grupos flamencos contratados por los bares laguneros./S. Bermejo
La batucada La Torzida sumó sus sonidos a los de los grupos flamencos contratados por los bares laguneros. / S. Bermejo

La novillada celebrada por la tarde, con un cuarto de entrada, dejó a Carlos Olsina y a Lagartijo como triunfadores, con dos orejas cada uno

Jesús Nieto
JESÚS NIETO

Amanecíamos después de una noche en la que la compañía Scura Splats volvió a sorprender con su espectáculo de fuego y pirotecnia llevando a los miles de personas que no quisieron perderse el espectáculo por las principales calles del casco urbano. Así que tras un descanso, había que salir al vermú para que no decaiga la fiesta. Durante la mañana de hoy, rara era la calle del centro de Laguna desde la que no se escuchara flamenco fusión. Y es que hasta media de docena de bares recurrieron a este género musical para atraer a clientes a los locales a la hora del vermú. Pero no solo a la hora del vermú: otros optaron por la hora de comer e incluso como aperitivo de la cena.

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El bar Zappa es ya un clásico en contar con este tipo de música tanto en las fiestas de Nuestra Señora del Villar como en las de San Pedro Regalado. Esta mañana recurrieron a Rubén, 'El Chispa' y 'El Canas', que subidos a un remolque de tractor hicieron bailar a los presentes con estilos tan diversos como flamenco, rumbas e incluso canciones de Sabina. «Nosotros adaptamos al flamenco todo tipo de música», dicen. Y es que 'El Canas' fue de los primeros que tenía un grupo de flamenco fusión en Valladolid, que se llamaba Metales oscuros. Tuvieron éxito, «pero desgraciadamente por las circunstancias» de cada uno de sus miembros acabaron por separarse. No muy lejos de allí, en la avenida Madrid y para animar la Feria de Día, junto a las casetas, Antonio Fernández ponía música, que se mezclada con la siempre atronadora batucada La Torzida. Antonio Fernández tiene su historia. Nació en el barrio granadino del Albaicín, y desde niño escuchó los sonidos flamencos que salían de las zambras. Tras sus primeros pasos en salas de fiesta y locales, acompaña al baile en diferentes espectáculos en Francia, Bélgica y Japón.

Carlos Olsina, que cortó dos orejas a su segundo novillo.
Carlos Olsina, que cortó dos orejas a su segundo novillo. / S. Bermejo

Siguiendo con el recorrido, en otra calle también típica de bares, la Ramón J. Sender, el bar Los Pelayos contrató a León Martínez, empeñado en alegrar la soleada mañana no solo con sus canciones y su cante, sino con las palabras que dirigía al público y las peticiones para que cantaran, bailaran y participaran del espectáculo. León Martínez ha sacado este año su primer disco, 'Tu rinconcito', que contiene cinco temas compuestos por él mismo y dedicados a las madres, a la Semana Santa y al amor. Junto a su inseparable amigo Iván Carretero forman un dúo que «desprende arte y buen rollo».

Ya a la hora de la comida, sobre las tres de la tarde, frente al bar Avenida de la calle Ramón J. Sender, un grupo ya muy conocido en Laguna por sus actuaciones, Las Chicas, comenzaron su repertorio amenizando las ya tranquilas horas del mediodía. Sara canta, Blanqui toca el cajón y Chari toca la guitarra. Las Chicas tienen dos años de vida, pero en ese tiempo han actuado en dos ocasiones en el auditorio del Miguel Delibes y han sido teloneras de María Toledo. Y ya por la noche, en el café Estadio, Sarabel, con sus coplas, entretenía a un público antes de asistir al concierto de Revólver en la plaza de Los Lavaderos.

Aunque el flamenco fusión lo ocupó casi todo, otros establecimientos hosteleros optaron por otros géneros, como el rock de Repuestox en el bar La Luna de la calle Castilla y por la mañana, también en la avenida Madrid, la batucada La Torzida atronaba con sus tambores el vermú de los laguneros.

Mientras tanto, un año más, la peña La Kuba organizaba por tercer año el ya tradicional concurso de lanzamiento de tito de aceituna. Más de medio centenar de laguneros de todas las edades se animaron a participar resultando vencedor Alberto Piñeiroa que lanzó su tito a 17,58 metros.

Discreta novillada

La novillada resultó discreta, con un cuarto de entrada. Muy bien presentada, con novillos de El Cahoso y encaste de Domenecq y Algarra. Lagartijo logró una oreja en cada uno de la tarde. Carlos Olsina no pasó del aplauso en su primero, pero en su segundo arrancó dos orejas. Alfonso Ortiz no pasó de silencio en el primero y aplausos en su segundo.

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