Teloncillo invita a «soñar y a tomar la calle» en las fiestas de Valladolid

La compañía de teatro Teloncillo ofrece el pregón de las fiestas de Valladolid. / Gabriel Villamil

La compañía de teatro vallisoletana marca el inicio de los festejos de Nuestra Señora de San Lorenzo

Jota De la Fuente
JOTA DE LA FUENTEValladolid

Desde el balcón de la Plaza Mayor de Valladolid, adornado por una enorme pañoleta carmesí con la imagen de la patrona, Nuestra Señora de San Lorenzo, la ciudad dio la bienvenida a las fiestas de este año. Y lo hizo con el colorido habitual de las peñas. Y lo hizo con profundo sentimiento pucelano en una plaza en la que mandaron, por número, los vallisoletanos vestidos de paisano. Ana Gallego, Ángel Sánchez, Juan Luis Sara, Silvia Martín y los dos músicos, Vicente y Catrina, es decir, Teloncillo, invitaron a las miles de almas presentes «a tapar, a soñar, a abrir, a vivir, a soñar, a tomar la calle» cantando un tema de Pablo Guerrero en la parte final de su pregón. Previamente, el alcalde de la ciudad, Óscar Puente, había realizado su labor de anfitrión presentando a los pregoneros y felicitando a las peñas de la ciudad por sus bodas de plata.

Teloncillo, en un pregón a cuatro voces, convirtió el momento en un reconocimiento a los niños, en el inicio de unas fiestas en las que veremos si tendrán mucho protagonismo, pero desde luego que este viernes, en la abarrotada Plaza Mayor, los protagonistas fueron ellos, los más pequeños. Los pregoneros convirtieron la plaza en un juego, en un patio, de colegio, de barrio «somos de la Circular, de la Rondilla, de Parquesol, del Barrio España, de Pajarillos, de Peñafiel, de La Morera, hasta de Honduras o Inglaterra, pero todos vivimos y trabajamos en esta ciudad», de los de toda la vida.

Antes, muchos agradecimientos, a instituciones y personas. Pero el reconocimiento más sentido fue hacia Ángel, Ana, Miguel Ángel, Javier, Silvia, Juan Luis, Suso, Lola, Carmen, Irene, Juan Carlos, María, Toñi, Vicente, Doris, Xiqui y Katrina, todos quienes han formado parte de Teloncillo desde sus orígenes hace medio siglo, más de 250 personas y decenas de montajes escénicos, según explicaron, antes de compartir «la alegría de la fiesta gracias a este maravilloso oficio, el de contar historias, el de cantar canciones, el de transmitir emociones, conocimientos y pasiones; el de interpretar, actuar, y jugar». Y hablando de cantar, a coro y participando las miles de gargantas, sonaron, bastante afinados, que todo hay que decirlo, 'Antón Pirulero' y la prenda que todos deben pagar si no atienden su juego, y '¿Dónde están las llaves? Matarile, matarile', para rematar entregando ese valor «que da sentido a nuestro trabajo» para invitar a todos a «que no dejéis de llevar a vuestros niños al teatro. Demos a los niños una ciudad más amable, con menos polución, lúdica, acogedora y tendremos ciudadanos críticos, cultos y comprometidos», reivindicaron ambos pregoneros.

Parafraseando al afamado educador César Bona, Teloncillo quiso reseñar que «la educación y la cultura deberían ir de la mano. Soñamos, pedimos que se vele por los derechos fundamentales de los niños y las niñas. Nos consta que Valladolid es ciudad amiga de la infancia. A lo largo de todo el año nos gustaría que nuestra ciudad fuera un patio de respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos, al lugar donde vivimos y a los seres con quienes lo compartimos». Instaron a los vallisoletanos a ser acogedores, para gritar: «¡Que Valladolid sea toda ella una fiesta libre de prejuicios y de manadas!».

Fotos del desfile de peñas

Como no podía ser de otra manera, tuvieron palabras de recuerdo para los artistas de toda Castilla y León, pidiendo apoyo para «la creación, las artes plásticas, la música, la literatura, las artes escénicas y las audiovisuales».

Programa completo de las fiestas de Valladolid

Y de ahí se pasó a la parte final del pregón, la de la celebración, la parte seria en el Salón de Plenos, con elegancia, amabilidad, educación y concordia entre autoridades, personalidades e invitados, todo en vajilla de cristal, recuperado en vino español correspondiente. Fuera, en la calle, la parte más divertida, con mucha más juerga y algarabía, bebida al aire, música a todo volumen, botellas y vasos de plástico, gritos, besos y abrazos. Valladolid está de fiesta.