Los vallisoletanos degustan 8.500 raciones gratuitas del postre de Nuestra Señora de San Lorenzo

Una chica disfruta de su pastel de la Virgen de San Lorenzo. /Henar Sastre
Una chica disfruta de su pastel de la Virgen de San Lorenzo. / Henar Sastre

La Asociación de Confiteros de Valladolid llevó 125 cajas de dulces de hojaldre con crema de naranja y bizcocho de chocolate a la Acera de Recoletos para repartir entre los presentes

PATRICIA ORTEGA

Va a ser verdad eso de que la comida une a las personas. Y, sino, que se lo digan a los vallisoletanos que ayer vivieron largas horas de espera para disfrutar de una deliciosa y gratuita porción del postre de Nuestra Señora de la Virgen de San Lorenzo.

Algunos de los asistentes llegaron a la Acera Recoletos a las 16:00 horas, cuando las 125 cajas de dulces de hojaldre con crema de naranja y bizcocho de chocolate aún estaban repletas. Sin embargo, y para su desgracia, el reparto de los pasteles –a mano de políticos pertenecientes a todos los partidos– no comenzó hasta las 19:00 horas.

Rafael Mesonero, Presidente de la Asociación de Confiteros de Valladolid, aseguró que, aunque este año se han elaborado 8.500 raciones de este postre, «si hubiésemos confeccionado 20.000 raciones, algunos se quedarían sin ellas». Pero no porque no hubiera suficientes, sino porque se pudieron observar escenas como la de varios señores de avanzada edad que ya habían disfrutado de su pedacito de tarta, volvían a incorporarse a la cola a la espera de una segunda, tercera o cuarta ración. Por no hablar de aquellos que en su mano derecha sostenían una porción, mientras que trataban de ocultar la otra que llevaban en su mano izquierda. Pero, lo que está claro es que no solo los humanos iban a ser los únicos en disfrutar de esta delicia. Por eso, durante el evento que reunió a más de ocho mil personas, ver a pequeños caninos pastel de la mano de sus dueños era algo habitual.

Dado el buen recibimiento de este acto, desde la Asociación de Confiteros se espera que, el próximo año, la cifra de pasteles elaborados para entregarlos gratuitamente aumente a diez mil. Hecho que ha hecho feliz a más de uno. Y, es que, si en algo coincidían los asistentes es en que aquellos que habían asistido años anteriores tenían pensado acudir este año y los próximos. Por su parte, los que acudieron por primera vez afirmaron, pastel en mano y azúcar glass en boca, que el próximo año serían los primeros en ir.

La tradición comenzó en el año 2006, cuando seis años antes, la Asociación creó el postre dedicado a la celebración de las fiestas. Desde el primer evento, el acto tuvo muy buena acogida, al igual que sigue haciendo todos los años. De hecho, el número de raciones que se elaboran aumenta cada año.

Del mismo modo, desde hace cuatro años, se lleva colaborando con la Asociación de Sordociegos de Castilla y León, a los que se les hizo entrega de sesenta raciones. «La idea es que todos puedan participar», afirma Mesonero. En la actividad han participado el Ayuntamiento, el Centro Tecnológico de los Cereales de Castilla y León (CETECE) y la empresa lechera Gaza.

Llegadas las 20:00 horas, el caos tuvo lugar tras el anuncio de que tan solo quedaban cuarenta de las 8.500 raciones que habían elaborado. La gente comenzó a colarse y, hasta que los agentes de seguridad no pusieron orden a la voz de «vamos a tranquilizarnos», la gente continuaba pasando.

Tan solo cinco minutos después, las raciones de este increíble postre se habían terminado. Por suerte, tan solo un par de decenas de personas no pudieron comer la última ración, puesto que en sus caras brillaba el azúcar glass de los pasteles que habían comido minutos antes.

Pero todo esto no habría sido posible sin el trabajo de las confiterías Ricardo Blanco, Chus, Manjarrés, Menta y Chocolate, Rodri, Vitín, Zorita, Cubero, El Horno de Guiller, Labarga, Hermanos Marbán, La Rosca y Francisco ohan estado trabajando todo el día. Por suerte para todos, el dulce se podrá adquirir en dichas pastelerías por un precio de entre 1.60 y dos euros hasta el próximo 9 de septiembre.

Mihaela Peteva, Rut Martínez, Liza Cheng y Paula del Brío, son la excepción que confirma la regla. Solo una de ellas había acudido con anterioridad, pero todas se alegraban de haberlo hecho este año. Desde el diario, al igual que estas jóvenes, «lo único que pedimos es que siga todos los años, ¡que está muy rica!».

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