Luis Piedrahita: «El humor no soluciona problemas, pero los hace más llevaderos»

El monologuista Luis Piedrahita /EL NORTE
El monologuista Luis Piedrahita / EL NORTE

El monologuista regresa en ferias al Teatro Carrión con el espectáculo 'Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas'

VALLADOLID

El humorista, ilusionista, guionista y colaborador de El Hormiguero 3.0., Luis Piedrahita visita por tercera vez el Teatro Carrión de la capital este 4 de septiembre con su espectáculo «Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas», donde muestra «nuestras miserias diarias» con un toque de humor que en lugar de causar preocupación ante el egoísmo, la desconfianza y la envidia, desata las carcajadas «más liberadoras» del público. Para Luis este show es el primero que tuvo que diseñar con la colaboración de guionistas, y entre ellos estaba el «monologuista ilustre vallisoletano» J. J. Vaquero que consiguió que el espectáculo sea «más completo, interesante y más vallisoletano que ningún otro».

- -«Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas» es un título chocante para un espectáculo de humor. ¿A qué se debe ese nombre? ¿Valladolid está preparado para las amígdalas?

- Bueno, el título tiene que ser siempre una muestra de lo que hay dentro del show, una especie de carta de presentación de lo que se va a encontrar el espectador. Yo diría que el título tiene que ser una dioxia del espectáculo, una pequeña muestra, entonces si esa frase parece chocante, el show te parecerá chocante, si te parece rara, el show te parecerá extraño y surrealista. Define de alguna manera lo que el espectador se va a encontrar. Yo he intentado que sea una frase ingeniosa, divertida, surrealista, donde se demuestra que dentro del espectáculo vamos a jugar con las palabras.

-No es la primera vez en Valladolid.

- Sí, a Valladolid vuelvo por tercera vez debido al éxito de las otras veces. Siempre en el Teatro Carrión y siempre con entradas agotadas. Como siempre se han acabado las entradas hemos pensando en toda esa gente que se quedó sin entrar la última vez y decidimos volver con el mismo espectáculo.

- ¿El show ha variado de alguna forma con respecto a las dos veces anteriores?

- El espectáculo se mantiene con el mismo título y por lo tanto es el mismo show, pero en todos mis espectáculos hay una parte muy importante de improvisación. Siempre intento hacerle un traje a medida al público que vaya esa noche. Los que lo han visto lo saben, que muchas veces pregunto al público que hacia dónde quieren que derive el show y ellos con sus propuestas me obligan a improvisar monólogos que vayan dirigidos hacia donde ellos propongan.

-¿Esa capacidad suya de improvisar de dónde viene? ¿Cómo lo consigue?

- Bueno, la verdad que no sé de donde viene. Nunca me he parado a rastrear la génesis de ello, pero sí que es cierto que disfruto mucho haciéndolo, aunque cuando uno repite el mismo show de memoria corre el riesgo de aprendérselo de memoria y emocionarse de memoria, y eso es terrible. Por lo tanto a mi me gusta obligarme a mantenerme alerta, a no recorrer de memoria el espectáculo, entonces para no bajar la guardia y que el show siga divirtiéndome incluso a mi, me obligo a que siempre haya algo distinto con partes de improvisación que además hacen que el espectáculo esa noche sea único y esté hecho a medida del público que asista.

- Lanza una visión bastante optimista en torno a la vida, una invitación directa a aprovechar el momento, el vivir día a día. ¿Esta concepción de la vida se asemeja a su forma de pensar?

- No es una visión optimista, podíamos decir que una visión positiva. Si hay que aprovechar el momento es porque el tiempo es limitado. La peor noticia que puede recibir el ser humano es saber que sus días tienen un final. Desde luego no es optimista, la noticia que hay de fondo es terrible, pero la actitud es positiva. El humor es para eso, no soluciona los problemas pero hace que toda mala noticia sea llevadera, incluso la peor de todas que es de la habla este show, aunque está muy oculta y creo que nadie se da cuenta. Es un espectáculo que hace que la gente salga animada con ganas de aprovechar el momento.

- Es humorista, guionista, escritor, ilusionista. Hay alguna faceta más oculta que pudiéramos conocer?

- Pues no lo sé. Yo me he dedicado a hacer las cosas que me gustan. Siempre me ha encantado el cine y he tenido la oportunidad de escribir y dirigir una película; me ha encantado leer y he podido escribir 8 libros; me ha gustado el humor pues me he podido dedicar a ello; con la magia pasa lo mismo. Yo lo que me considero es un tío afortunado, más allá de ser polifacético, que ha podido dedicarse a todas sus pasiones. A recibir un sueldo por algo que gustosamente haría gratis.

-Lleva 20 años en el mundo del espectáculo. ¿Cuál es el secreto para mantenerse tanto tiempo en esta industria?

- El trabajo constante. Y bueno te puedo decir que aún me pongo nervioso. Los nervios siempre están y sobre todo atacan cuando alguien acomete un proyecto nuevo. Yo ahora mismo que salgo a hacer un show que me conozco pues bueno... no voy tan nervioso como cuando es algo nuevo, pero como te dije antes todo show tiene esa parte de improvisación y esa parte nos tiene alerta y deseosos de que llegue ese momento.

-¿Con cual de todas las facetas anteriores es con la que más cómodo se encuentra?

- En todas disfruto igual. Cada una tiene sus diferencias. El humor por ejemplo es más confortable, la magia tiene su estrés técnico y una presión, pero a cambio te regala la emoción de lo imposible, del misterio. La literatura permite una relación más sosegada con el lector; el cine te permite crear unos personajes e historias que perduran en el tiempo.

-¿De donde nace su interés y desarrollo en todas estas disciplinas? ¿Hay alguna circunstancia en su infancia que haya podido contribuir a esto?

- Es pura curiosidad personal. No tengo ni escritores en la familia, ni humoristas, ni magos, ni directores de cine, ni nada de eso. Alguien tenía que ser el primero…

-¿Cree que las apariciones en televisión han supuesto un impulso en su carrera?

- Si claro, la televisión vamos a ver, una cosa lleva a la otra. Aparecer en la televisión hace que la gente te conozca y eso está bien. La televisión me ha ayudado y sin ella no se llenarían los teatros como se llenan.

-¿Tiene algún proyecto futuro?

- Pues planeo hacer un espectáculo teatral de magia que es lo que me falta por hacer y me apetece. Lo estoy trabajando aún, por ejemplo el show que llevo a Valladolid tardó 3 años en armarse y con el de la magia pasa más de lo mismo y dentro de un año veremos si está listo.

-¿Qué le diría al público de Valladolid que va por tercera vez a verle al teatro?

- Les diría que vengan y que no dejen las entradas para el último día jajaja, que se agotan y les agradezco que me hayan permitido volver porque es una maravilla. Además me gustaría contar que siempre escribo yo mismo mis espectáculos, los pienso, pero este show es el primero en el que yo conté con la colaboración de otros guionistas y uno de esas mentes brillantes que colaboró en este espectáculo es J. J. Vaquero, el monologuista vallisoletano ilustre y gracias a él este show es más completo, es más complejo, es más interesante y mas vallisoletano que ningún otro. Si en el mundo hubiera más gente como Vaquero dormiríamos más tranquilos, nos iríamos a dormir más tarde, pero dormiríamos más tranquilos.

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