Juanjo Artero: «El mayor logro en la vida es tener muchos amigos»

El actor Juanjo Artero. /EL NORTE
El actor Juanjo Artero. / EL NORTE

SARA UÑA SAAVEDRA VALLADOLID

Con un 'solo se vive una vez' como eje de guion y en un momento empapado de celebraciones, llega a Valladolid una comedia verde como el aguacate y con sabor tropical para cerrar el verano. Noventa minutos de humor se dan cita este jueves en el Teatro Zorrilla (en dos pases a las 19.00 y a las 21.30 horas), con Juanjo Artero, Jesús Cabrero, Lucía Ramos y Ricardo Saiz. Las entradas se pueden conseguir a partir de 20 euros.

–¿Qué tipo de comedia presentan?

–Es una comedia pura y dura, de carcajada. También, sin pretender contar ni reflexionar sobre ello, cuestiona la realidad actual, nuestra sociedad de hoy en día y un momento político por el que hemos pasado. La gente lo entiende muy bien sin esa necesidad de subrayarlo demasiado. Humor y risas, sobre todo. Son dos amigos de la infancia que no tienen nada que ver uno con otro: uno es candidato a presidente en un partido conservador y el otro –que soy yo– es un aventurero que se dedica a recorrer el mundo y a hacer documentales sobre la naturaleza. Viajan también con la hija y allí se encuentran con un conocido de Internet de ella. Es un hippie y el tío más puro de toda la obra. Son personajes con mucho contraste, muy distintos. Hay un poco de enredo y muchas veces el público va por delante de los protagonistas y sabe lo que va a pasar; entonces, se adelanta la risa.

–¿Por qué 'Aguacates'?

–El autor dijo que es lo primero que se le ocurrió. La obra es muy veraniega, fresca, muy verde, como el aguacate. Además, dentro de la historia tiene cierta importancia porque estamos rodeados de aguacates en un paraíso tropical.

–El humor se combina con tintes sociales y el protagonista es político...

–En la obra es la excusa. Podría ser otro personaje que tuviera que descubrir o cambiar algo, porque todos, de principio a final, cambian. Lo principal es que la obra es un canto de esperanza, de alegría.

-¿Qué puede adelantar de su personaje?

–Mi personaje, Toni, es muy divertido. Es un vacilón, un poco fantoche y fanfarrón. De lo que cuenta, no sé si es verdad o la mitad se lo inventa y se lo cree, porque pasa muchas veces, que la gente que miente se lo acaba creyendo. Llega un amigo de la infancia y lo contradice: 'No fue así, fue de esta manera', y el guion que se había hecho en la cabeza se le nubla.

- También tiene esa parte de seductor y perpetúa el canon que le ha acompañado...

–No tengo esa sensación. He interpretado todo tipo de personajes y, aunque supongo que el físico haya hecho, no me siento encasillado en ese papel. Además, la vida me irá poniendo menos en ese rol de galán, cada vez me siento menos seductor (risas). Mientras siga colando, bien, pero yo no me siento –como persona ni como actor– de esa manera porque he hecho personajes muy variados. Es posible que los que más me guste interpretar sean los que aparecen aparentemente para la sociedad como perdedores. Y aquí es una faceta más divertida.

–En la obra, un tema central es el 'éxito'. ¿Cómo lo entiende?

–El verdadero significado del éxito a lo mejor no es lo que la sociedad nos vende. El éxito está dentro de uno mismo, del esfuerzo que se haga y del cariño y amor que se ponga en las cosas. Y creo que, sobre todo, el mayor logro en la vida es tener muchos amigos, mucho cariño. Eso es lo que te llevas, al fin y al cabo: buenos momentos, una buena cena, una buena charla, tus animales... Todo en su justa medida. El resto es pura ilusión. Seguir luchando.

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